Blogia

El viaje de Telémaco

Karate "abductivo"

Karate "abductivo"

Las últimas 3 semanas he vivido más experiencias de las que, imagino, he podido asimilar. El IV Encuentro de Innovación Docente, terminar de leer todas las autoevaluaciones (más de 100) de los alumnos del Master de Secundaria, la defensa (nunca mejor dicho) del trabajo de investigación que hizo Laure, la jornada electoral del pasado miércoles, por supuesto las cuatro sesiones de trabajo con los internos del Centro de Inserción Social en la facultad, y por último la clase especial del pasado viernes. Mucho para tan poco tiempo, sin incluir las sesiones de las asignaturas de Dificultades de Aprendizaje, Habilidades Sociales y Habilidades de Counselling. 

Lo dicho, más de lo que puedo asimilar, probablemente, al menos conscientemente. 

 

Pero hoy quiero hablar de la sesión del viernes. Aunque no sé muy bien por dónde empezar. Puede que lo mejor sea empezar por mis miedos. Lo primero que surge cuando me planteo una actividad como ésta es: "¿vendrá alguien?" Y si tras montarlo todo, ¿no viene nadie? ¿tiene sentido venir un viernes por la tarde, lloviendo, cuando podría estar en casa tranquilamente? 

Más miedos. ¿Se entenderá lo que quiero hacer con esto? ¿se quedará sólo en una anécdota exótica? 

Podría seguir, pero estos son los principales. Podría añadir el miedo respecto a Paco, ja... sobre "a ver por dónde me sales" ja.. pero eso no es realmente un miedo. Más bien el estar abierto a cualquier cosa, desde la confianza que guardo con él y con todos los que venían. 

Hay mucho que se podría decir sobre la sesión, no he dejado de pensar en todo el fin de semana. Y creo que por ejemplo Carmenchu y Teresa han escrito cosas muy interesantes ya.

 

Lo primero que quiero expresar es agradecer a todos los que vinieron, que además se implicaron en hacer una actividad que era novedosa para la mayoría. Gracias a todos. 

Hay un par de ideas que quería rescatar. Una tiene que ver con una pregunta. ¿Cuál era el contenido de la sesión? ¿cambiaba para cada uno de los participantes? ¿era compartido por todos? Imagino que podríamos describir secuencialmente lo que fuimos haciendo, y de lo que fuimos hablando, ¿era eso el contenido?

Cuando me hacía esta pregunta, pensaba en la definición que hace Bateson  (1979 / 1993: pp.157-158) de abducción, como desarrollé en un texto que he utilizado en varios cursos en los que tengo que trabajar acerca de procesos de aprendizaje: “describir alguna cosa o suceso y luego buscar en el mundo otros casos que se ajusten a las mismas reglas que inventamos para nuestra descripción”. Para Bateson pensar abductivamente implica un tipo de pensamiento lateral, no sólo relacionado con el planteamiento de hipótesis y posibilidades, sino de realizar un proceso conexión de un suceso X con otro suceso Y con el que guarda algún tipo de relación. Por ello para él la abducción es la base de la metáfora, la alegoría, el sueño, la parábola, toda la ciencia, toda la religión y toda la poesía. 

 

Para mi la clase de Karate con Paco fue un buen ejemplo de práctica abductiva, una especie de metáfora actuacional, como diría Tim. 

 

Trabajamos ciertas habilidades motoras, aparentemente sencillas, y fuimos coordinándolas incrementando progresivamente su complejidad: trabajándo ciertas técnicas solos en grupo (estáticamente), trabajándolas desplazándonos en grupo, trabajándolas de manera más práctica con un compañero y mostrando lo practicado al grupo. Esta secuencia la repetimos tres veces. Primero con una técnica tradicional de blocaje alto ante un golpe de puño. Segundo con una técnica práctica de combate, de nuevo bloqueando un golpe de puño al mentón, bloqueando esta vez con la palma de la mano, desviando suavemente el golpe y contraatacando. Tercero ante un agarre, inmovilizar con el brazo derecho (usando como inicio la misma técnica tradicional practicada al comienzo) y golpear con un golpe de rodilla. Tres tipos de técnica, tres situaciones diferentes, tres contextos de aplicación diferentes. Había que atender, concentrarse en uno mismo y en el otro, recordar los movimientos, interpretar la situación, aislarse del entorno (incluyendo a los otros que observaban), tratar de mecanizar los movimientos con fluidez, etc.... aunque todo esto estaba un poco más de fondo. Y desde luego trabajar los estereotipos iniciales (yo no he hecho esto antes, yo no puedo, yo estoy cansada, me da vergüenza, etc...). 

 

De esto hubo mucho, y pese a la aparente sencillez de las técnicas, podríamos desarrollar mucho la complejidad de cada técnica y los principios que subyacían, por ejemplo, el principio de equilibrio que había en toda técnica tradicional, donde al golpear con un brazo el otro recoge con la misma intensidad, pero en la dirección contraria. Podríamos hablar de matices acerca de cómo usar la cadera y no sólo el brazo, de cómo repartir el peso o bajar el centro de gravedad, de cómo respirar mientras se golpea, etc... etc..

 

Pero hubo muchas más cosas aparte de todo esto que está a un nivel de técnica, de protocolo, de procedimiento, de nivel de qué se hizo. Un aspecto fundamental estaba en cómo se hizo. 

 

Se  hizo con sencillez, sin ninguna pretensión de "marcarse un pegote", de querer impresionar o deslumbrar de manera superficial. Las técnicas eran sencillas y accesibles para todos. No había una pretensión de enseñar a defenderse, a ser violento a golpear. Más bien de ser uno con la técnica. De hacer algo auténtico. Como decía Paco "uno se manifiesta en lo que hace", "uno se muestra en todo lo que hace". No es algo que se pueda fingir. Paco desde luego no se ocultaba. "Yo soy así, y trabajo así, aquí y en mi gimnasio". Y vivimos una sesión así. Tomar conciencia de cómo somos también en lo que hacemos, sin fingir, sin adornar, qué aparentemente sencillo: dejarse ser en lo que se hace. 

 

También se hizo prestando mucha atención a la calidad de la RELACIÓN entre todos los presentes, especialmente la relación de Paco con cada uno de nosotros y el grupo como un todo. Y una manera de trabajar esto era gestionando el espacio: acercándose a la gente, alejándose, mirándo a los ojos directamente, tocándo del brazo, animando, desafiando, celebrando, respetando. Desde ahí hubo movimiento en el espacio de todos, empezando y terminando en el mismo sitio, pero moviéndonos dinámicamente. Y desde luego la naturalidad en la manera de hablar, en la manera de discutir, en la manera de evaluar, en el sentido del humor. ¿Acaso alguien no recuerda la diferencia entre una clase de aerobic (en la que se hace un movimiento similar a un golpe de puño) y una clase de karate (cuyo propósito es educativo y no meramente el de practicar un ejercicio aeróbico)? Los que estuvisteis ya sabéis a qué me refiero ;). Cuántas veces olvidamos la importancia que tiene gestionar la relación con las personas con las que trabajamos. Con gestionar me refiero a cuidar, a tenerlo en cuenta, a respetarlo, atenderlo. 

 

"Y ahora viene cuando la matan". No sé con qué os quedaríais los que vinisteis. Puede que estuviera relacionado con vuestros intereses, las expectativas, las razones y propósitos de partida. Puede que vierais algunos procesos similares a algunos temas trabajados en clase de HHSS, evidentemente con diferentes contenidos, puede que no. Puede que os dejarais experimentar sin más. Yo me lo pasé muy bien. Por unas horas recuperamos el cuerpo, nos movimos en el espacio, dejamos de hablar solamente. Interactuamos de otra manera. De nuevo, no es la primera vez, me impresionó lo complejo que resulta coordinar y automatizar una serie de movimientos aparentemente tan sencillos. Lo mismo nos pasaría si tratáramos de aprender a bailar, tocar un instrumento, o aprender cualquier conducta motora compleja. De nuevo me impresionó constatar que no sólo es cuestión de la experiencia en sí, sino de las distinciones que se poseen para hacer uso de dicha experiencia. Y esas distinciones sólo se consiguen mediante la práctica continuada y atenta. Lo diferente que es iniciar algo frente a mantenerlo, algo de lo que también habló Tim durante el encuentro, muy al hilo de lo trabajado. 

Como planteó Paloma y Patricia después, ¿cómo decidir qué técnica realizar en una situación X? Era una pregunta, para mi, válida en cualquier contexto profesional. La pregunta presupone que hay una técnica correcta en esa situación. Como si trabajando con un cliente o un alumno, hubiera una pregunta correcta ante una situación determinada. ¿Cómo interpretamos una situación X para saber qué hacer a continuación? ¿cómo conseguir esa habilidad que va más allá de lo que ocurre en ese momento, porque implica saber "interpretarlo", aunque esté ligado a él? ¿cómo transferir lo que se aprende en una situación de práctica o entrenamiento a una situación real? ¿cómo se puedo incrementar la probabilidad de que dicha transferencia tenga lugar? Grandes preguntas cuya respuesta es compleja. La respuesta de Paco, el instinto, implicaba que la respuesta no es consciente, que no responde a una respuesta deliberada de entrada, muchas veces porque no hay tiempo. Ahí es donde la mente inconsciente participa, gracias a que se ha estado practicado conscientemente mucho antes. 

Muchos programas de habilidades sociales, muchas metodologías de enseñanza de artes marciales, se basan en la repetición y automatización de protocolos (bien secuencias de técnicas, secuencias de preguntas y respuestas, secuencias de conductas según qué respuesta, etc...). Una limitación de esto es que no se practica el interpretar una situación abierta y probar diferentes respuestas e ir adaptándose a lo que viene. Técnicamente tiene que ver con calibrar, con obtener información  que confirmará lo que pensamos que pasaba (feeback positivo) o lo contradice (feedback negativo). El resultado podría ser recibir un golpe en el mentón, quedarte en blanco, decir algo inapropiado. Y ante todo esto, ¿cómo corregir y realizar otro movimiento? ¿se podía anticipar de alguna manera? ¿qué señales se pueden tener en cuenta? ¿cómo priorizar?

Son algunas preguntas con las que continuaremos, imagino. 

A nivel personal me quedé con ganas de salir a mostrar algún ejercicio, sobre todo porque Paco no me sacó en ningún momento. Yo me preguntaba, ¿pero por qué no me saca? Ja... me di cuenta que tenía ganas de demostrar, de exhibir lo que sabía. Y no se trataba de eso. Así que me conformé con quedarme observando como participante activo, abierto a lo que sucediera. Qué tentación para el formador, el narcisismo de la exhibición. Y qué difícil alejarse de ello. Para eso es importante contextualizar y conectar con la dirección en la que vamos, con cuáles son nuestros propósitos. Si estamos centrados en nosotros (y nuestras necesidades) o en las necesidades de los otros. Fue un buen ejemplo para mi, al menos. 

 

Bueno, imagino que estaría bien hacer más cosas como ésta. De nuevo gracias a todos por acudir y hacerlo posible, por darle sentido con vuestra presencia activa. 

 

Hay muchos más temas, pero los podemos ir construyendo entre todos. 

 

Y como decimos en Karate en señal de reconocimiento, humildad y respeto: ¡ Ous ! 

 

 

Momentos musicales para empezar la noche del Sábado

Tras la clase especial de ayer, de la que escribiré mañana, hablando con Esther, me preguntó qué música me gustaba. De todo, pero el rock sobre todo. Esto por ejemplo me gusta, dependiendo del momento, claro. Ahora es un buen momento, antes de salir a dar una vuelta. 

Mañana más, hay mucho que escribir y contar. 

 

 

 

Encuentros "numinosos"

Encuentros "numinosos"

Después de un día de descanso, después de un día en el que necesitaba finalizar otros asuntos (inconclusos) como enviar definitivamente mi curriculum a la ANECA famosa, puedo empezar a escribir otra vez. Y siendo consciente que aún me queda un asunto que finalizar, algo que haré el lunes irremediablemente. Me refiero a publicar las notas de la asignatura de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad (que se merece un post en sí mismo). 

Ya terminó el IV Encuentro de Innovación, ya lo vivimos, y probablemente algunos sigamos conectando con cuestiones suscitadas a lo largo del mismo. 

Hay tantas cosas que podría decir que creo que lo mejor será apuntar ideas, breves y concisas, en la medida de lo posible. 

Primero reconocer la labor de todos los que formaron parte de la organización del encuentro, que van más allá de Leonor, de Benja y desde luego de mi. Fundamentalmente hay que incluir a Cristina Canabal y a Paloma (ya conocida como la mensajera ; ). Pero desde luego también incluir a Roberto López (también conocido desde el encuentro como Roberto Breve, ja..), a Alberto Domingo, a Omar de la Cruz, a Belén Díaz, a Isabel Cano, a Adrián Pérez, a Maribel y desde luego a Lola García y a muchos más. Todos estuvimos preparando las jornadas y coordinándolas de alguna manera. Es un trabajo de mucha gente.

Y lo mejor es que toda esta gente proviene de diferentes facultades y uno de los grandes logros de este tipo de encuentro es la posibilidad de contactar con compañeros que vienen de diferentes facultades: Educación Física, Biología, Derecho, Económicas, Enfermería, Fisioterapia, Psicopedagogía, Magisterio, Medicina, Ciencias Ambientales, el Master de Secundaria, Ingeniería, etc... etc...

Desde luego una clave fue el alto número de participantes que hubo, tanto de profesores como de alumnos. Para mi todas las comunicaciones, posters, así como todas las participaciones y discusiones planteadas a lo largo de las sesiones son relevantes, porque son ejemplo justamente de eso, de participar. Me gusta pensar que independientemente de las diferencias inevitables en cuanto al contenido, todos estamos implicados en un proceso similar, que es dar sentido a una universidad que cuida la calidad de la formación. 

Se mencionó mucho el proceso de Bolonia, y para mi Bolonia es una especie de gran McGuffin. Lo de menos es Bolonia, lo importante es lo que hacemos. No quiero ser ingenuo, por supuesto. Sin el marco de exigencia marcado por el esfuerzo por adaptarse al espacio europeo de educación superior, muchos profesores e incluso alumnos, no se hubieran sensibilizado por estas cuestiones innovadoras sobre la educación. Igualmente, sin agencias estatales como la ANECA, muchos profesores tampoco participarían o  en este tipo de encuentros. También estoy seguro que si no se ganaran créditos, muchos alumnos tampoco asistirían a este tipo de jornadas. La motivación extrínseca es importante pero no es la clave. Si quitamos Bolonia, si eliminamos la ANECA, si desterramos el reconocimiento de créditos, aún quedaríamos muchos interesados por estas cuestiones, y seguiríamos reuniéndonos, aunque fuera de manera más informal. Nada nuevo, al fin y al cabo, más de lo mismo, algo que se ha hecho siempre en muchos campos científicos y artísticos, por supuesto también políticos. 

En relación a esto, una idea clave para mi es que INNOVAR forma parte de nuestro trabajo como profesores, incluso, en nuestro trabajo como profesionales. Para mi la innovación es similar a la evaluación, en cuanto que forman parte de un proceso más amplio, más grande: el desarrollo profesional o el desarrollo educativo, si se quiere. No son procesos supletorios, menos en los tiempos de cambio en los que vivimos. La innovación forma parte intrínseca de los procesos de desarrollo. A veces las innovaciones son fruto del azar, de la casualidad. Muchas otras responden a procesos sistemáticos de investigación, de cuestionamiento activo, de exploración e indagación. Procesos muy cercanos al propio aprendizaje y a cualquier proceso de cambio. Innovar no es un lujo, innovar para mi es necesario para adaptarnos a las situaciones cambiantes del mundo que nos rodea. Y evidentemente es necesaria una evaluación de calidad, una evaluación sensible a los procesos que tienen lugar en dicha innovación, que pueda seguir el proceso y no meramente los productos. Dicha evaluación tiene que ser ante todo coherente. 

Cuando pienso en síndromes que muchas veces se asocian a profesiones de ayuda o profesiones asistenciales como el "Burnout" o la experiencia de estar "quemado", no puedo dejar de conectarlo con todo esto de la innovación. Como muchos sabréis hay tres componentes a la hora de quemarse: el agotamiento emocional, fruto muchas veces, pero no necesariamente de una baja realización personal en el trabajo, que da lugar a una especie de mecanismo de defensa para apañárselas con la situación que es la despersonalización: tratar como meros objetos a las personas con las que se trabaja, como una especie de proyección de tratarse como objeto a uno mismo. De los tres componentes, para mi el más importante es ese sentimiento de baja realización personal, de estancamiento personal y profesional, de falta de desafíos y retos. Es ahí donde creo que conectar con la innovación como proceso personal y profesional es importante.

Y de esto hubo muchos ejemplos en el encuentro. Como dice Paloma en el comentario del post anterior, se pudo apreciar muchos ejemplos de innovación actuando a diferentes niveles, o evidenciando estar en diferentes momentos de un proceso. Y creo que es importante reconocer esto, y desde luego no comparar de manera descontextualizada los ejemplos de innovación que tuvimos la suerte de conocer. Cada ejemplo es un éxito en sí mismo, en el contexto el que fue desarrollado, probado, planteado. Cada uno plantea una dirección en la que seguir explorando. Desde luego hay innovaciones centradas en un nivel de protocolos, otras innovaciones tratan de cambiar las políticas que tienen lugar en las facultades, en las clases, no sólo las técnicas, dinámicas o las herramientas que se emplean. Otras más allá de cuestiones metodológicas, tratan de innovar los principios ideológicos, los paradigmas, las epistemologías, los valores. Todos son ejemplos valiosos de innovación y es interesante notar las distinciones en las que actúan. 

Más allá de todo esto que ya he mencionado, el encuentro es ante todo un encuentro de personas. Es una oportunidad de reencontrarse con gente conocida, de integrar a personas provenientes de contextos muy diferentes, de generar sinergias insospechadas. Momentos para charlas, para descansar del ritmo frenético con el que trabajamos, momentos para compartir ideas, confidencias, en definitiva, momentos para conocerse de otra manera. 

A mi, por ejemplo, me gustó mucho constatar la implicación de muchos alumnos. Desde luego los de Educación Física, pero también los de Biología y los de Derecho. Me encantó ver cómo se atrevían a expresarse en público, delante de tanta gente, algo que no es fácil. Me gustó ver a alumnos míos de Psicopedagogía de 4º y de 5º, mezclándose y conociéndose un poco por primera vez, incluso mezclándose con alumnos del Master de secundaria. Siempre es enriquecedor cuando se da la oportunidad de conocer a gente interesante. Desde luego me gustó mucho ver grupos mixtos de profesores y alumnos discutiendo, compartiendo ideas, incluso teniendo conflictos. Me gustó mucho escuchar contradicciones, ver aflorar paradojas. Ir en una dirección y descubrir que en realidad no hemos avanzado tanto como pensamos. Me gusta atender a esto, porque indica que al menos lo podemos notar, darnos cuenta y poder hacer algo al respecto. Me inquietaría más que no surgieran conflictos, contradicciones y paradojas, porque para mi significaría que no las noto. Y desde luego las hay. Creo que ante todo fui sensible a ellas durante la mesa redonda. Qué por cierto, qué desafío, ja... 

Por último quiero destacar lo que más me gustó. 

Desde luego disfruté mucho con el taller de Tim. Me costó un poco presentarle porque al conocerlo de tantos años, siempre termino mezclando un poco lo personal con lo profesional, y al final la presentación no es ni lo uno ni lo otro, ja... pero bueno, por suerte él ya se presenta por sí mismo. Además siempre tengo nervios cuando empiezo a hablar a una audiencia numerosa, algo que puede que guste leer a los alumnos de HHSS, dado que estamos trabajando con esta habilidad, hablar en público. Esos nervios son evidencia de que me importa lo que está pasando, así que lo mejor es gestionarlos y fluir. Mi manera de gestionarlos es tratar de hablar más despacio, respirar, controlar lo que digo, permitir darme tiempo, contactar con la gente, relacionarme poco a poco con personas concretas y con el grupo.

El taller de Tim permitió demostrar que es posible trabajar de manera dinámica con un grupo numeroso y empezar a sensibilizarse ante distinciones muy valiosas como las transiciones a la hora de participar, lo que se hace, la cualidad de lo que se hace, las razones y propósitos de lo que se hace, los procesos de liderar y seguir, el valor de las preguntas, las órdenes, las aseveraciones, los procesos de iniciar, mantener y finalizar un proceso. La importancia de reconocer la importancia de la ignorancia, la sobrecarga y la confusión como elementos intrínsecos a la hora de aprender, sobre todo cuando se va más allá de simplemente verificar lo que sabemos, permitiéndonos falsar, gracias al feedback negativo. Etc... etc... Estuvo bien cambiar la dinámica y hacerla más participativa realmente, sin importar roles ni procedencias. Me gustó la integración de este taller con la conferencia de Juan Bautista, y la importancia de deconstruir  o comprender mejor algunos discursos y retóricas que empleamos todos. Desde luego las relaciones de poder intrínsecas en la educación fue uno de los temas principales. Cualquier cambio a este nivel es para mi un ejemplo de innovación en un nivel de principios, como decía antes, algo bastante complejo de hacer. 

Pero más allá del taller, si tengo que elegir un  momento, escojo la presentación de los alumnos de 4º de Psicopedagogía. No sólo mostraron cómo vivieron la innovación que tratamos de llevar a cabo Leo y yo este cuatrimestre, lo que más me gustó es que arriesgaron mucho en su manera de presentarlo, innovaron en la presentación (al igual que otros, como los alumnos de Derecho de la primera jornada) pero en su caso, la implicación emocional era mayor. 

Yo estaba nervioso antes de que salieran, por expectante. No sabía lo que habían preparado y tenía mucha curiosidad, una emoción que me encanta, por cierto. Ahí estaba, expectante y lo que presencié me encantó. Sobre todo al notar lo metidos que estaban todos, sentí sus nervios, sentí su concentración, sentí su compromiso, sentí su compenetración, sentí mucho orgullo, sentí mucha alegría, me sentí muy partícipe con ellos aun cuando estaba sentado fuera. Sentía el silencio de la sala, porque todos estábamos absorbidos. Era como si hubiéramos estado en un estado alterado. Me recordaba los momentos numinosos que se viven en ciertos rituales. Me recordaba momentos similares vividos en circunstancias muy diferentes. Era un momento numinoso, en el sentido de estar presenciando algo muy especial, algo trascendente, al vivir emociones relacionadas con la humildad, con la gratitud, con estar ante algo que es más grande que uno mismo. Es una emoción compleja, difícil de expresar. Si alguien ha vivido esto me entenderá. Si no, pues no lo entenderá y no puedo añadir mucho más. 

Era un ejemplo también de innovación educativa que trasciende lo puramente racional, mental, lógico. Aspectos tan vinculados al mundo educativo, y mucho más en la educación universitaria. Como siempre defiende mi amigo Víctor Pérez, "ante todo somos cuerpo". En su exposición se integraron muchos sentidos, se presentó el cuerpo, se corporeizaron conceptos complejos, conceptos abstractos hechos carne, presentados para que cada cual los interpretara como quisiera, los vivenciara, se dejara (al menos yo) sacudir. 

Bueno, puede que suene exagerado, lo sé, pero yo lo viví así. Por eso no tenía ningunas ganas de salir al "escenario" cuando nos llamaron a Leo y a mi, estaba asimilando muchas cosas y lo que menos me apetecía era exponerme en ese  momento, cuando además ni siquiera sabía cómo se habría recibido todo aquello. Pero allí salí, por supuesto. Y ante todo sentía agradecimiento por lo que para mí era un regalo y una lección. Los alumnos habían hablado y al menos a mí, me habían dejado sin palabras. Si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio, calla, ja.. como decía el tatuaje de Souleimane en la película Entre les Murs. Mi cuerpo habló por mi probablemente, y ni siquiera sé qué expresaría. Pero yo estaba muy contento y muy feliz. Además veía mucha gente que aprecio sentados en las butacas. 

La verdad, lo que no sé es como pudo Leonor subir al final para plantear algunas ideas finales de cierre. Cristina y yo nos miramos con complicidad. Ella es parte fundamental, dado que ha sido profesora de la mayoría de los alumnos que subieron durante sus años de estudio en Magisterio, y seguro que también lo vivió como algo muy especial. 

Un tipo de sutil de innovación tiene que ver también con darnos cuenta que en esto de la Educación, como en cualquier profesión, estamos trabajando con personas, y tener en cuenta el tipo de relaciones que mantenemos es clave. 

Gracias a todos los que participasteis en el encuentro. Y gracias de manera particular a David, Carmen, Miriam, Belén, Elena y Segio. Gracias por atreveros a arriesgar. 

 

 

La última clase

La última clase

Hola a todos y todas

 

Mientras venía esta mañana hacia la facultad estaba pensando en la última sesión que tuvimos en la asignatura de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad. No me preguntéis por qué. El caso es que ahí estaba yo conduciendo y pensando, mala combinación, sobre todo cuando me salté el desvío de una rotonda por la que tenía que meterme y me di cuenta que iba en mala dirección. En ese momento salí de mi "ensoñación reflexiva", por llamarla de algún modo. Es interesante esos aspectos de la conciencia, ¿no? Yo estaba conscientemente pensando mientras estaba inconscientemente conduciendo, cuando de repente noto que algo no marcha bien inconscientemente para conscientemente hacer algo al respecto. Bueno, esto le habrá pasado a todo el mundo imagino. 

Bueno, el caso es que estaba pensando sobre nuestra última clase. Salieron múltiples temas interesantes. La verdad es que me lo pasé muy bien, y eso que no puedo decir que estuviera en mi mejor momento. Llevaba una mañana de esas en las que no paras ni un momento, y no dejas de concatenar una actividad con otra: (corrección de exámenes, hacer fotocopias, corregir una parte del curriculum, salir pitando para una reunión más o menos informal con la coordinadora de un grupo de innovación, otra reunión-comida más informal con una profesora (amiga) y en seguida a clase, sin parar...

El caso es que llegué y primero que nada el vestíbulo lleno, lo que indicaba que la puerta estaba cerrada. Ves a por la conserje para que te abra la puerta. Mientras iba ya de regreso al aula con la conserje le digo: "ahora nos van a hacer el paseíllo". A lo que me mira y me dice: "¿Qué?", ja cuando vio que estaba el vestíbulo tan lleno lo entendió. "¿Todos estos son tuyos?" me preguntó. Yo le pensé "um... ¿no estará acostumbrada a que vayan  muchos alumnos a clase, aquí en el Politécnico?" Y luego respondí "Sí, sí... todos míos". 

Empezamos la clase. Clase en la que quería revisar la asignatura, para preparar la tarea que les iba a pedir, tarea invidual, supervisar y autoevaluar su proceso de aprendizaje a lo largo de la asignatura. Así que les planteo la tarea, que la hagan en los grupos en los que han venido funcionando y me voy pitando a hacer unas fotocopias que les quería entregar. 

Regreso. Nota: mientras la máquina hacía unas 70 fotocopias, yo estaba con los ojos cerrados y mis manos en mis ojos echándome una microsiesta. Y tan micro, si me dormía estaba perdido, pero es que estaba como un poco congestionado mentalmente. Bueno, la máquina termina de hacer fotocopias, las cojo y me bajo, ¿sintiéndome ya fresco y recuperado? Pues no, sintiéndome aún más cansado y espeso, bastante espeso. ¿Pero por qué como tan tarde? Bueno, sigo hacia clase. Laura, una alumna está sentada con su portátil. "Qué, ¿aprovechando?" -" Sí es que tengo que presentar un trabajo..." (media sonrisa). Toma, esto es la evaluación, para que ya la tengas. "Ah vale". A continuación entro en clase y todo parece que va bien. Los grupos están formados y trabajando, hablando, compartiendo ideas, experiencias. Me paseo por los grupos para ver cómo van, si necesitan más tiempo. Llevan ya media hora, tiempo más o menos suficiente. Me dirijo a la tarima tras contestar algunas preguntas de algunos grupos y cojo la mesa para llevarla al centro. ¿Por qué? Porque me quiero sentar en el centro, no quiero estar una hora de pie. Si estoy una hora de pie conversando con el grupo, puede que me caiga. Ja... la mesa es más peligrosa de lo que parece, de hecho si me siento con el peso demasiado hacia delante, lo que va a ocurrir es lo que justamente quiero evitar. Bueno, equilibro mi peso y más o menos cómodo empezamos la puesta en común. Yo expectante, "a ver qué preguntan, a ver por dónde van". Es difícil expresar la curiosidad de ese momento. Como siempre un breve silencio. Víctor, creo recordar, empieza con una pregunta de lo más interesante. "El día que estuvimos evaluando el interés de una clase, ¿por qué lo hicimos?". Interesante pregunta, me permite conectarlo con la importancia de una evaluación dinámica, y la de coordinar varios niveles de atención de manera simultánea: atender al contenido (que se proyecta en las transparencias y del que se habla) mientras al mismo tiempo se hace otra cosa (evaluar el interés, la relación de uno mismo con dicho contenido), más el rizo (cuando lo que haces, tiene que ver además con el contenido de lo que se habla, dado que se exponían ejemplos de evaluaciones dinámicas a lo largo del tiempo, algo que además se estaba aplicando simultáneamente). Eso permite reflexionar sobre estructuras recursivas (eso no lo dije, lo hago ahora, sí lo pensaba), hacer algo y al mismo tiempo reflexionar o atender, o tomar conciencia sobre lo que se hace. Algo útil cuando das clase, e imagino en multitud de otras profesiones, sobre todo si quieres ir más allá. Esa doble evaluación puede ser consciente e inconsciente. Por ejemplo: atiendes al contenido conscientemente, y al proceso que hay de fondo inconscientemente. De hecho mientras respondo a Víctor, yendo a la pizarra para escribir una especie de gráfico, atiendo a la clase. Atiendo a lo que reflexiono, mientras atiendo a Víctor, mientras atiendo a la clase como un todo y noto que Sonsoles está hablando con su compañera, ¿y cómo lo noto? porque hacen una diferencia respecto la clase, al hacer una diferencia sobre el fondo más o menos estable de la clase, lo noto y decido usarlo como ejemplo en vivo. 

No hay nada como un ejemplo en vivo para ilustrar aquello de lo que estás hablando. Es para mi un buen ejemplo además de la idea de "aprendizaje situado" y además multinivel. Hablas de algo y además lo haces sobre la marcha, mientras reflexionas sobre ello. Dirijo la atención a Sonsoles y su compañera, creo que era Carolina, no estoy seguro ahora. Bueno es fácil dirigir la atención y reflexionar sobre ello al mismo tiempo, así como a las consecuencias de ser consciente de uno mismo mientras todos son conscientes de ti. Después seguimos y hacen otra pregunta. 

Mientras en ese momento yo empiezo a marearme, noto como cierto movimiento de la clase. No es un terremoto, ja... soy yo, probablemente tengo baja la tensión y noto el mareo. Redirijo mi atención fuera de mí, si sigo atendiendo mi mareo se va a amplificar y voy a  marearme más, necesitaré entonces toda mi atención en mi mismo y ahora no puedo hacer eso. Tengo a 70 personas delante. Así que redirijo mi atención fuera, mientras respiro más profundamente, cojo más oxígeno, no demasiado, tampoco quiero hiperventilar. Tampoco quiero forzar demasiado. La otra pregunta del grupo de delante de mi a mi derecha, los tecnólogos más algún infiltrado como Antonio. El tema es fascinante: "algunos nos hemos desmotivado, nos hemos descolgado a partir de navidad sobre todo". Yo pienso, qué tema más fascinante, la motivación por el aprendizaje. Y de quién depende la motivación, eso pienso. Una opción sería tratar de defenderme y justificarme. Qué absurdo sería hacer eso, implicaría que está mal descolgarse y desmotivarse. Para mi es normal, además está muy conectado con el tema del interés y la atención de antes. Qué bueno el tema de la desmotivación. Genial, otro ejemplo para utilizar: pregunto, a ver, ¿cuántos desmotivados o descolgados ha habido en algún momento en esta asignatura?. Empiezan a levantar la mano, distribuidos por toda la clase, menos de la mitad, un cuarto de la clase. Parecen como sorprendidos y como sonrientes, es como que está mal y ahí están levantando la mano. Yo digo que genial, porque el tema es cómo nos desmotivamos y qué hacemos al respecto, ¿qué decisiones tomamos? Es un tema que empezamos a desarollar. Al hilo de esto, sino recuerdo mal, yo digo que luego les diré la tarea que les voy a plantear. Hay una reacción inmediata, y alguna más visible que otra. Una alumna, no recuerdo ahora su nombre, dice que le desconcierta, que se siente desconcertada. Carmen plantea que en parte en cosa mía, como que yo soy la causa de ese desconcierto por mi manera de estructurar las sesiones. Yo entonces pienso, qué bueno, qué tema más bueno otra vez, algo que en principio parece terrible, ja... para mi es genial. Lo podemos usar. Les digo que yo no soy la causa, que de nuevo volvemos a la metáfora de la transmisión y la idea de causa-efecto que subyace: emisor-receptor, mensaje emitido-mensaje recibido/comprendido inmediatamente. ¿Dónde está la interpretación? ¿quién interpreta? ¿desde qué modelo interpreta? ¿qué mapa? ¿qué contexto? Aparte de esto, le doy la razón a Carmen, parte de la razón ; ). Yo soy responsable a lo largo del proceso de la asignatura de desconcertar o generar desazón, en parte porque planteo tareas abiertas, abiertas a la interpretación. En ese momento pienso en Tim y John McWhirter, ja  y pienso para mi "pues si estuvieran en sus cursos intensivos verían lo que es gestionar tareas abiertas, ja...". Apunte interior: el mareo ha pasado, veo que se mitiga y sigo centrado en la discusión. 

Se siguen planteando más temas, por ejemplo Marta (al fondo a la izquierda) expresa su experiencia personal, brevemente. Cosa que le agradezco, es un buen ejemplo de cómo se ha ido enganchando poco a poco. 

Sigue el debate, hago algunas bromas que ahora ni recuerdo, ja ja.. mejor, cambio el registro lingüístico. Cuando estás hablando de manera formal, académica, seria y de repente empiezas a hablar coloquialmente, suele por contraste, generar cierta gracia, imagino que de nuevo es el contraste. Regreso al tono más formal, no mucho la verdad. Se acerca la hora final.

Les comento la tara "desconcertante", que consiste en una autoevaluación. Como apoyo e inspiración (una manera de colocar, de encuadrar un significado) les quiero regalar (otro encuadre y coloque de significado) tres cosas: tres lecturas. Es curioso lo poco conscientes que somos de cómo el lenguaje encuadra, enmarca (frames) y da sentido a lo que hacemos. Si hubiera dicho, bueno y os voy a dar tres ladrillos, tres textos obligatorios que quiero que leáis para contestar este examen, ¿es lo mismo?

 

Una clave para mi es que no miento. En mi realidad, son tres textos excelentes, buenísimos, son tres regalos. El tercero es un regalo total, algo para allendear, para ir más allá. Un texto sobre teatro e improvisación, conectado con la educación y analizando transacciones de estatus. Genial. Les digo "No lo leáis, éste texto, ya sé que estáis ocupados, no lo leáis, mejor no lo leáis. No hay  nada mejor para un adolescente que prohibirle algo para que gane en interés y valor. Para los adultos también suele funcionar, no siempre, claro. Pero por jugar e intentarlo que no falte. El resto, si queréis los leéis, es cosa vuestra (ante todo la opción). "Ya sé que estáis liados ahora con trabajos muy importantes, así que centraos en lo importante y luego ya prestáis atención a esto". Bueno, creo que la ironía es clara, y el juego de situaciones, y el contraste, y lo que implica o podría implicar. Una frase ambigua para interpretar, que cada uno la interprete. 

 

Después de eso agradezco el interés y la participación, expreso cuánto he disfrutado, que ha sido mucho la verdad, he disfrutado mucho, y me despido, siendo consciente que aún seguiremos relacionándonos durante un tiempo de manera virtual, con lo que la despedida es más un hasta la siguiente que un adiós. 

Y fin (de momento)

 

PD: surgieron más temas, en relación a la "madre de las reuniones" que mantuvimos los profesores del master, ja... eso requiere "dar de comer aparte"...

 

Gracias a todos, ya estoy leyendo autoevaluaciones y de momento van muy bien, son interesantes. Eso sí, de las que he leído, ninguno ha leído los textos, ja ja.. fracaso total... mío claro... 

Momentos musicales... Reptile

Momentos breves de relax...

Avalancha¡¡¡¡¡¡¡

Avalancha¡¡¡¡¡¡¡

Hola a todos

 

Escribo esto desde la biblioteca de la Facultad de Psicología de la Complutense, en el campus de Somosaguas. A lo mejor hay alguien que piensa que estoy aquí porque he huido de Alcalá, ja... para evitar corregir la avalancha de exámenes o comentarios que estoy recibiendo estos días, pero no, siento desilusionar, aún sigo en Alcalá. Estoy aquí porque tenemos una reunión de investigación.

Y bueno, me apetecía escribir algo en plan supervisor. Llevo como un mes preparando papeles para presentar mi acreditación como profesor titular en la ANECA,  una tarea  de lo más tediosa y aburrida, os lo aseguro. Mi futuro depende de ello así que ya puedo hacerlo bien y a tiempo. Eso sí, como me aburro de lo  lindo con ello, no pude evitar soltar el acertijo evolutivo, al que daré o daremos respuesta este fin de semana. 

La verdad es que muchas gracias a todos los que me habéis contestado y escrito una respuesta. Creo que vamos a disfrutar con ello, y gratis... ja .... eso es lo mejor, hacer algo porque te apetece, sin pararte a pensar reconocimientos o motivaciones extrínsecas. Es curioso cómo la mayoría de los que han propuesto respuestas son ex-alumnos de la asignatura de Psicología del Desarrollo (da igual si en Psicopedagogía o en el Master de Secundaria), incluso ex alumnos totales, gente que ya ha terminado del todo, incluso gente que ni siquiera ha sido alumno/a formal (aunque sí en algún curso de verano). Por suerte también hay alumnos en curso, para los que probablemente es más desafiante y más interesante. A todos gracias.

Cuando lo pienso la verdad es que me digo a mi mismo que estoy chalado. Que ya tengo bastantes cosas que leer para encima proponer acertijos, que implica reflexionar mucho. Es lo que tiene hacer algo que es desafiante y divertido por ello, imagino, bueno, al menos para mi. 

Como decía antes y en el título ahora es época de "avalancha" de exámenes. Ya he empezado a leer y comentar, espero que me dé tiempo para comentarlos todos y reenviarlos, es lo mejor. Reconozco que disfruto con eso, aunque parezca también raro. 

Y cómo se nota cuando el examen es bueno o no, bueno en el sentido de que me atrapa la atención, porque la persona que lo ha escrito ha dado importancia a lo que escribía, porque me lo escribe a mi pero sobre todo se lo escribe a sí misma. Entonces es fascinante, no puedo expresar la experiencia de leer textos así, en ese sentido me siento un privilegiado. También hay exámenes que sólo contestan preguntas. Se les ha dado importancia como examen calificador, y poco más, salvan el expediente. También se nota. El que escribe no ha dejado tanto de sí mismo en el texto, o al menos no lo ha expresado tanto. ¿Cómo lo noto? Porque las ideas no se elaboran, parecen más bien titulares de ideas, no ideas conectadas, vinculadas, expresadas con vida. El resultado suele ser que me empiezo a aburrir, no falla. Y me suscitan comentarios para tratar de expresar por qué me produce ese efecto, dónde se podría mejorar. Soy consciente de que ahí es cuando mis comentarios podrían resultar más útiles. Con los otros exámenes, mis comentarios son probablemente menos necesarios, pero no lo oculto, fluyen más, es más bien un diálogo que mantenemos de manera diacrónica, pero un diálogo al fin y al cabo. 

¿No es eso un buen ejemplo de entender la evaluación desde un punto de vista formativo? ¿de entender la evaluación como un proceso que importa para seguir aprendiendo y no sólo para ver qué nota hay? Imagino que aún nos falta mucho a todos para poder hacer esto de manera más natural, alejados de las prácticas burocráticas que supone el período de exámenes, cuando se enfatiza un propósito de control, de verificación de lo aprendido, de prueba para pasar o no, de sancionar quién vale y quién no. Y muchos alumnos también demandan eso, al fin y al cabo llevan muchos años socializados en eso, ¿no?

Yo la verdad, es que cuando leo siento que soy yo el que me evalúo. Soy yo el que realmente está siendo evaluado en cada examen. Cada examen que leo y comento es mío, soy yo el examinado. Yo y el grupo, somos todos quienes nos examinamos para saber si ha valido la pena el tiempo que hemos pasado juntos este cuatrimestre, para saber si lo que hemos hecho ha valido la pena o ha sido una pérdida de tiempo que más vale olvidar cuanto antes. Eso es lo que pienso y siento. 

Y mientras sigo mirando la cantidad de archivos que aún me faltan por leer. Y aún pienso qué voy a hacer con los del Master de Secundaria, porque habrá unos 100 archivos más. Ja... algo se me ocurrirá. Tendré que ir por partes. 

Pues nada, seguiré fluyendo con la avalancha y a ver qué tal va saliendo.

Ah... espero comentar lo que os haya suscitado los textos para espíritus aventureros que dejé, no veáis la curiosidad que tengo para saber qué os han parecido. Ya sé que habéis estado muy ocupados para deteneros en profundidad, así que en general tranquilos si no lo habéis hecho como os hubiera gustado, es comprensible. Pero para esos textos, como para todos y para aprender en general, no hay límites de tiempo, los límites se los marca y se lo pone cada uno, consciente o inconscientemente.

 

Un saludo

 

Alejandro

Acertijo evolutivo

Acertijo evolutivo

Hola a todos

Estaba preparando un material para Mary, que está realizando el trabajo de investigación para obtener el DEA, y y tras revisar unos textos se me ha ocurrido que sería interesante y apropiado presentar la siguiente tarea de discriminación usando el modelo de Kegan.

Espero que esto sea útil tanto para los alumnos actuales de Psicología de la Infancia y la Adolescencia así como para los de Aprendizaje y Desarrollo de la Personalidad. Espero que también sea útil para ex-alumnos que sigan interesados en estos temas. 

La tarea es la siguiente:

 

A continuación vais a encontrar una serie de fragmentos de entrevistas realizadas por Kegan y su equipo de investigadores, para aplicar y comprobar su modelo teórico. Un aspecto interesante en la sistematización del modelo de Kegan es que tiene en cuenta transiciones entre los diferentes estadios.

Así suelen usar la siguiente notación para evaluar donde se encuentra una persona, o mejor dicho, la narrativa expresada por una persona, a partir de la cual plantean su evaluación.

1, 1 (2), 1 / 2, 2 /1, 2 (1)

2, 2 (3), 2 / 3, 3 /2, 3 (2)

3, 3 (4), 3 / 4, 4 /3, 4 (3)

4, 4 (5), 4 / 5, 5 /4, 5 (4), 5

 

De esta manera hay 21 posibles distinciones para evaluar una estructura sujeto-objeto. 

Una estructura estaría equilibrada cuando una persona está en un orden de conciencia 1, 2, 3, 4 y 5. Las posiciones transicionales son todas las demás.

Una estructura que organiza y da sentido a la experiencia mientras aparecen pequeños signos que sugieren la emergencia de una nueva estructura, se codificaría de la siguiente manera: X (Y).

Una estructura de la que se parte, que está en relación con una nueva estructura que está emergiendo se designaría con la notación X / Y.

Si la relación es la inversa Y / X implica que la estructura Y predomina sobre la X. 

Si sólo una estructura organiza la experiencia pero aún hay vestigios de la anterior estructura permaneciendo, lo podríamos señalar con la notación Y (X)

 

Así tenemos seis transformaciones cualitativas de un equilibrio de sujeto-objeto a otro designado en la secuencia:

X, X (Y), X / Y, Y / X, Y (X), Y.

 

Como ejemplo desde el que partir expongo el siguiente fragmento de entrevista, en la que una persona narra cómo maneja un posible dilema o asunto con su pareja:

 

He estado simplemente haciendo algunas cosas que me gusta hacer por mí misma, en vez de tratar que Luis las haga conmigo. Él prefiere sentarse en casa y ver la tele, y yo solía sentarme con él en vez de salir. Pero ahora me doy cuenta que a él no le importa sentarse a ver la tele solo y que verdaderamente se siente mejor si salgo a dar una vuelta, porque así no se siente mal al pensar que me está privando de la oportunidad de salir. Antes era una carga entre nosotros porque no salíamos tanto como a mi me apetecía, o salíamos pero a él no le apetecía y me sentía culpable por hacerle venir. Salir por mi cuenta ocasionalmente hace que estemos los dos mejor, e incluso que las cosas entre nosotros fluyan mejor. 

 

Como es un punto de partida, os puedo decir que esta narrativa es evaluada como perteneciente a alguien situado en el tercer orden de conciencia, es decir, 3. 

La tarea que planteo es la siguiente: ¿notáis diferencias en las siguientes narrativas en relación a esta primera y entre ellas? ¿de qué? ¿si tuvierais que ponerlas en orden, en una secuencia evolutiva, cuál sería su orden? Las presento desordenadas. 

A

Ahora simplemente salgo más por mi  misma sin esperar a ver qué hace él. Cuando quiero algo como por ejemplo ir a una exposición, se lo propongo diciéndole: "Cariño, me gustaría que vinieras si quieres; yo voy a ir". Normalmente él no viene y yo disfrutaría más si él viniera, pero al menos consigo ir. Para ser sinceros, de todas formas, me pregunto a veces si hacerlo así es mucho mejor que no ir, porque aunque él no diga nada, me doy cuenta que le molesta que salga sin él, y siento que estoy siendo una mala esposa. ¿Por qué no me quedo con él y veo la televisión? Tampoco es una opción tan mala, y él trabaja tan duro... Pero entonces me rallo y pienso, "¿Acaso no tengo el derecho de hacer algunas cosas que me gustan? No es justo que me haga sentir culpable". Así que salgo, pero al final termino sientiéndome culpable acerca de ello. 

 

B

 

Simplemente salgo por mi cuenta ahora. A él no le gusta demasiado pero creo que no sólo es mejor para mi sino mejor para nosotros. He tenido que aceptar el hecho que hay algunas cosas que no voy a obtener de él y él tiene que aceptar lo mismo sobre mi. Está casado con una mujer a la que le gusta dar paseos por la naturaleza y ver exposiciones y aunque a él no le gusta hacer ninguna de esas cosas y no tiene que hacerlas, tiene que comprender que a mí sí, y que algunas veces voy a hacer estas cosas en vez de estar con él. Sé que no le gusta pero intento no pensar en ello. Y soy consciente de que parte de mi incluso no quiere que él se lo plantee. Es mucho más fácil cuando él no piensa en esto de que no le gusta que salga. 

Evaluador: ¿Qué costaría sí él pensara en eso?

Bueno, tengo que currármelo para recordar que aunque yo pueda estar triste por el hecho de que no le gusta, pienso que es muy importante para mi para respetar mis propios intereses. No soy yo si no lo hago. 

 

C

 

Pero ahora salgo más por mi cuenta si eso es lo que me apetece hacer.

Evaluador: ¿Cómo funciona eso?

No es bueno para mi depender tanto de él. Él me ayuda a verlo. Él dice que tengo que hacer más lo que quiero y yo realmente siento que es importante para mi decidir por mí misma.

Evaluador: ¿Por qué es importante para ti decidir por ti misma?

Soy adulta, y pienso que ya es hora de que empiece a tomar mis propias decisiones, ¿no te parece?

 

D

 

Simplemente salgo por mi cuenta ahora. Me siento culpable algunas veces por ello porque sé que él preferiría que no lo hiciera, y que me quedara en casa con él. Puedo verle ahí sintiéndose triste o cabreado por mi decisión y siento que cambio de idea inmediatamente, que no está bien que salga y que puedo parar de salir.

Evaluador: ¿Entonces que pasa?

A veces no salgo y otras salgo. 

Evaluador: ¿Cómo puedes salir?

Recuerdo que no tiene sentido que me quede porque entonces sólo terminaría castigándole por mi decisión de no salir. Entonces los dos terminamos mal.

 

¿Cuál es la secuencia de estas narrativas en términos de mayor complejidad? ¿cómo las podríais categorizar teniendo en cuenta los códigos transicionales anteriores?

Así espero que quede claro que uno no deja atrás el tercer orden de conciencia de golpe para entrar en el cuarto, espero que quede más clara la idea de transición. 

Se aceptan sugerencias de secuencias...

Homenaje a Eric Rohmer

Me acabo de enterar que ha fallecido Eric Rohmer. Y la verdad es que lo he lamentado. Y no sé muy bien por qué, dado que tampoco es que haya visto toda su filmografía (que es  muy extensa) y desde luego no soy ningún experto en ella. Pero hay una serie de películas que recuerdo siempre con una sonrisa, sobre todo las relacionadas con las cuatro estaciones: cuento de verano, de invierno, de primavera y de otoño. De todas ellas, me quedo con "cuento de verano". 

Muchas veces me he planteado verlas en asignaturas relacionadas con Psicología del Desarrollo, porque, reflejan muy bien diferentes momentos del ciclo vital. Son películas aparentemente sencillas, donde los enredos amorosos juegan un papel muy importante. Cuento de verano refleja de manera genial el tema del despertar afectivo-sexual de un adolescente durante un verano en Bretaña, un buen ejemplo de construcción de la identidad mediante la exploración de relaciones de intimidad. Si no la habéis visto os la recomiendo, al igual que Les Rendez-vous de Paris. 

No he visto muchas otras, por ejemplo la famosa El Rayo Verde, o la serie también relacionada con la psicología, la serie de "seis cuentos morales". Así que espero tener ahora más motivos para remediar este vacío. 

Es un autor que relaciono a otros como Bergman, Kieslowski, algunas películas de Woody Allen, todos ellos me han hecho pensar acerca de las relaciones de pareja, pero Rohmer tenía una manera de hacerlo más ingenua, más especial, no sé muy bien cómo definirlo. 

En fin, sólo quería expresar cierto reconocimiento. 

¿Cuál es vuestra película favorita de Rohmer ?