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El viaje de Telémaco

Biedma y otras asociaciones escolares

Biedma y otras asociaciones escolares

Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!
              
Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años !
              
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
              
Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,
de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,
noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goûtée à ce mal d’être deux.
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.
              
Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra      imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.
              
Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia
de nuestro amor.
      Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólica
su perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.
              
Sobre su piel borrosa,
cuando pasen más años y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos,
como dicen que mueren los que han amado mucho.

 

El anterior poema se titula Pandémica y Celeste, está considerado el mejor poema de Jaime Gil de Biedma.

Estoy nervioso y expectante porque se acaba de estrenar una obra, "El cónsul de Sodoma", que está centrado justamente en la compleja y contradictoria vida del poeta. Esta tarde iré a verla y a ver qué tal.

Además este poema, que me encanta, y ese poeta me conducen a mi año de COU. Recuerdo que finalizaba el curso, y ya en junio, a pocas semanas de la selectividad, decidimos algunos, que queríamos trabajar un poco la generación del 50. Para eso vino nuestro profesor de literatura de 3º de BUP, más especialista en esa generación que nuestro profesor de COU. No hace falta que diga a cuál de los profesores prefería...

Fue una semana que recuerdo con mucho cariño, leyendo a Biedma, a Valente, a Brines y claro, también el don de la ebriedad de Claudio Rodríguez. ¿Cómo no iba a llamarnos la atención una generación de poetas alcohólicos, puteros, homosexuales y completamente bohemios? Poeta vivos, poetas que expresaban su vida de manera más directa en los poemas, poetas con conexiones claras con otros poetas del 27 como Cernuda. 

Fue una semana especial, con nuestro profesor de literatura, uno de nuestros profesores preferidos, leyendo e interpretando estos poemas. Además éramos pocos, porque la clase era opcional, así que sólo estábamos los que queríamos. Siempre prefiero esos espacios de libertad, donde si estás es porque quieres. Y fueron clases difíciles, porque los poemas eran complejos, crípticos, hacían referencias a mundos litararios que desconocíamos, pero creo que a todos nos marcó de alguna manera. Todos los que estuvimos esa semana ahí, seguro que el estreno de esta película no  nos ha dejado indiferentes. 

Y Biedma era mi preferido. Generalmente de los poetas me gustan algunos poemas, pero en general no conecto con toda la obra. Eso no me pasaba con Biedma, creo que me gustan casi todos sus poemas. No sé por qué, conecto con su manera de escribir, su sarcasmo, con su verso aparentemente libre, aparentemente sin corsés... Fue una influencia en esa época en la que yo también trataba de escribir. 

Además conecto a Biedma con mi profesor Ángel Humbert, que tanto me enseñó. Siempre recordaré, en 3º de BUP, cuando leímos el Quijote, la primera parte. Hicimos el examen y yo saqué ¡un 7! Eso para mi era como un suspenso. Le pregunté, ¿por qué un 7, si te he puesto todo? Se me quedó mirando y me dijo: por eso, me has puesto todo, pero no has arriesgado nada. Es un examen perfecto y ahí está su limitación. Qué buen aprendizaje, un punto doloroso, pero qué bueno. Con la lectura de Regenta arriesgué mucho más... ja...

El año pasado vino de visita a Alcalá. Ángel me refiero, no a la Regenta, ni Clarín, ni Biedma, ja ja.. Vino con su mujer, por sorpresa y nos fuimos a dar una vuelta y nos fuimos a tomar unas cañas y después a cenar. Era curioso estar ahí de adulto a adulto hablando. Le preguntaba por el colegio, por cómo iba. Ah... qué compleja la tarea de ser profesor en secundaria, qué complejo, imagino, mantenerse implicado con la tarea de enseñar y fomentar el interés de generaciones diferentes. Y qué interesante, imagino, cuando ves también cómo aportas tu granito de arena en la formación de tanta gente. Hablamos de muchas cosas ese día, entre otras cosas de Pennac, ja.. y discutimos mucho. Ángel es bastante crítico y conviene escucharlo, aunque no siempre estemos de acuerdo. También hablamos de que se estaba rodando esta película, y que Sergi Mollà era el actor que encarnaría a Biedma, tarea complicada. Seguro que va a verla. 

Hablando de profesores de secundaria a los que admiro, otro de los mejores con los que me he topado no fue profesor mío, pero lo pude observar de cerca: Rafa Cuesta. Creo que Rafa era aún mejor, algún día me gustaría parecerme a él. Él era profesor de Filosofía. Yo cuando leía a Sócrates, siempre me lo imaginaba como a Rafa. Nunca usaba libro de texto, siempre estaba al tanto de lo que se publicaba en la prensa diaria, y lo usaba en las clases, clases en las que se hablaba mucho y se pensaba. Siempre organizaba excursiones con sus alumnos: al teatro, al cine, al campo. A mi invitó un par de veces a sus clases, puede que de ahí adquiriera yo también la costumbre de llevar invitados a mis clases. Una vez fui a hablar de la carrera de Psicología. Otra vez fui a dar una clase sobre Hipnosis y sus mitos, con demostración final incluida que desbarató todo lo que hablamos durante la hora inicial, ja... eso sí que fui un aprendizaje. Otro día fui a dar una demostración de Karate y trabajar algunos ejercicios con ellos, ja ja... eso fue de lo más divertido. 

Rafa y Ángel tenían muchas cosas en común. Los dos disfrutaban con lo que enseñaban, los dos, también iban más allá de lo que tenían que enseñar, y los dos, de diferente forma, se relacionaban con los alumnos tratándolos como personas, y no sólo como alumnos. También tenían muchas diferencias, la verdad, por ejemplo Rafa era mucho más vital y optimista, o es... y Ángel era un poco más cínico y pesimista. Los dos, tenían un interesante sentido del humor. 

Y a los dos les gustaba Biedma. Como a mi, que aguardo con impaciencia infantil ir esta tarde a ver esta película, y a ver qué me encuentro. 

 

Un saludo

 

Alejandro

Windows to the soul

Antes de volver a escribir en el blog, quería compartir esta canción de Steve Vai.

Un saludo a todos en este comienzo de año.

 

Alejandro

State of affairs

State of affairs

Son las 10,42... debería haber terminado ya de escribir el acta de una reunión. Pero no me apetece nada, de hecho, ni siquiera he empezado a hacerlo. En vez de eso aquí estoy escribiendo en el blog. La verdad, prefiero escribir en el blog que escribir de manera impersonal el acta de una reunión. No me seduce mucho, ja... 

Bueno, antes de entrar en faena, ¿cómo se encuentra la situación?

El lunes fue un poco desastre en el master de Secundaria. Entre que calculé mal la duración de las escenas que quería eliminar para poder ver la película en el tiempo del que disponíamos, sumado a que no termino de acostumbrarme a clases de hora y media (que vuelan) y añadiendo que abrí el programa que no tocaba, que no me permitía elegir los capítulos, sino adelantar las escenas "a ojo" o "a golpe de cursor", pues eso, se me quedó una cara de estupefacción (por ser elegante) al comprobar que ya era la hora, la gente se tenía que marchar, y aún faltaba media hora de película, que no podía eliminar en absoluto, y que además es la más importante y significativa. Así que disculpas al grupo por mi falta de coordinación con las nuevas tecnologías. Tampoco ayudó que me encanta la película y hubo un momento en el que estaba muy metido en lo que estaba pasando. En fin, espero que en la sesión del lunes podamos verla del todo y empezar a trabajarla. Es el paso previo para lo que vendrá después.  

Ayer, en Infancia y Adolescencia tuvo lugar la sesión que había estado preparando para ir integrando. La tarea de integración, afortunadamente no depende sólo de mi, ni depende sólo de una sesión. De hecho, depende principalmente de la actividad integradora que una persona haga o no, a partir del material disponible y de las condiciones que se creen (por ejemplo que permitan reflexionar, que dejen tiempo y espacio para ello). La verdad es que me gustó la clase de ayer. Lástima que justamente haya sido la sesión en la que menos gente ha venido a clase. Es de libro, ja... una de las sesiones importantes para empezar a dar sentido a la asignatura coincide con la sesión en la que menos gente viene para dar sentido a la asignatura y a su experiencia en relación a la misma. 

La verdad es que tiene su punto gracioso. Como decía, lo bueno de los procesos emergentes (y la integración como la comprensión y el aprendizaje, y algunos tipos de cambio y desarrollo) es que no dependen sólo de un momento. Más bien hay que seguir tratando de crear las condiciones. Y bueno, ahí estoy. 

Así estoy con el dilema de qué resultaría más conveniente hacer esta tarde, teniendo en cuenta todas las opciones disponibles, y pensando sobre todo, en qué momento del curso estamos y lo poco, terriblemente poco que queda. Esto también me resulta gracioso, porque habrá gente que pensará que afortunadamente queda poco, ja...  todo es cuestión de perspectiva.

Pero me gustó la clase de ayer, de repente pudimos despegar un poco y empezar a hablar del cuarto orden de conciencia y contextualizar un poco más la crítica que viene haciendo Victoriano sobre el pobre Kohlberg. Espero que podamos seguir matizando esa crítica, compleja y pertinente, por otra parte. Ya nos movemos en el terreno fronterizo entre el tercer orden de conciencia (co-categórico, relacional, interpersonal) y el cuarto orden de conciencia (de sistemas complejos, institucional, ideológico, identitario). Es un tema resbaladizo, estudiar algo en lo que que está mucha gente implicada todavía y sin ni siquiera saberlo todavía. 

Bueno, me espera mi acta, como ejemplo de responsabilidad adulta, o responsabilidad de uno de mis diferentes roles profesionales que tengo (y espero que no me tenga él, ja..., que puedo objetivar en vez de estar sujeto a él). Antes consideraba interesante y apropiado escribir un poco acerca de todo esto. 

Espero que las lecturas estén resultando interesantes y que vayan resolviendo algunas cuestiones. 

Un saludo

 

Alejandro

Supervisando

Supervisando

Hola a todos

Quedan unas dos semanas para Navidad, ese tiempo de descanso, de breve desconexión, de tiempo de más para lo que cada uno quiera, pueda o disponga. 

Antes de que empiece quería escribir un poco acerca de las últimas semanas y la situación actual de las clases. 

Por estas fechas, cuando ya se divisa el final de las asignaturas, es cuando, en cierta manera empiezo a sentir que me la juego, o que nos la jugamos. En cierta manera lo principal está ya hecho, pero conviene llevar a cabo las clases más complejas, aquellas en las que tratar de facilitar la integración o convergencia de muchos de los temas tratados. Y por supuesto, evitando la tentación de convergencias prematuras o excesivas, que darían tanta seguridad como limitarían futuros aprendizajes. No es fácil ese equilibrio.

Respecto al módulo de educación del Master de Enfermería, cuyas clases presenciales finalizaron hace más o menos un mes, estoy disfrutando la lectura de las autoevaluaciones que me han ido enviando hasta ahora. Se nota que muchas de ellas son demasiado generales, vagas, se nota que no hay mucha experiencia en esto de seguir los propios procesos mediante los cuales aprendemos, no obstante, están siendo de lo más interesantes. Son muy útiles para apreciar lo que han podido aprender y desarrollar, y lo que nosotros como equipo docente, fuimos capaces de facilitar. Lo que más me gustó del master fue el formato intensivo que tuvo. En cuatro semanas finalizamos todo, en sesiones de tres días a la semana, cuatro horas cada sesión. Siempre he pensado que ese formato intensivo es el más idóneo para aprender, al menos con una metodología experiencial de carácter emergente.

Es justamente lo opuesto al Master de Secundaria, que sólo nos vemos un día a la semana. Aún así estoy muy satisfecho con el proceso que estamos siguiendo. El tiempo que no nos vemos a lo largo de la semana se está supliendo muy bien con la plataforma blackboard y con los wikis. Como sólo tienen los wikis para poder elaborar los temas (aparte de los foros por grupos), se nota que la herramienta se usa mucho más. Es curisoso el tipo de comunidad de aprendizaje virtual que se está consiguiendo. Va a ser un recurso fundamental, sobre todo para lo que queda por hacer, que va a ser lo mejor, o eso espero. Empezaremos el tercer módulo, en el que integraremos el primero y el segundo, aplicándolos en al menos dos contextos diferentes. Espero que dé de sí como espero. La verdad es que tengo ganas de que llegue la clase de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad para continuar. 

Donde sí tengo la sensación de estar jugándomela es en la asignatura de Psicología de la Infancia y la Adolescencia, sobre todo tras dejarlo todo tan abierto tras la última sesión. No era una sesión sencilla, y el próximo martes lo será aún menos. Lo complejo no es sólo el tema a tratar, el desarrollo moral y su conexión con el modelo de Kegan, sino disponer tan solo de una hora para cubrirlo. Llevo todo el fin de semana dándole vueltas. 

Es curioso cómo dos asignaturas tan relacionadas, Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad y Psicología de la infancia y la adolescencia, están discurriendo por caminos tan similares y diferentes. En la primera estamos tratando de integrar aspectos educativos y evolutivos. En la segunda, estamos profundizando más en los evolutivos, quedando las implicaciones educativas mucho más de fondo. Con ambas estoy realmente disfrutando, sobre todo viendo la respuesta de los dos grupos. 

Hay procesos que llevan tiempo para que vayan desarrollándose, y que la gente se responsabilice de manera activa de su aprendizaje es uno de ellos. A veces, tras una clase, me quedo ahí, solo, frente a la gente que va recogiendo y saliendo, pensando, ¿qué estará quedando de todo esto que estamos trabajando? Tener herramientas como los blogs, los foros y los wikis, es un canal excepcional para ir averiguándolo, para calibrar cómo vamos.

Por eso ahora creo que estamos en un momento clave en Infancia y Adolescencia, porque tras el 6 de enero, apenas quedarán clases en las que poder trabajar todos juntos. Lo que hagamos o no hagamos esta semana será muy importante. Y tras leer últimamente algunos blogs, creo que en general vamos por el buen camino. 

En la asignatura de Aprendizaje y Desarrollo aún tendremos más tiempo durante Enero, así que aún no hemos llegado a estos momentos clave, que ya llegarán. Mañana será una buena oportunidad de volver a tomar el pulso a la clase y ver cómo estamos. 

Respecto al Master de Docencia Universitaria, que no me olvido en absoluto de ellos, este jueves tendremos una sesión importante, para integrar algunas cuestiones trabajadas hasta ahora. Igualmente servirá para introducir cuestiones con las que continuaremos tras la Navidad. El proceso en ese master es muy diferente, de nuevo, son sesiones más largas, de cinco horas, pero cada dos semanas. Es curioso cómo el uso del tiempo influye en el proceso de enseñanza y aprendizaje. 

De todas estas opciones, sigo prefiriendo las sesiones intensivas.

Bueno, mañana empezaré la semana con mucha curiosidad acerca de cómo discurre, el desafío no es pequeño.

 

Por cierto, hablando de otras cosas, el título de este escrito es un guiño para los que estuvieron en el curso de "El Arte y la Ciencia de la Enseñanza y el Aprendizaje Efectivos", que impartió John McWhirter el pasado puente, en Alfaç del Pi (Alicante). Otro día escribiré más sobre ello, pero decir que fue simplemente genial. Creo que esta semana tendré ocasión de seguir la pista algunas de las distinciones que estuvimos trabajando. Algunas de ellas, desde luego son de lo más relevantes, sobre todo las que tienen que ver con construir un concepto acerca de qué entendemos por identidad. Un tema fundamental en la adolescencia y más adelante. 

Gracias a todos los que estáis participando y haciendo posibles todos estos asuntos.

 

Un saludo

 

Alejandro

 

Segunda vida

Segunda vida

No puede pasar más tiempo sin que escriba algo sobre la obra de teatro que estrenamos hace una semana. 

 

Lo primero que quiero hacer es agradecer a todos los que vinisteis a ver la representación de la obra "Segunda Vida". Me habéis estado enviando mensajes  contándome lo que os gustó, y os quería dar las gracias por ello, no tanto porque os gustara, claro, sino, por haber asistido. Sin público no tiene sentido hacer una representación.

Cuando uno va como espectador a ver una obra (de teatro o de lo que sea), asiste a algo que podríamos denominar un producto final. Y como producto, desde luego, yo estoy satisfecho, muy satisfecho de cómo nos salió. Pero teniendo en cuenta todo el proceso que hemos seguido desde más o menos marzo, estoy increíblemente satisfecho. Hace dos semanas, por ejemplo, pensaba que todo iba a ser un desastre, que no iba a salir nada. Hay procesos que emergen cuando tienen que emerger, necesitan su tiempo y las condiciones adecuadas, no se puede forzar. La educación tiene bastantes puntos en común con esto. 

Quiero reconocer la labor que han hecho todos los actores: presenciales y virtuales. Ya el proceso de casting fue complejo. Seleccionar qué actores pueden encajar mejor con los personajes de una obra determinada no es fácil. Menos si además tratas de tener en cuenta a todo el mundo, si además tratas también de explorar nuevos registros de actuación. Ahí el trabajo de Paloma (Malo Rossi), Ana (César) y Susana (Ramón) es digno de valorar. Sobre todo el de Susana, que era el más exigente y complejo de los tres. Imagino que a Patricia (Hakiro) y a Elena (Heidi) no les costaría tanto, por lo menos seguían siendo mujeres, y lo hicieron igualmente muy bien. También es destacable el papel de Lidia, (Nada Blue) porque tenía escenas un poco comprometidas. El espectador sólo vio las escenas finales, pero hicimos muchas tomas, aunque también es cierto que hay escenas que se grabaron a la primera. 

El espectador no lo sabe pero hay que reconocer también la entrega de Juanjo (Malo Rossi), que empezó a actuar sin conocer nada de su personaje, más allá de las escenas que iba grabando. Además cuando sale con Lidia en el acto introductorio a la obra, lo que nadie sabe es que en principio no lo íbamos a representar, pero cambiamos de idea un día antes y ensayaron la escena unos minutos antes de hacerlo ante todos. De ahí que quiero expresar mi agradecimiento a los dos. 

Como decía antes, los papeles más complejos creo que eran los de Benja (Jorge), Aure (Ana), Val (Elisa) y como ya he dicho antes, Susana (Ramón). Eran complejos porque queríamos huir de la caricatura y la sobreactuación y entrar en los matices de los personajes. Había escenas muy divertidas que lindaban con situaciones muy duras. Había cambios de registros con muy poco tiempo de transición. Esto se veía sobre todo en los papeles de Benja y Aure, quienes creo que entendieron muy bien a sus personajes. El papel de Val nos costó de ajustar, pero al final creo que quedó muy bien, incluyendo la pequeña coreografía del baile, con el que tanto nos reímos. Gloria entendió muy pronto su personaje, sólo tuvimos que pulir algunas escenas, matices de expresión. Cuando leía sus textos era casi imposible no imaginármela a ella. Con Susana, hasta el último día no supimos cómo resolveríamos la escena "sexual", que al final salió genial. De nuevo su personaje estaba lleno de matices que se interpretaron muy bien. 

Una obra de teatro exige la participación activa y colaborativa de todos. Tras varios años de experiencia en el mundo de la enseñanza, creo que es en la preparación de proyectos como éste, donde más he comprendido lo que implica una experiencia de aprendizaje colaborativo. Desde aquí quiero agradecer a todos su participación y compromiso. Y especialmente quiero agradecerle a Óscar todo lo que nos ha ayudado a la hora de grabar, a la hora de editar los vídeos, a la hora de montar las pantallas el día de la representación. Sin él todo esto hubiera sido muy diferente. 

Desde luego, una de las cosas que se aprende con una experiencia como ésta es a improvisar. Improvisar en el sentido de adaptarte a lo que hay y utilizarlo de la mejor manera posible. Improvisar si te pierdes, improvisar si algo falla en el último momento, improvisar si tienes que afrontar algo nuevo que nunca has hecho, improvisar si tienes que explorar un nuevo registro. Como toda improvisación, se tiene que partir de generar una sensación de seguridad y confianza, en uno mismo, en los demás, en los recursos que se van desarrollando, en el mismo proceso en sí. En el teatro hay mucho fijado de antemano, pero igualmente mucho espacio libre para la interpretación. Y todos hemos improvisado. A la hora de dirigir, a la hora de ensayar, a la hora de grabar escenas, a la hora de representarlas. 

Para terminar quiero rescatar varias situaciones que me llevo como recuerdo. 

1. El ensayo en el que Susana y Benja representaron su papel con las voces de Quico (de Gran Hermano) y Belén Esteban respectivamente.

2. Todas las veces que Aure nos conmovió con su escena dramática, en la que maldecía a su avatar, y cuando nos dejaba sin respiración, nos miraba entre sus dedos para preguntarnos, ¿qué tal?

3. El rostro de Elena cuando trataba de conectar con un Malo Rossi indiferente, expresando una tristeza conmovedora. 

4. ¡ Wata! ¡Kundra! (no hace falta que diga mucho más)

5. La grabación de la escena de sexo, que afortunadamente no muestra el sonido. Creo que no nos reímos más en ningún otro momento. Simplemente antológico.

6. La cara de Susana mientras bailaba relajada al son de "Do me Baby" de Prince, mientras hacía el amor con su avatar. ¿Por qué nos costó tanto esta escena?....

7. La manera natural con la que Elisa llamaba bruja a su madre. 

8. La emoción contenida que estalla cuando Gloria envía a la mierda a Benja, y lo bien que lo contuvo con sus pausas. 

9. El soliloquio cínico de Ana y el monólogo de Benja, que nos dejó a todos en completo silencio, antes de aplaudir espontáneamente.

10. Mi cara de circunstancias al no saber qué hacer con el ramo de flores que nos acababan de entregar y que por error, entregué a los familiares de Aitana (que nos lo había regalado para que se lo diéramos de su parte a la pareja protagonista).

11. Y por qué no.. je je... a la búsqueda interminable de Ángel, en el telón, tratando de salir del escenario tras su discurso inicial. 

 

Podría seguir rescatando momentos. Queda claro que si hacemos estas cosas es principalmente porque nos divertimos mucho haciéndolas. Y desde luego, porque hay un público que nos estará observando al final.

Por todo esto gracias.

 

 

 

Necesitamos un funeral

Necesitamos un funeral

Ahora que parece que parece que vamos a cambiar nuestras costumbres con esos objetos tan preciados que son los libros, una vez empecemos a usar los libros electrónicos, quiero contar una anécdota que viví hace unos años, cuando todavía internet no estaba tan evolucionada, o su uso no era tan generalizado. 

Me encontraba haciendo una estancia en la universidad de West Virginia, en Estados Unidos. El primer mes me dedicaba por la mañana a seguir un curso de doctorado sobre Familias Americanas que impartía mi tutora, Carol Markstrom. Además, dedicaba el tiempo a leer, todos los artículos que me iba pasando, en general investigaciones sobre el desarrollo de la identidad, desde una perspectiva eriksoniana. En general lo que trataba de hacer era tratar de comprender qué quería estudiar en mi tesis. Me llevó unos dos meses encontrar una conexión entre la disciplina de la Antropología y la de la Psicología del Desarrollo. Qué simple y evidente me parece ahora, pero entonces no lo era tanto, la conexión fue los ritos de paso y los supuestos cambios de identidad que tienen lugar en los mismos. 

Por la tarde, me gustaba desconectar de todo esto. En general, sobre todo el primer mes, aparte de estar con Carol solía estar solo, que es una de las cosas de las estancias que más me gustan e inquietan: experimentar la soledad, pero ese es otro tema. 

Como parte de la desconexión, me gustaba visitar las maravillosas bibliotecas que tenía esa universidad. Me gustaba pasearme y explorar, a ver qué encontraba. Eran bibliotecas que tenían varios pisos, con estrechos pasillos con estanterías repletas de libros, de vez en cuando había mesitas con alguna silla, para sentarse a leer. Tuve mucho tiempo para recorrer y perderme en esos pasillos, un poco tétricos a la par de fascinantes.

Es como si todo estuviera ahí, cualquier cosa que quisieras. Y es gracioso, porque justamente los libros que más me marcaron, no estaban, ja... me los tuve que comprar en Amazon, fue la primera vez que lo usé.

Y ahí estaba yo explorando libros, artículos de revistas incluso vídeos. Estuve viendo grabaciones de terapia familiar, de Milton Erickson, de Margaret Mead, de Bateson, de Programación Neurolingüística, de Hipnosis, de todo lo que me llamaba la atención.

No obstante, cuando lo recuerdo ahora, destaco la experiencia que tuve cuando encontré dos libros en particular. Dos libros curiosos y raros. Y es gracioso, sobre todo porque, uno me lo llevé y lo leí, o mejor dicho, traté de leerlo. El otro, simplemente lo admiré, lo tuve entre mis manos como si sostuviera una reliquia del pasado, una obra de arte, pero lo deposité de vuelta en su estantería, sabiendo que si lo iba a leer, sería en otro momento.

El primer libro era "The laws of form" de Spencer Brown. Lo conocía por referencias de Watzlawick, de Bradford Keeney, de Gregory Bateson. Ese me lo llevé y lo traté de leer, cosa que no pude, imagino que no estaba preparado. Recuerdo la idea (por la que lo citaban), que se convirtió en una idea clave: traza una distinción. Entonces no sabía aún por qué le iba a dar importancia a esa frase.  Curiosamente, el mismo autor publicó otro libro, con un pseudónimo, en el que expresaba una experiencia de completo desamor trágico. Ese sí que lo leí completamente. Me llamó la atención cómo alguien tan técnico, formal podía expresarse y manifestar una experiencia tan radicalmente diferente. No recuerdo ahora el título, pero me llamó mucho la atención. 

El segundo libro era "Science and Sanity", la obra capital de Alfred Korkybski, el creador de la Semántica General. El libro es de lo más denso y complejo, y largo. Y ahí estaba yo mirándolo, sabiendo que no iba a tener tiempo para leerlo, qué lástima. Aún así sabía cosas sobre el libro, mencionado en general por los mismos de antes, y sobre todo por Richard Bandler y John Grinder, en su (para mi mejor libro) Estructura de la Magia I.

El libro, publicado en 1933, sentaba las bases, o contribuía a sentarlas, de una epistemología constructivista: " los seres humanos están limitados en su conocimiento por la estructura de su sistema nervioso y la estructura de sus lenguas. Los seres humanos no pueden experimentar el mundo directamente, sólo a través de sus abstracciones". 

La frase-idea más famosa es la de que "el mapa no es territorio", también es conocida (y recomiendo leer el artículo de Tim Ingarfield sobre este tema http://timingarfield.blogspot.com/2009/10/definir-o-ser-definido-2-el-hecho-que.html )la frase de que "el nombre de la cosa no es la cosa". 

La Semántica General trataba de desarrollar un mayor conocimiento acerca de los procesos de abstracción, cómo construimos una representación mental (mapa) de la realidad (territorio), y cómo toda representación es limitada, distorsionada etc... Esta idea, desde luego fue fundamental para el desarrollo inicial de la Programación Neurolingüística, y probablemente, una de sus limitaciones principales. 

Lo que me gusta de todo esto es que al tratar con fenómenos mentales, abstractos por necesidad, tienen que ir más allá explicaciones físicas, materialistas. Es algo que fui comprendiendo posteriormente y poco a poco. Sobre todo gracias al desarrollo posterior que ha aportado el trabajo de John McWhirter con su disciplina de la DBM, que es también otro asunto.

Hay dos citas que quiero mencionar en relación a este tema, que puede que aclaren un poco más algunas implicaciones de estas ideas previas. 

Una es de Gregory Bateson (1972, pp. 452-453), quien en su discurso acerca de "Forma, Sustancia y Diferencia" planteaba lo siguiente:

 

¿ Qué es lo que hay en el territorio que eventualmente será incluido en mapa? Sabemos que el territorio no pasa al mapa (...). Si todo el territorio fuera (absolutamente) uniforme, nada de él entraría en el mapa, salvo sus límtes, que son precisamente los puntos donde deja de ser uniforme en comparación con una matriz mayor. Lo que se incorpora al mapa, de hecho, es la diferencia, sea ésta una diferencia de altura, una diferencia en vegetación, diferencia en la estructura de la población, diferencia en la superficie o cualquier otra diferencia. Las cosas que pasan al mapa son las diferencias. ¿  Pero qué es una diferencia? Una diferencia es un concepto muy peculiar y oscuro. Ciertamente no es ni una cosa ni un suceso. Esta hoja de papel es diferente de la madera de este atril. Hay muchas diferencias entre ellos: de color, de textura, forma, etc... Pero si comenzamos a preguntarnos por la localización de esas diferencias, nos metemos en un lío. Es obvio que la diferencia entre el papel y la madera no está en el papel; es obvio que no está en la madera; es obvio que no está en el espacio que  media entre ellos y es obvio que no está en el tiempo que media entre ellos. (Precisamente aquellas diferencias que ocurren a lo largo del tiempo es lo que llamamos “cambio”).

 

Una diferencia, por lo tanto, es algo abstracto. En las ciencias exactas, los efectos son causados en general por condiciones concretas o sucesos bastante concretos: impactos, fuerzas, etcétera. Pero cuando se entra en el mundo de la comunicación y organización, se deja atrás todo ese mundo en que los efectos son producidos por fuerzas e impactos e intercambios de energía. Se entra en un mundo en que los “efectos” son producidos por las diferencias. Es decir, son provocadas por esa clase de “cosas” que proviniendo del territorio entran en el mapa. Esto es la diferencia. (...). De hecho lo que llamamos –la unidad elemental de información- es una diferencia que hace una diferencia". 

Para entender otras implicaciones y conexiones, voy a poner otra cita, con la que está muy relacionada, ésta de otro autor coetáneo de Gregory Bateson y todos los anteriores, me refiero al también constructivista Heinz von Foerster (2003, pp. 69-70)

"No puedes transmitir conocimiento. No se puede concebir como un objeto o una cosa que se pueda transferir desde A a B, como puedes hacer con el azúcar, cigarrillos o el café, con el fin de generar cierto efecto en un organismo. Tal y como lo veo, el conocimiento es generado por las propias personas. El principal factor es el de proporcionar las condiciones que permitan que dichos procesos de generación y creación tengan lugar. La imagen de estudiante que surge es muy diferente (…) Deja de ser pasivo. No son una caja vacía o un contenedor que alguna autoridad  sabia pueda llenar con fechas y datos (…) Desde esta perspectiva el aprendiz aparece como un constructor activo. Son los únicos capaces de crear su conocimiento”.

No sé si mis alumnos de la asignatura de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad estarán reflexionando las implicaciones que tiene esta cuestión en el mundo de la Educación. O si mis alumnos de Psicología de la Infancia y la Adolescencia, lo conectarán con lo que hemos estado haciendo en clase hasta ahora. 

No sé si este artículo o post generará algún tipo de diferencia. En sí no es más que un conjunto de formas en  negro, que resaltan sobre el blanco y gracias a eso se pueden distinguir. Además está el código alfabético, sintáctico y semántico en el que están organizadas y estructuradas. Pero todo eso no es nada si no hay una menta que lo interprete, y que lo haga a partir de lo que ya sabe, conoce, ha experimentado. No hay nada transmitido aquí, ni siquiera en esta frase. Entonces, ¿en qué consisten esos procesos de creación y generación de los que habla von Foerster? ¿qué tiene que ver la creación de diferencias con todo esto? ¿qué sería en este caso una diferencia? ¿y una diferencia que establezca una diferencia?

No son cuestiones sencillas, pero para mi, como profesor y estudioso del desarrollo humano, son cuestiones insoslayables. 

No obstante, no espero enterrar la metáfora de transmisión que subyace a tantas concepciones y prácticas educativas (incluso clínicas). En lo que respecta a la metáfora de la transmisición, o el mito de la transmisión, es como un cadáver putrefacto, que no puede descansar en paz, porque no deja de ser invocado mágicamente por tantos estudiantes y profesores, que así se sienten más tranquilos, pensando que han comprendido lo que ocurre cuando se aprende y se enseña. 

Por favor... enterremos la metáfora de la transmisión. 

Creo que tendríamos que organizar un ritual simbólico en el patio de la facultad, un tipo especial de ritual, un funeral. 

Ja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diciembre de 2003

Diciembre de 2003

Hola

Creo que voy a inaugurar una nueva sección, la voy a llamar fotos rescatadas. 

Estaba revisando carpetas y me he encontrado con esta foto "histórica". Creo que no llevaba todavía ni un año en la Universidad de Alcalá. Aparecen sobre todo los alumnos de la segunda promoción de Psicopedagogía, a quienes de la dedico. También aparecen Pilar, Raquel y Julio, y por supuesto, algunos alumnos de la primera promoción que estaban como becarios. 

La cafetería (por llamarla así) estaba donde ahora están las oficinas del Archivo, frente a la biblioteca. En este primer año, la verdad es que había bastante ambiente en la facultad. En general creo que hemos mantenido ese ambiente en los últimos ocho años, aunque hubo momentos en los que se perdió, sobre todo cuando había menos alumnos, normalmente debido a la coincidencia de oposiciones.

Este año a veces reconozco algo de ese ambiente en los pasillos, en la nueva cafetería, en la entrada de la facultad, en el patio, en la escalera de incendios (que es donde más humo hay ;-)

En fin, ahí está como recuerdo.  Estaría bien hacer otra foto grupal este diciembre, ¿no?

 

Un saludo

 

Alejandro

Tocado

Tocado

Una de las cosas que me gusta de dar clase es que no me dejan indiferente. Hoy he tocado un tema que me gusta, mucho, y que además es muy complejo: explorar procesos de vinculación (bonding) y pertenencia, en conexión con el fenómeno del apego (attachment).

La dinámica es aparentemente sencilla, pero sólo aparentemente.

El año pasado añadí un asunto: una vez has explorado la vinculación con un objeto, explorar qué pasa cuando te lo quitan y tienes que desvincularte, o a esperar impasible porque te da igual y no te habías vinculado a él. Después, explorar cómo es el proceso de volverte a vincularte, si quieres, si eliges vincularte.

Lo nuevo es que se ha añadido fortuitamente otro elemento. Durante la sesión, yo en principio estaba más o menos alejado de lo que ocurría, al menos a nivel personal. Pero al final he entrado también. Una persona ha venido explícitamente para devolverme el objeto al final de la clase. Y es curioso cómo me ha afectado.

No es la persona, no es el objeto, soy yo y cómo estoy organizando esa experiencia, en la que todo forma una unidad. ¿Es el acto de devolverlo? ¿es porque lo percibo como un rechazo? ¿me siento rechazado? Es la mirada y lo que he interpretado en ella, que no sé muy bien cómo describir. Algo mío se ha movido ahí en relación con todo esto. Siento de repente tristeza, y no tengo una razón explícita, conocida.

Imagino que las posibilidades generarían hipótesis que explorar. Podría minimizarlo, negarlo, olvidarlo, evitarlo, reprimirlo. Pero no, quiero permanecer en ello, sin quedarme "sometido" o "sujeto" a ello. Ahora no sé si lo que siento es mío, fruto de hábitos personales o experiencias propias,a lo mejor de rechazo, que he tenido. O si es algo que he sentido al empatizar y ponerme en otra perspectiva. Ahora no lo sé, pero cuánto agradezco la experiencia. Necesito un poco más de tiempo.

Explorar, por suerte, no es un proceso que te deje impasible, indiferente.

Gracias a todos los que habéis participado en la sesión de hoy, no era sencilla.

Un saludo

 

Alejandro