Blogia

El viaje de Telémaco

Metáforas (abductivas)

Metáforas (abductivas)

Hay una idea que le he escuchado decir muchas veces a John McWhirter con la que estoy muy de acuerdo, sobre todo porque la he experimentado muchas veces: "la mente inconsciente continúa (automatizando) lo que la mente consciente practica más". Algo así es lo que John ha planteado en numerosos cursos. Las aplicaciones de esto en contextos de cambio, desarrollo y aprendizaje son innumerables.

Pensaba sobre esto viniendo de casa al despacho mientras conducía y literalmente me sentía asaltado por muchas ideas. Mi mente consciente estaba más o menos ocupada en conducir el coche, en seguir el tráfico, en salir de una cola de coches para meterme en otra. Muchas de estas actividades eran igualmente inconscientes, en otras palabras, automatizadas. Por ejemplo, cuando calculaba la distancia y velocidad del coche de detrás para decidir si cambiaba de carril o no, no lo hacía muy conscientemente, simplemente lo hacía en milésimas de segundo. El caso es que mientras hacía eso, conducir, también hacía otras cosas simultáneamente, una de ellas dirigirme al trabajo, que es una actividad general. También iba repasando la semana. Y lo que más he practicado esta frenética semana ha sido planificar clases y darlas. También he estado preparando alguna que otra reunión (pero eso es otra cuestión, y no tan divertida, aunque tenga también su interés). 

Mi mente consciente ha estado preparando clases de Psicología de la Infancia y la Adolescencia, de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad, y de un módulo sobre Aprendizaje en un Master de Ciencias Sociosanitarias. Tres actividades diferentes pero conectadas en sus temas, o en sus metodologías. Cuando preparo una clase pienso en esa clase, pero también pienso en las clases anteriores, conectadas con esa nueva que aún no se ha producido. Igualmente pienso en las posibles direcciones de futuro que se podrían tomar, más allá de esa clase que aún no se ha producido. Literalmente es gestionar posibilidades. 

Cuando preparaba el módulo de educación del Master de Ciencias Sociosanitarias, algunos de mis compañeros en el equipo que se encarga de dicho módulo, decían que cómo hacía para improvisar en las clases, porque a ellos les costaba, o no se sentían muy seguros con ello. Yo no estoy muy de acuerdo con esto de que "improvise" en las clases, en el sentido de que llegue allí y haga o hagamos lo primero que surja, sin mucha estructura. Al contrario, y agradezco una conversación con Tim Ingarfield en la que fui más consciente de esto, para mi es más similar a la improvisación jazzística. Un músico de jazz improvisa interpretando lo que hacen los demás, y partiendo de una estructura creada entre todos, en la que se va integrando lo que se ha tocado, lo que se toca en ese momento y lo que se podría tocar (pero que aún no se ha tocado). Eso implica en términos de proceso, patronear, gestionar patrones o agregados complejos de procesos y contenidos, conexiones entre procesos que se van estructurando a lo largo del tiempo. Gestionar posibilidades. Curiosamente partiendo de una estructura clara, que a modo de base permite salirse, ir más allá como una espiral (como un solo de un saxo, o una guitarra, que después de tocar su parte regresa a la estructura grupal, que se ha transformado un poco). 

El caso es que lo que mi mente consciente ha estado practicando más esta semana ha sido pensar acerca de las diferentes asignaturas en las que he estado implicado (y estoy). Eso hace que mi mente inconsciente no parara de generar interesantes (y alocadas a veces) ideas. 

En este sentido, como decía en el comentario del viernes pasado, creo que en cualquier profesión, es fundamental disponer de un espacio de reflexión o supervisión sobre lo que se hace. Tomar algo de distancia y reflexionar sobre la propia práctica. Si no, es fácil dejarse llevar por la vorágine de la acción, que es lo que muchas veces, por no disponer de esos espacios, es lo que nos pasa (y hablo de muchas profesiones en general).

Al llegar a la facultad y aparcar me han pasado un par de cosas curiosas.

El coche que había delante de mí, un mini, ha visto un hueco (en el que cabía pero tenía que maniobrar para evitar un incómodo bordillo) y ha empezado a aparcar. Yo he pensado, joder, aún es pronto, se supone que más adelante tiene que haber al menos tres o cuatro sitios. Esa era mi predicción o mi hipótesis a partir de mi experiencia aparcando enfrente de mi facultad en la franja horaria de 9 a 10 horas.  Y no estaba equivocado. He avanzado y he aparcado enseguida, había lo menos cuatro opciones fáciles y sencillas para aparcar. Además, a poco que entrabas por la hilera, enseguida se veían los huecos. No al principio, sino avanzado unos 6 metros. 

En ese momento estaban poniendo por la radio la canción de Michael Jackson Thriller. Imagino que todo el mundo conoce esa canción. He apagado el motor y me he recostado escuchando la canción. Es una canción que he oído tantas veces que me ha sonado nueva, al escucharla detenidamente. Me he puesto a pensar en Quincy Jones, a quien leí hace poco una entrevista. He pensado en él porque fue el productor de ese y otros discos de Michael Jackson. Me estaba fijando en lo bueno que era el bajo, la línea del bajo. Era un patrón repetitivo, una línea de sonidos (si se puede decir así) que se iba repitiendo. Apenas escuchaba la voz de Michael, o las guitarras, o los coros. Estaba alucinando con el bajo, con el ritmo que aportaba y cómo cambiaba en mi parte preferida de la canción, en la parte más o menos de clímax, luego retornaba otra vez a la base similar, repetitiva. Qué maravilla de línea de bajo. Pensaba en lo bueno de la producción. Cómo una canción grabada hace tanto tiempo seguía aún vigente, un sonido fresco, intenso. 

Lo curioso del bajo es que generalmente no se nota. Escuchas una canción de cualquier grupo y generalmente, como con el ritmo de la percusión, no te fijas de manera directa en el bajo. Es más fácil seguir la guitarra solista o la voz. El caso es que la canción o pieza musical, es un todo. Todos los elementos están integrados más o menos, todos forman una estructura completa. Y parte de esa estructura fundamental lo generan el bajo y la percusión claro. No te fijas en ello, pero son fundamentales. Aportan el hilo de la canción, y los demás pueden crear a partir de ahí. Gracias a que hay una estructura rítmica, se pueden generar otro tipo de procesos.

Bueno, ahí estaba yo disfrutando Thriller y la producción del bajo de Quincy Jones. El caso es que he pensado: "Bueno, ya está bien, a trabajar". Y he abierto la puerta y he abierto el maletero, y he cogido mi mochica y un par de libros. Y he cerrado el maletero, y he girado y he empezado a caminar hacia la facultad que tenía enfrente, caminando entre la hilera de coches aparcados, donde aún habían 4 huecos disponibles. Y he mirado enfrente, ¿y qué he visto?

Ahí seguía el mini, corrigiendo su aparcamiento. Ahí estaba el coche haciendo sufrir al neumático trasero izquierdo, que no terminaba de entrar en el hueco y se quedaba en el bordillo, en el límite. Claro, es fácil desde fuera evaluar un proceso de aparcamiento. Uno posee más perspectiva desde fuera que desde dentro, bueno, diferente perspectiva. Le sobraba mucho por derecha y muy poco por la izquierda. El caso es que yo me he preguntado: ¿joder, pero para qué está tanto tiempo tratando de aparcar si hay tanto sitio a cinco metros, donde no hubiera tardado tanto?

La verdad es que cuando uno se compromete con algo, a mayor compromiso más cuesta salirse. Algo que cualquiera que haya leído a Robert Cialdini ya sabe bien. Para mi era muy gracioso. Para el conductor o conductora (que da igual precisar el sexo del conductor) no era tan gracioso. Yo me preguntaba, ¿pero por qué no realiza un proceso de acomodación en vez de insistir asimilando? Ya sabéis, la persona seguía ahí insistiendo en su comprensión de la situación. Al fin y al cabo se había comprometido con la idea de aparcar en el primer hueco que había visto. Cuando vas con prisa para aparcar y ves un hueco, es como, por fin, genial. Y no sé si tenía prisa o no. Pero ahí estaba comprometido con esa comprensión de la situación y tratando de llevarla a cabo, costara lo que costara, aunque pinchara su neumático derecho trasero. Ir más allá de esa comprensión hubiera implicado acomodar su comprensión, abrirse a más posibilidades. Plantearse que bueno, que probablemente hubiera más sitio un poco más adelante, más sitio, más fácil, más cómodo. Pero claro, probablemente. Como es una probabilidad, no es seguro. Como no es seguro, hay un riesgo. Y si no lo hay. Además, ya estaba comprometido/a con esa decisión u opción. Encima que lleva ya diez minutos aparcando, ¿cómo va a dejarlo? Si lo deja, ¿qué pasa con esos 10 minutos de su vida que ha dejado ahí aparcando? ¿qué significarían? ¿una pérdida de tiempo? Así que, añadiendo el riesgo, ahí seguía la persona aparcando, haciendo sufrir al neumático derecho trasero. Al menos ahí seguía cuando he entrado por la puerta de la facultad, y me he girado. Espero que no siga aún. 

Acomodar no es sencillo, ni cómodo. 

Es curioso como la mente utiliza el pensamiento metafórico a la hora de dar sentido a las experiencias que vivimos. En términos vygotskianos, podríamos considerar la metáfora como una herramienta mental de lo más interesante. Gracias a la metáfora podemos comprender un fenómeno complejo a partir de otro fenómeno. Ese es el gran punto fuerte de la metáfora como instrumento mental, y esa es su gran debilidad. Pensar que comprendemos el fenómeno completamente con una metáfora, cuando sólo lo conoceremos parcialmente. 

En ese sentido pensaba que la metáfora es un buen ejemplo de pensamiento abductivo, ese que genera posibilidades, opciones, que permite plantear hipótesis y predicciones de comprensión y de acción. Al fin y al cabo un intento de comprensión es también una acción, ¿no? Y una comprensión, ¿podría ser un ejemplo de patrón? Eso es una pregunta que me hago ahora mismo. Una metáfora es también un tipo de signo muy elaborado, una estructura mediadora que nos permite representar un fenómeno X, y ayudarnos a construir significado. 

El patrón, gran concepto, es algo diferente a los procesos de los que forma parte. Yo lo entiendo como una manera de conectar procesos o contenidos o diferentes elementos. A partir de regularidades, continuidades o discontinuidades, estructura. De ahí puede que tenga un aspecto ¿estético?

A todo esto, me pregunto cómo entenderían este comentario (fruto de la actividad de mi mente inconsciente) mis alumnos de las diferentes asignaturas que he estado impartiendo esta semana. 

Un saludo

 

 

Viernes

Viernes

A veces  me parece que la semana es una especie de tobogán. Uno va acelerándose a medida que avanza, dicho en primera persona, yo me voy acelerando a medida que avanza. El viernes, antes del fin de semana, tengo un momento de parada, una especie de remanso para tomar algo de perspectiva. 

Esta semana han empezado dos Master en los que voy a estar implicado todo curso (el Master de Secundaria y el Master de Docencia Universitaria). La semana que viene además estaré participando en un módulo del Master de Ciencias Sociosanitarias. Todo esto contribuye a mi sensación de aceleración progresiva.

Ahora estoy parado, aunque trato de no parar en seco, de manera repentina, lo haría aún más brusco. Estoy aprendiendo a parar de manera progresiva, poco a poco. Debería aprender también a acelerar de manera progresiva, aunque hay veces que las aceleraciones son más bruscas.

Hablando de aceleraciones no sé si mis alumnos de Infancia y Aprendizaje empezarán a notar la aceleración de esta semana, al iniciar otro módulo y empezar a plantear una lectura, interesante pero compleja, compleja pero interesante (me encantan estos juegos del lenguaje y cómo se relacionan con el pensamiento).

De momento estoy muy satisfecho, tengo ganas de introducir muchos temas pero trato de frenarme, trato de respetar el ritmo de todos, ir poco a poco. Son muchos los temas que iremos introduciendo, ja... pero poco el tiempo, por suerte lo importante no son los temas, el contenido, sino el proceso que entre todos vamos tejiendo, creando.

Espero que la dinámica de los blogs y los wikis vaya despertando también de manera progresiva. Hay gente que está empezando ya a utilizar los blogs. Este año usaremos de manera más específica los wikis. El desafío es tratar que sea una actividad significativa para todos. Si no es así, mejor no usar nada de ello.

De momento quiero felicitar a todos mis alumnos de Infancia y Aprendizaje, porque me lo estoy pasando muy bien en las clases, están resultando clases bastante activas y participativas. Clases en las que sé cómo empiezo pero no sé exactamente cómo terminaremos, porque depende de lo que me planteen o de lo que emerja. No olvido la idea de tratar de dar una clase de psicología del desarrollo de una manera desarrollativa.

Eso sí, respetando el ritmo del momento.

Un saludo

 

Alejandro 

Empezamos...

Empezamos...

Parece ser que mañana empezamos. Al menos el curso, lo que se dice empezar, ya hace unas semanas que empezamos, pero a partir de mañana será diferente. Sobre todo el ritmo será diferente. Esta semana pasada, reconozco que cada día miraba el listado de los alumnos matriculados en mis asignaturas. Miro las de las asignaturas del primer cuatrimestre y conozco algunos nombres, pero la mayoría son desconocidos. El número me gusta. Tengo curiosidad. Va a ser un cuatrimestre centrado en la Psicología del Desarrollo del Niño y el Adolescente en Psicopedagogía, y del Adolescente en el Master de Secundaria. Unos 20 alumnos en Psicopedagogía frente a unos 50 en el Master. Dos contextos diferentes, con contenidos más o menos similares. Y como si fuera una señal, hoy en una cadena de televisión se podía ver la película "Tormenta Blanca", una película que siempre me ha gustado, que algunos alumnos han analizado como parte de su examen de Septiembre, tengo que decir que de manera brillante. 

Aún no sé qué haré este cuatrimestre exactamente. Tengo que integrar parte de lo que aprendí este verano, lo que concluí el curso pasado, quiero conocer al grupo y ver qué sería más interesante hacer, me gustaría coordinarme con Leonor y trabajar de manera conjunta. Esta semana ha sido una semana de sopesar opciones y reunir material, este verano los periódicos y la actualidad ha ofrecido mucho material interesante, sobre el que poder reflexionar.

La semana pasada tuve un interesante adelanto presentando mi asignatura a un grupo de americanos, provenientes de las universidades de Skidmore y Tufts. Cambié lo que había hecho otros años y me centré en tratar de definir qué es el desarrollo en sí, y ver varios ejemplos en vivo. Creo que hacer algo así de manera más sistemática a lo largo del curso podría ser interesante. ¿Cómo dar Psicología del Desarrollo de manera desarrollativa? ¿cómo tratar el desarrollo sin hacerlo desaparecer mientras lo estudiamos? Estos dilemas pueden aparecer a la hora de enseñar Psicología del Desarrollo, porque sobre todo son dilemas  que aparecen a la hora de investigar el Desarrollo.

En conclusión, estoy expectante este año, y el reto de trabajar un contenido similar con grupos tan diferentes va a ser muy estimulante, o eso espero. Respecto el segundo cuatrimestre, aún queda mucho, pero como siempre, será un reencuentro con gente de lo más interesante, que ya tengo la suerte de conocer. Tras echar un vistazo a la lista, el grupo promete mucho. 

Ahora, mientras pienso acerca de estas cosas, estoy escuchando un viejo disco, de un grupo de los 80, "The Church". Es un disco, "Heyday", que no había vuelto a escuchar desde que perdí la cinta de cassete donde lo tenía grabado, en la cara 2. Ja... qué tiempos, y tampoco es que haga mucho de eso, bueno, sí que hace. He encontrado ese disco de nuevo, gracias a Spotify. Pensaba que nunca lo volvería a escuchar. Tenía aprecio por ese grupo, y eso que sólo lo escuché durante un verano, allá por 1987 ó 1988. Lo curioso es cómo, a pesar de haber transcurrido (ups...) unos 20 años, reconozco las canciones, no son extrañas, mantienen una estructura familiar. Reconozco el clima que generan las armonías de los cantantes, el bajo, las guitarras. Puede que incluso me reconozca a mí escuchándolo, aunque de otra manera. Imagino que cualquier experiencia, del tipo que sea, se vuelve a recrear cuando se revive. Y si ya se había formado algo, ya habían sido creadas algún tipo de conexiones, éstas se mantienen, para construir de nuevo algo a partir de ahí. Algo así es mi sensación, también, con el hecho de volver a trabajar unas asignaturas que ya he impartido, incluso volver a trabajar con algunas personas con las que ya he coincidido antes. Volver a contactar con lo que ya se conoce o reconoce, y descubrir las nuevas posibilidades que pueden emerger.

El año pasado fue de lo más intenso, ahora sólo cabe tener curiosidad ante lo que venga. 

Un saludo a todos y todas

 

Alejandro

 

Alejandro

Impresiones y frustraciones diversas

Impresiones y frustraciones diversas

Me hubiera gustado escribir un resumen al final de cada jornada del Congreso, pero no he podido hacerlo, por cansancio, por haber salido a dar una vuelta, por falta de ganas, por tener demasiadas cosas de decir y necesitar algo de espacio o distancia.

Pero creo que ya está bien hacer un pequeño resumen de estos días.

El martes estuve en otro workshop (Taller) sobre diferentes modalidades metodológicas de llevar a cabo estudios longitudinales, algo fundamental si quieres estudiar el desarrollo y el cambio a lo largo del tiempo. Me interesaba mucho, porque justamente la investigación que traía, realizaba justamente eso, un seguimiento longitudinal. El tema es cómo analizar los datos, más allá de los típicos diseños de ANOVAS o MANOVAS de medidas repetidas.

Siempre tengo una sensación ambivalente cuando escucho a otros profesionales metodólogos hablando de nuevas sofisticadas técnicas estadísticas. Primero es "joder, no sé nada, ¿pero por qué no estoy haciendo esto ya?". Después lo que viene es algo así como "bueno, tanta historia para qué, parece sobre todo parafernalia matemática".

El primero en hablar fue Lars Bergman, alguien del que quiero leer más. Sobre todo porque está especializado en análisis longitudinales orientados en el estudio de personas (en vez de grupos). Él utilizaba Análisis de Cluster para esto, aparentemente sencillos, con un programa específico que han elaborado. Lo que pasa, es que al final, los individuos se perdían en los agregados de personas que constituían los clusters, con lo que al final terminaba siendo un poco más de lo mismo.

El segundo y el tercero aplicaban análisis longitudinales para estudiar díadas y grupos, datos interdependientes. Era interesante porque implicaba tener en cuenta la relación como un todo, en vez de tomar a los sujetos como si fueran seres independientes.

El que más me gustó fue el cuarto ponente, Jari-Erik Nurmi y Noona Kiuru. Presentaron <!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->una técnica de estudios longitudinales: Multilevel Latent Growth Modelling (modelado de crecimiento latente multinivel). Es una integración de Análisis de Curva de Crecimiento Latente ( <!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.Latent growth curve modelling, usado para ver cambios individuales o dentro de grupos) and Multilevel modelling (para ver diferencias no dentro de un grupo sino entre diferentes grupos). Muy interesante, y muy aplicable a lo que me gustaría hacer. 

El problema con todas estas técnicas es que exige siempre trabajar con muestras grandes, de al menos 200 sujetos, de ahí en adelante. Y claro, volvemos a lo mismo, ¿y los estudios idiográficos, y los estudios que quieren realmente estudiar el desarrollo de personas y no de grupos?.

Al menos me dio ideas con mi investigación, para comprobar el efecto de una intervención grupal para promover habilidades de gestión de transiciones a lo largo de la vida. El seguimiento que hice, no era idiográfico, sino grupal, pero podría hacer un seguimiento más individual usando o el Latent Growth Modelling, un análisis de conglomerados, y la evolución individual, en vez de atender sólo a la media grupal, como con los ANOVAS de Medidas repetidas.

En general, teniendo en cuenta los mensajes expresados por los principales ponentes (speakers) del congreso, hay cada vez más interés en hacer una investigación que atienda a procesos, al desarrollo a lo largo del tiempo (lo que no deja de ser paradójico en una disciplina que supuestamente estudia el desarrollo), a atender a estructuras complejas en vez de sólo atender a variables aisladas, etc... No obstante, la mayoría de los trabajos de los posters, de muchos simposios, siguen siendo estudios transversales descriptivos, comparativos de grupos, que enfatizan el estudio de cambios en variables, pero sin tener en cuenta a las personas como un todo.

Eso es un poco frustrante, la verdad, al menos para mi. Parece que la disciplina en ese sentido no avanza. Siempre es más fácil hacer estudios descriptivos, basados en grupos. Lo que no me queda nada claro, es el impacto o utilidad que tienen muchos de esos estudios, sobre todo si lo que quieres es intervenir. Dos autores que ya han planteado este tipo de cuestiones son Jaan Valsiner, desde luego y Molenaar, a quien desde luego quiero leer más.Otro autor al que seguir la pista es Leon Kuczynski.

Tras cuatro días, la verdad es que ya estoy satisfecho con las ideas que he ido aprendiendo, pensando, elaborando, recibiendo.

Ahora mismo, interrumpí la escritura porque tenía a María José Rodrigo justo delante de mi y hemos estado hablando un rato, buena casualidad. Los congresos están llenos de momentos como éste, breves conversaciones en los pasillos, comiendo, tomando café, paseando, esperando, durante las exposiciones de los posters. Ahí se produce para mi lo más interesante de un congreso, el intercambio directo entre personas. De nuevo, cuando estás en una exposición grupal, y sobre todo cuanto más formal o multitudinaria sea ésta, algo de esa viveza se pierde. Claro, todos los momentos son importantes y válidos, por supuesto.

Un saludo a todos y todas

 

Alejandro

 

 

" Constructivism is a moral abomination"

" Constructivism is a moral abomination"

Hola a todos

Esta frase que aparece en el título no es mía, de hecho no estoy muy de acuerdo con ella, pero me pareció una buena manera de empezar a escribir esto. Estoy en Vilnius, Lituania. He venido para asistir al XIV Congreso Europeo de Psicología del Desarrollo. Lo que me gusta de este congreso, aparte de ponerte al día de cómo está la investigación en el área, es que existe la posibilidad de realizar talleres acerca de metodología innovadora. Tienen lugar antes del inicio del congreso, que empieza mañana por la tarde y es una buena oportunidad para aclimatarte e ir conociendo a gente.

Hoy tuve el placer de conocer a Michael Commons, que es el que soltó provocativamente la frase del título. Hoy daba un taller al que me apunté cuyo título sugerente era: "El Modelo de Complejidad Jerárquica", vamos, un modelo de estadíos evolutivos, bastante más desarrollado que el de Piaget, Kholberg, Erikson, Selman e incluso el de Kegan. Increíble y afortunadamente éramos sólo 3 alumnos, 4 contando a la chica de la organización que nos acompañaba, que participó también. Habían dos estudiantes de doctorado, uno de Helsinki, una chica de Londres, la chica de Vilnius y yo. Además de Michael, estaban acompañandole también Patrice Marie Miller y James Meredith Day.

Ha estado genial poder trabajar con este modelo y sobre todo poder discutirlo en profundidad durante unas seis horas. Hemos estado realizando tareas para a partir de nuestro propio nivel de desempeño, saber dónde nos situábamos, en qué estadío. Me gustaba el patrón recursivo que tenía el taller, dado que trabajábamos el contenido de los estadíos, mientras usábamos diferentes modalidades de pensamiento y acción vinculados a los mismos. Sobre todo nos hemos centrado en los estadíos Primario, Concreto, Abstracto, Formal, Sistemático y Metasistemático. Sobre todo me ha gustado cómo estaban diseñadas las tareas para medir cada uno dichos estadios.

Desde luego, aparte del contenido que a mi me interesaba mucho, ha sido muy interesante conocer a alguien como Michael Commons, ja.. qué personaje. El modelo de Complejidad Jerárquica es un modelo estructural, carece en sí de contenido, y se puede aplicar, por lo tanto a muy diferentes campos: desarrollo moral, secuencias educativas, terapia, creatividad, ciencias cognitivas, etc... Una de las cosas que más me ha gustado tenía que ver con identificar variables (o bits o elementos), relaciones entre ellos, sistemas y relaciones entre sistemas. Esto era útil para diferenciar los estadíos. Sobre todo porque al estar todo el rato diferenciando los estadíos, se iba creando en el fondo (background) un diferencial entre los mismos, que facilitaba la elaboración conceptual de los mismos. Bueno, eso no lo han dicho, pero es lo que pasaba (para mi, según mi propio modelado).

Para mi gusto, el modelo era excesivamente lineal y conductual, por eso se construía a partir de tareas. Toda idea que tuviera que ver con "representaciones mentales" era rechazada por el ponente, algo con lo que hemos discutido bastante. La verdad es que me lo he pasado muy bien. Aunque suene una manera un tanto extraña de pasárselo bien durante las vacaciones.

 

Mañana a ver si puedo contar algo acerca del segundo workshop o taller al que asistiré: "Asuntos metodológicos en el análisis de datos longitudinales", algo que, por cierto está bastante relacionado con este primer taller. Ya os contaré, a ver qué tal. Me interesa porque el miércoles presento un poster a partir de una investigación que iniciamos en julio del año pasado, en la que algunos participaron este año, actuando como grupo control al rellenar un cuestionario sobre transiciones. Sobre esto a ver si escribo un poco el miércoles o el jueves.

 

Un saludo

 

Alejandro

 

 

Trascendiendo al Gilipollas sagrado

Trascendiendo al Gilipollas sagrado

Son las 16:53 horas y hace un calor seco por la calle mayor. No corre nada de viento y siento el sol abrasador de Julio. Trato de caminar despacio, buscando la sombra. Hacia el final de la calle mayor me encuentro con tres chicos discutiendo sobre fútbol. Los conozco y les saludo, se llaman "el Chusta", "el Pela" y "el Cabra", tres chicos del barrio, que se han venido hacia el centro. Les pregunto por un amigo común y me dicen que tal vez esté en el "perro verde", que es un flojo que no aguanta el calor y se ha refugiado en ese café. Les digo que yo también soy un flojo y me despido. Me miran pasar y vuelven a su conversación.

Abro la puerta del "Perro Verde" y un aire fresco me saluda. Es un ambiente familiar, un buen lugar en el que despedirme de este curso que parece que, como el calor, nunca termina. Hay poca gente en el café, ensimismados no me prestan atención. En el rincón identifico dos figuras que estaba buscando. Una es el amigo que mencioné antes. El otro es un tipo curioso que frecuenta este tipo de bares, "Ernie" le llaman. Me acerco hacia la silla y me siento con ellos. Ernie y el amigo siguen hablando como si nada. En la mesa hay otra silla, vacía, como esperando a alguien más.

Nada más sentarme Ernie me clava su mirada escrutadora.

Ernie: ¿No te habías ido ya? ¿qué haces aún aquí?

El amigo me mira sonriendo, está curioso por escuchar esta conversación inédita entre Ernie y yo.

Yo: Pues no me podía ir sin antes pasarme por aquí. No quería que esto se convirtiera en un asunto inconcluso. Ya sabes, ese tipo de asunto que no has cerrado y que te asalta de manera inquietante cuanto menos te los esperas.

El amigo: Sabía que te ibas a pasar. Sabía que no terminaría el curso sin esta conversación. Se lo había apostado a Ernie y también se lo aposté a Mª Luisa, que por cierto, te manda saludos.

Ernie, se giró y le pegó una colleja al amigo.

Ernie: Eh... espera, aún no has ganado nada. Que haya venido no quiere decir nada, aún no ha hecho nada.

Yo: No entiendo nada, pero de qué habláis, y ¿quién es esa Mª Luisa? ¿ y qué se supone que tendría que hacer?

Ernie se giró y me pegó una colleja.

Ernie: Eso lo tendrás que descubrir, y no seas gilipollas.

Yo: Ja ja... vale, con eso de gilipollas creo que ya sé por dónde vas. Gracias por la colleja. Me recuerda una situación vivida en el curso de Aprendizaje Experiencial, pero sólo lo podrían comprender Helena, Paloma, Pilar, Jorge, Kata y por supuesto, Tim, nadie más. ¿Tú lo puedes comprender?

Ernie me miró y me pegó otra colleja. Eso parecía dar a entender que sí, que sí lo podía comprender. Mientras el amigo se reía desde su sitio.

Yo: Bueno, pues nada, ya veo que sí. En fin, yo sólo quería saludarte y despedirme.

El amigo: ¿Qué tal estas últimas semanas?

Yo: Uff... han sido de lo más interesantes, pero me han dejado agotado. Empezaron con el curso de Identidad y Emociones,  continuaron con el curso de Aprendizaje Experiencial, y en medio hubo un poco de todo, sobre todo el trabajo de revisar exámenes, poner notas, la graduación de los alumnos de este año, preparaciones del curso que viene, etc... de todo un poco. Ya no puedo más.

El amigo: ¿Y qué es eso del gilipollas que hablabais Ernie y tú? No me entero de nada.

Ernie me miró sonriendo, invitándome a hablar o incluso a permanecer en silencio.

Yo: Bueno, es una especie de McGuffin final.

Al pronunciar esta frase se hizo el silencio en el bar. Una mujer que estaba apoyada en la barra, sin hacernos caso, al escuchar la palabra McGuffin se giró y nos miró, frunciendo el ceño. Se acercó a nosotros y nos increpó:

La Chunga: Así que eres tú ése de los McGuffin del que habla éste - dijo señalando al amigo. Menudo pesado que eres, pero si eso de los magufin no es na de na, una comía de tarro que tas inventao tú, pero tú de qué vas....

Tras soltarnos esto, resopló y se fue.

Yo: ¿Pero ésta quién es? El caso es que me suena haberla visto antes.

El amigo: Nada, no le hagas caso, es una tía que acaba de salir de la cárcel, dicen que se fugó, pero nada está claro.

Ernie: Ja, ja, ja... tomad los dos...

Dicho eso nos volvió a pegar un par de collejas a los dos. Joder con las collejitas... pensaba yo.

Yo: Bueno, bueno, ya está bien. Que yo sólo quería despedirme, deciros que me voy, que estoy cansado, que necesito un respiro.

Ernie: No si ya se nota, ya. Menuda conversación de gilipollas ésta que estás manteniendo con nosotros.

Yo: Ja ja ... ah sí, otra vez... ja ja... nos habíamos quedado en el tema del McGuffin. Pues la verdad, no sé para qué hablar de McGuffin, si al final hay poca gente que los haya pillado. Eso sí, estoy muy contento este año con todos los que han participado en las asignaturas de Dificultades y Habilidades Sociales. Muchos han hecho reflexiones muy interesantes. No sé, noto bastantes diferencias respecto otros años. Lo peor ha sido cómo elegir las matrículas, sólo podía poner dos y me hubiera gustado poner al menos cuatro. Pero no sé si muchos han pillado esto de los proceso mcguffianos, no sé...

Ernie: Bueno, ni falta que hace, la conciencia del proceso no siempre es tan importante si se consiguen los resultados.

El amigo: Por cierto, Ernie, estás un poco blando hoy, la última vez que hablé contigo...

Ernie miró al amigo con ojos de pocos amigos. Y tras mirarme me preguntó:

Ernie: Bueno, que lástima que "Coyote" no se conozca más en esta cultura.

Yo: Ja... sí, Coyote, Hermes, Prometeo, el arquetipo del Tramposo, el idiota sagrado. En esta cultura sólo tenemos los clowns, pero han perdido ese concepto de sagrado, las religiones monoteístas son demasiado serias y sin juego, tampoco hay demasiado sentido de transgresión. Olvidamos el sentido del juego, de ir más allá, del disfrute como meta intrínseca.

El amigo: Joder, menuda parrafada que acabas de soltar.

Yo: Pues la culpa la tiene él y tú, por preguntar. Todo esto venía de un trabajo que hicimos en el curso de Aprendizaje Experiencial, en el que me lo pasé genial. Y me acordaba también, y tú estabas, en la dinámica que hicimos en el curso de Emociones, jugando con el tarot, como antesala de explorar la identidad. No recuerdo quién eligió la carta del loco, pero es lo mismo, la carta número 0, el final y el principio, la trascencencia necesaria.

Ernie me pegó una colleja tras decir esto.

Ernie: Toma que te lo has ganado.

Tras esto nos empezamos a reír todos.

El amigo: Por cierto, ¿y tu amigo, el de la máscara ésa, el que come palmeras de chocolate y se pasea con una espada láser?, pensaba que iba a venir.

Yo: Yo también, de hecho pensaba que estaría aquí, en esta silla. Creo que hace demasiado calor para él, eso de ir de negro en julio...

Ernie: Menudo tipo, tenía ganas de conocerlo.

Yo: Seguro que estará bien, en fin, ya tendremos noticias suyas. Ahora me voy, quiero descansar. El año que viene será duro.

Ernie: ¿Volveremos a vernos?

Yo: Claro, ah por cierto -dije dirigiéndome al amigo- gracias por todo, y si ves a Sara, a las dos Elenas, a Idoia, a las dos Lolas, a Rosa, a Teresa, a Ana, a Cristina y a Carme, dales recuerdos.

El amigo: Claro que sí, pero no sé si las veré.

Yo: Quien sabe.

Ernie: Bueno, me alegro de conocerte. Vente por aquí cuando necesites un buena colleja.

Yo: Ja... sí, no hay nada como una buena colleja, sobre todo cuando se da a tiempo. Creo que ha sido un año interesante, lo recordaré. Feliz verano.

El vacío fértil o la cuadratura del círculo

El vacío fértil o la cuadratura del círculo

Carme llegó y nos dejó el círculo. De una estructura más rectangular pasamos a una circular. Cambiaron las perspectivas, la dirección de las miradas, la manera de relacionarnos. La cuadratura se circularizó y el círculo de cuadriculó cuando fue necesario.

Del vacío emergieron muchas experiencias, vivencias que creo que vamos a recordar un tiempo significativo.

Llenamos el vacío con vivencias y de nuevo, nos retiramos para dejar el vacío, puede que más fértil que antes.

Estoy satisfecho. Me pregunto qué irá quedando de todo este trabajo.

45 horas condensadas en una semana. Intensidad, sorpresa...

¿Cómo sería dar una asignatura como HHSS o Infancia y Adolescencia en una semana? ¿sería posible? ¿apropiado? ¿relevante?

Me he vacíado durante una semana y al mismo tiempo me he llenado.

A todos los que habéis participado y habéis sido parte de esta semana, gracias.

 

Un abrazo

 

Alejandro

Galimatías

Galimatías

Hola a todos

Hoy es una de esas tardes raras. Me acerqué a la facultad a cuidar un examen, al que no se ha presentado al final nadie. Y entonces, me he preguntado, joder... ¿qué hago yo aquí?

Pues nada, para aprovechar me he puesto a revisar material del curso de verano que comienzo el lunes. Es gracioso, porque llevo meses preparándolo, dándole vueltas, pensando acerca de qué hacer. Y el momento se acerca, ya está ahí y me siento como un poco paralizado. Y tiene gracia porque se trata de un curso de emociones e identidad. Seremos unos 10, y eso implica que va a ser un curso intenso, vivencialmente intenso, algo que le va muy bien al contenido que trataremos. Y ahí estoy yo paralizado. También estoy tranquilo con la parálisis, aunque suene paradójico, porque sé lo que tengo que hacer, dejarme llevar.

Además, aparte de preparar y pensar sobre el curso, llevo ya unos días corrigiendo exámenes, ya dedicaré un escrito sobre eso. Me pongo a revisar y comentar exámenes para descansar de la preparación del curso, lo que también tiene su gracia. La verdad es que de momento me lo estoy pasando bien. Me gusta extender los límites de mis cursos. Las clases terminaron hace ya tiempo, pero el curso continúa aún. ¿Y dónde termina la evaluación? ¿dónde termina el aprendizaje? Generalmente estamos acostumbrados a pensar que al finalizar una tarea final, o un examen, ahí acabó todo. Qué lástima de pensamiento. Cuanta amnesia debe producir ese tipo de hábito mental que tantas veces hemos vivido, o eso creo yo. Es una disposición a cerrar, a que ya está todo hecho y dicho. ¿Y es así?

Pienso esto por varias cosas. Es curioso cómo a lo largo de este curso, algunos participantes del curso de verano del año pasado aún de vez en cuando iban haciendo conexiones o reflexiones. A veces porque yo les preguntaba, a veces espontáneamente. Ni que decir tiene que son las que más me interesan.

El viernes pasado estuve en Sigüenza, participando con Leonor, Lola y Benja en el seminario final del Master de Docencia. Me lo pasé muy bien, y tras escuchar las aportaciones de todos los profesores aplicando propuestas de innovación, pudimos reflexionar acerca de qué hacer a continuación. Una tarea de nuevo de reconocer límites y extenderlos o no. Innovar tiene mucho que ver con eso, algo que, cómo no, aprendí de John.

Y aquí estoy yo como un "outsider", coqueteando con los límites, consciente de los riesgos que implica. Por cierto, este lunes leí un par de artículos interesantes sobre educación en el especial de El País. En uno de ellos, un sugerente artículo con un título aún más sugerente: "La Universidad en tiempos del Nombre de la Rosa", se citaba la siguiente frase:

"Si quieres cambiar un cementerio, no puedes esperar gran ayuda de los que están dentro".

Me parece muy buena, sobre todo cuando el cementerio al que se refiere es la Universidad. Me parece que profundizar en el tema de la innovación, ser conscientes de nuestros límites al respecto y empezar a traspasarlos, es la única manera de cambiar en el cementerio en el que a veces nos encontramos.

Desde luego, la clase vacía en la que estaba hace una hora, es lo más parecido a un cementerio que he visto desde hace tiempo. Imagino que aún nos queda mucho por cambiar. Creo que la experiencia en Sigüenza la semana pasada fue un ejemplo de tratar de salir de ahí, pidiendo ayuda a algunos de los que están dentro, a los que felicito por su creatividad.

Un saludo

 

Alejandro