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El viaje de Telémaco

Feedback de la anterior sesión de HHSS

Feedback de la anterior sesión de HHSS

Hola a todos y todas

 

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí va lo que no tuve tiempo de expresar el otro día en clase de HHSS por falta de tiempo. 

 

La verdad es que fue una sesión interesante. Primero que nada porque no hice nada de lo que tenía previsto inicialmente. Quería dedicar la sesión a hablar de cuestiones epistemológicas, metodológicas y tecnológicas propias de los programas de Habilidades Sociales, dado que vamos a empezar a diseñar una sesión en breve. Esa sesión iba a incluir un análisis de "pifias" o pequeños errores, sobre todo míos, que quería que reflexionáramos. Pero todo cambió cuando me di cuenta, tras prepararlo todo que si cambiábamos de fase, era mejor que tratáramos de integrar un poco lo trabajado previamente. No es que no lo hubiera pensado antes, sí, por eso dije que haríamos un "mix", es que comprendí que era necesario dedicarle todo el tiempo de la sesión. 

Así que dedicamos la sesión a aplicar todo lo que habíamos aprendido sobre la habilidad de hablar en público, de expresar ideas ante una audiencia. El tema era sencillo aparentemente: compartir en grupos las habilidades personales en esa habilidad, en ese momento. Si tuviéramos que diseñar una intervención para mejorar u optimizar nuestro desempeño, ¿qué podríamos hacer? Después, tras elegir a una persona concreta, el tema era trabajar para ella, un caso real en vivo. Después poder llevar a cabo el desempeño para posteriormente comprobar. El ciclo podría continuar a partir de ahí. Es el patrón habitual de sabemos algo, que aplicamos para posteriormente investigar y comprobar sobre dicha aplicación o hacer, a efectos de saber más. 

Bueno, tras escuchar y observar a algunos grupos y observar a los participantes que expusieron el tema del país, ahora viene lo que no tuve tiempo de expresar. 

En el primer cuatrimestre, en el Master de Docencia, nos fuimos en Noviembre a Sigüenza a trabajar parte del módulo sobre procesos de aprendizaje y enseñanza. Como parte de ese taller, se me ocurrió plantear a los alumnos (profesores de universidad) un ejercicio que consistía en lo siguiente: Estaban divididos en grupos según su área de conocimiento (Ciencias Sociales, Tecnológicas y Sanitarias que había 2, si no recuerdo mal), cuatro grupos que tenían que juntarse luego en dos grupos más grandes. En esos nuevos grupos tenían que A) enseñar algo que controlaban (un contenido que dominaran), B) enseñar algo que no fuera académico pero que conocieran, C) enseñar algo que no conocieran. 

Ante la tercera situación, la C, todos inicialmente reaccionaron diciendo que no podían enseñar algo que no conocían. Yo les planteé que trataran de explorarlo, a ver qué pasaba. Bueno, tras observar a los distintos grupos, en general la situación C a mi fue la que me pareció más interesante, más creativa, más colaborativa, más participativa, todo el grupo actuando. Eso sí, sólo dos grupos la eligieron como la más significativa. Otros dos grupos eligieron la A. 

Cuento esto porque una obsesión de muchos grupos, en la anterior sesión, consistía en saber de antemano qué contenido se iba a tratar. Es como que condicionaban su seguridad al conocimiento del contenido del que tenían que hablar. Por eso lo conecté con esta experiencia con los alumnos del Master de Docencia Universitaria. 

Estamos tan obsesionados con el contenido que nos olvidamos de todos los procesos involucrados (y para qué hablar de los patrones ;)

Un aspecto fundamental para mi tenía que ver con que el contenido lo elegía yo, en el último momento. La verdad es que el contenido me daba igual, yo estaba observando muchas otras cosas. Lo interesante de las intervenciones que había que preparar es que se tenían que centrar por necesidad en distinciones procesuales que habíamos estado trabajando. Pero no sé hasta qué punto esto fue así. Sé que hubo grupos que trabajaron cuestiones de respiración, de relación, de gestión del espacio. Pero no sé si trabajaron otras cuestiones como qué expectativas tenían, qué tipo de motivación les impulsaba, a qué iban a atender, etc... etc...

Un tema fundamental que percibí en muchos grupos subyacía a esta prioridad por conocer el contenido. Lo que subyacía era una necesidad de control. Esto se relaciona con priorizar ante todo nuestra seguridad (probablemente sentida, sentirse seguros, controlando la situación). No tuve tiempo si esto estaba también vinculado a cuestiones de logro, de querer demostrar pericia o querer evitar demostrar inhabilidad, o hacer el ridículo, etc...

Como les planteé, buscar el control por parte del contenido, para mi era parte del problema que muchos tenían. Curiosamente, la solución intentada (ganar control preparando mucho el contenido) no hacía más que reforzar la necesidad por el control y la propia seguridad. 

No es que el control no sea necesario o importante. Por supuesto que sí. O que el contenido igualmente no sea importante. Por supuesto que sí. El problema es cuando tanto el control como el contenido, casi que se convierten en lo único. 

Es como si a la hora de hablar en público todo se limitara a tener un buen producto. Es como si a la hora de vender ahora, todo se redujera a tener un buen producto en el que se cree y que es de por sí interesante (como si las cosas fuera de por sí de alguna manera, algo propio de pensar desde epistemologías realistas, claro). 

Esto presenta varias limitaciones. Primera, nunca lo tienes todo controlado, o lo sabes todo perfectamente sobre algo. Así que si te incomoda no tenerlo controlado, nunca lo vas a tener todo controlado, con lo que nunca te sentirás seguro. Algo que suele ocurrir bastante a menudo.

Otra cuestión sería no atender al contenido como producto, sino como proceso. Y eso abre muchas otras posibilidades. Construir tu seguridad, o tu sensación de control, a medida que avanza el proceso de la expresión. Por eso, cualquier imprevisto puede ser incluido como parte de lo que ocurre, no como un obstáculo a lo que se había planificado previamente (como producto cerrado). 

Otra limitación, es que cuando se parte de un contenido muy claro, es fácil caer en una relación unidireccional: se dicta ese contenido, que es casi como una cosa que se puede transmitir sin más, desde A hacia B. Y eso, claro, repercute en la manera de expresarse. Principalmente, porque implica un tipo de relación unidireccional muy evidente, poco sensible a los otros o al contexto, y más centrada en uno mismo, o mejor dicho, en el contenido en sí que se transmite o se intenta transmitir, o dictar. Uno puede estar fácilmente más pendiente del contenido que del proceso en sí de comunicarlo, que implica relaciones más complejas con los otros. 

Al diseñar la actividad tenía muy claro que nadie conocería el contenido, para poder atender a otras cuestiones. Y me parece que en general fue así en la mayoría de los que expusieron. Aparte de lo que fueran aplicando, como parte de la intervención diseñada en cada grupo, se notaba en todos que iban desarrollando sobre la marcha una serie de ideas, que apenas habían tenido tiempo de preparar previamente. También les vi interactuando activamente con el grupo, haciendo preguntas, viendo cómo reaccionaban, tomándose tiempo para pensar, algo fundamental, etc... etc... Eso es algo que no haces necesariamente cuando ya sabes algo muy bien, pensar, para qué, si ya lo has pensado antes. El problema es que el que escucha tampoco generalmente tiene mucho tiempo para pensar, ja...

Bueno, me gustó mucho escuchar y observar a los que salieron. Lo importante de este tipo de prácticas, es que pase lo pase se obtiene información útil sobre la que seguir aprendiendo, construyendo, elaborando, investigando, explorando. Claro, sólo si se atiende a ello, más allá de un juicio de todo lo que se ha hecho, como ejemplo de un mero producto: la exposición X. 

Así que felicidades a todos, los grupos por vuestras intervenciones, y a los que salieron por salir y aprovechar tan bien esa oportunidad. Espero que diera de sí.

Mi propósito con esa práctica, consistía en integrar y revisar (usándolas) nuestro conocimiento logrado a lo largo del segundo cuatrimestres, sobre la habilidad trabajada, para poder transitar hacia otra parte de la asignatura. Espero que la sesión contribuyera a ese propósito, más adelante podré seguir comprobándolo. 

Un saludo

Conferencia de Pisani

En el blog de Tiscar Lara, Vicedecana de Cultura Digital en la Escuela de Organización Industrial EOI, se publicó un video de Francis Pisani, a quien me referí en el anterior post, que creo que vale la pena ver. 

Sintetiza y extiende algunas de las ideas que hemos ido elaborando entre todos en el anterior post. Sobre todo analiza el fenómeno de las redes en el mundo analógico y el mundo digital, el fenómeno de la participación activa y el papel de la educación como transformación social. 

Además salen muchos temas de los que también habla Kenneth Gergen en los textos que estamos manejando en la asignatura de HHSS. Creo que encontraréis bastantes puntos en común. También pensé en Carmenchu, con su idea de la "contaminación", ja... creo que se reconocerá también en estas ideas. 

Es un poco largo, pero creo que le podéis sacar bastante partido. Al fin y al cabo es también una manera de concretar esto tan importante de las competencias digitales que comentamos al comienzo de la asignatura de Dificultades de Aprendizaje. 

Un saludo

 

 

Blogging

Blogging

Cada cierto tiempo tengo como una necesidad de reflexionar acerca de esto de escribir en un blog. A medida que pasa el tiempo, tengo más evidencia experiencial, y desde hace unas semanas me apetecía escribir sobre este tema. 

Preguntas.

 

¿Qué tipo de posts deberíamos escribir en nuestro blog? ¿personales? ¿profesionales? ¿técnicos? ¿objetivos? ¿subjetivos?

¿Cómo afecta una herramienta como un blog en nuestra mente? ¿afecta de alguna manera a nuestro funcionamiento mental? ¿influye, por ejemplo en nuestro aprendizaje, en la manera cualitativa mediante la cual procesamos información?

¿Influye de alguna manera en nuestras relaciones interpersonales? ¿influye en las relaciones que hay entre profesor-alumno?

 

Éstas son algunas preguntas que me hago y me gustaría explorar un poco. Algunas de ellas son preguntas que me sigo planteando, que me planteo de vez en cuando, cada cierto tiempo. Imagino que porque no las termino de tener claras. 

El primer paso que di, hace ya unos cuatro años, cuando empecé con el blog, fue atreverme a compartir ideas en un contexto público. Esto es algo que le debemos a Natalie Pareja, que nos influyó a muchos en Psicopedagogía para innovar mediante este tipo de tecnología. Primero empezaron los alumnos, luego poco a poco nos fuimos sumando (atreviendo) los profesores. 

Recuerdo hablando sobre estas cosas con Pilar (Lacasa), dado que ella es una experta en estos asuntos, y además escribe bastante en twitter, en facebook. Estabámos hablando acerca del contenido que publicábamos. Ella me contaba que sólo escribía temas profesionales, no personales. Yo por el contrario combinaba cuestiones personales con cuestiones más profesionales, y algunas que no eran ni una  ni la otra. De hecho, creo que a lo largo del tiempo me da más igual la diferencia, escribo sobre lo que me apetece y ya está, aunque siempre tengo en cuenta el contexto profesional (de enseñanza) en el que me encuentro. Pero este tema me dio que pensar. 

Yo creo que escribir asuntos personales junto a profesionales (más técnicos) humaniza el blog. Facilita las relaciones. Facilita el ser conocido, o al menos, implica trascender ciertos roles para al final generar un espacio de encuentro personal. Esto es algo que muchos ya experimentamos. Pero da lugar a experiencias curiosas, sobre las que ya creo haber escrito (en el post Dr Jekill and Mr Blog). La experiencia curiosa, típica en la comunicación en entornos virtuales, es que la relación virtual a veces no coincide con la relación presencial. Hay veces que siento mayor intimidad con algunas personas en el entorno virtual que en el presencial. Es como que nos vemos presencialmente y estamos más agarrotados, menos relajados, menos naturales. Un cambio de contexto. Ja... me pasa sobre todo con una persona, y no sé por qué. Creo que el contacto real se consigue de manera presencial, no de manera virtual, pero puede que me equivoque y al fin y al cabo no deje de ser otro tipo de contacto. O puede que simplemente se debe a que en internet parece una conversación entre dos personas y en la realidad puede que haya muchas más. Es la diferencia entre estar hablando con una persona, con dos personas o con cuatro personas. A medida que hay más personas, generalmente el nivel de intimidad se diluye, va desapareciendo. 

Esto está relacionado con qué estilo usar a la hora de escribir. Hay blogs de alumnos que inicialmente son muy técnicos. Son como un espacio para volcar ejercicios y poco más. Son muy objetivos, no hay un espacio personal, y con esto describo sin más, no estoy diciendo ni que sea bueno o malo. Hay blogs que ante todo son personales, muy personales, donde ante todo encuentras a una persona expresando vivencias. Y desde luego hay puntos intermedios, donde probablemente yo me encuentro, en el que se van alternando los post personales con otros más profesionales. O incluso puede estar integrado en los propios posts. 

En esto de los estilos, hay estilos narrativos, conversacionales, dialógicos, incluso aparecen de vez en cuando ciertos personajes con los que conversar ;). Incluso los que comentan y comentamos nos convertimos en personajes de un texto. También, de nuevo, hay estilos objetivos y objetivadores, serios, concisos, reflexivos. Incluso textos que se nota que han sido revisados y revisados. Otros se nota que son muy espontáneos.

Yo tengo una regla con los blogs. No reviso. Quiero decir, trato de escribir de la manera más fluida que pueda, como en un diario (un log en inglés). De la manera más directa. Ahí coincido con Andrew Sullivan, un periodista que defiende esto también. Por cierto, lo descubrí gracias a una referencia de Francis Pisani el 11 de febrero, en el Ciberpaís (leedlo los jueves siempre dice cosas interesantes). 

No me gusta escribir revisando mucho lo que escribo, es como tratar de escribir y reflexionar a la vez, como cuando hablamos. Es como mantener la frescura de una conversación. Es algo que también me gusta o trato de mantener en las clases, pero ahí de manera presencial. Para revisar, hay otras formatos, como cuando tengo que escribir un capítulo de libro, o un artículo, o una comunicación en un congreso. 

Pero en un blog me gusta más dejarme llevar, por el propio proceso de reflexión en sí mismo, como ahora. Esto hace que lo que se escriba tenga un rasgo importante: la transitoriedad. Lo que se escribe no es definitivo, se puede matizar, discutir, es como que queda más abierto, que cuando escribes algo en un libro, o en una revista. Además para eso está el espacio más dialógico de los comentarios, ¿no? Eso es algo que no observo tanto en muchos blogs de alumnos, es como que lo que se escribe es más definitivo. No siempre, pero en general lo veo más o menos así. También depende del tráfico de comentarios que se produzca, claro. Andrew Sullivan plantea de manera interesante que tampoco hay que pensar demasiado en la audiencia, o en una audiencia, ni actuar, simplemente dejarse llevar. Creo que estoy bastante de acuerdo con él en eso. Puede que se genere entonces también otro tipo de relación más directa, no sé. 

Pero el tema fundamental, lo que más me interesa es cómo influye un blog en nuestra mente, en nuestra manera de pensar. Esto lo he hablado con muchos de vosotros de vez en cuando. Por ejemplo con Benja, y Susana. Cuando tienes un blog, estás inconscientemente pensando en temas, o identificando temas, o incluso desarrollándolos explícitamente. Eso me ha ocurrido muchas veces, desde luego conduciendo. Voy pensando temas sobre los que podría escribir, pero no sólo pienso el tema, lo voy desarrollando. A veces para llegar, abrir el ordenador y escribirlo corriendo. Otras veces para no escribirlo nunca. Es algo que me llama mucho la atención. Es como que sigues pensando inconscientemente, elaborando, conectando. Eso creo que las personas que no tienen un blog, no lo harán tanto. Es una hipótesis. 

Es un tema que me interesa, porque en términos de transiciones, es uno de los procesos que trato de gestionar, sobre todo cuando voy del trabajo a casa, trato de ir dejando progresivamente de pensar. Es un tema curioso. Recuerdo una conversación de Felipe González una vez por la radio, sobre un tema similar (transicional). Decía que una de las cosas que más le había costado dejar de hacer, una vez dejó de ser presidente, era la de pensar respuestas para todo. Eso es lo que más había estado practicando al fin y al cabo. Decía que siempre tenía que disponer de una respuesta para cualquier situación. Ya no era presidente, pero seguía teniendo respuestas, explicaciones para todo. Eso sí, ya no había una audiencia tan clara, de periodistas o de votantes o ciudadanos pendiente de eso. Creo que a los profesores nos pasa a veces algo parecido. Y es una de las cosas que creo que es interesante gestionar. Así que cuando voy hacia casa, una de las cosas que hago es ir dejando de pensar. 

Porque el blog, es una hipótesis, es como si funcionara como una amplificación de la conciencia. Eres más consciente de tus propios procesos reflexivos. No sólo reflexionas más o puedes reflexionar más, la clave es que al externalizarlo, y además hacerlo para cierta audiencia, eres también más consciente de tus propias experiencias, en este caso reflexiones. Eso creo que puede facilitar cierto tipo de aprendizaje, en el sentido de que elaboras más la información y construyendo una comprensión de los temas sobre los que escribes. De hecho yo noto bastante los alumnos que escriben generalmente (en un blog normalmente) en comparación con los que no escriben. Aunque siempre hay excepciones, la calidad, la complejidad, el grado de elaboración de los textos que desarrollan (en una tarea final) suele ser de lo más diferente. 

Así que el blog es un amplificador de conciencia, o podría actuar como tal. En ese sentido, perdonad la comparación, esto va por Carmen2c, es un estado similar al enamoramiento, que para mi también supone un estado que amplifica la conciencia (en uno mismo, no en el otro, aunque parezca que uno está centrado en el otro, no deja de ser una manera de estar más centrado en uno mismo, proyectando muchos procesos en el otro, claro). Pero ése es otro tema que nos podría llevar más tiempo desarrollar, pero no deja de ser un proceso similar, en cuanto a amplificar me refiero. Al igual que cuando viajamos, o cuando rompemos los hábitos y generamos más cantidad de información, cuando notamos más, en definitiva. 

Bueno, pues que quería reflexionar un poco sobre esto. La verdad es que yo siempre prefiero que si alguien escribe en un blog, lo haga cuando quiera y sobre lo que  quiera, incluso que lo haga si quiere. Muchos alumnos se benefician de eso. Muchos alumnos también se benefician de eso, porque entonces no crean un blog, o no escriben nunca. No traspasan esa barrera que supone escribir para uno mismo, aunque haya una audiencia. Eso es una especie de desafío para el tercer orden, como hemos trabajado alguna vez en la asignatura de Infancia. Escribir en un blog exige ciertos niveles de autonomía. Por supuesto hay muchos más factores que pueden intervenir, la realidad es siempre muy compleja. Pero siempre lamento que haya gente que se esté perdiendo el potencial de aprendizaje inherente al uso de este tipo de herramientas. Probablemente no sea significativo para ellos, y la verdad es que me gustaría saber por qué para algunos sí lo es, pero para otros no. Por qué algunos son capaces de escribir y escribirse y otros ni siquiera lo intentan. En un contexto donde se permite la posibilidad de elegir, claro. En ese sentido el blog puede influir positivamente en nuestra mente. 

Andrew Sullivan también plantea que es una manera de procesar mucha información, algo que desde luego es bastante habitual en nuestra cultura actual. 

Bueno, seguro que me dejo temas, pero esto ¿no era provisional?

Recomiendo que leais este post de Andrew Sullivan es bastante interesante. Why I blog?

Igualmente recomiendo este par de vídeos, para que le escuchéis (al final vamos a ir mejorando nuestra competencia de listening skills) vídeo 1 y vídeo 2.

Ah... se acabaron las vacaciones... 

 

Un saludo a todos y todas

 

Alejandro

Dança do solidao

Mindfulness

Hay un término que se está haciendo popular últimamente, que es éste de Mindfulness, traducido generalmente como atención y conciencia plena, conseguido normalmente mediante prácticas tales como la meditación. 

Curioseando he conseguido este vídeo, en el que se explica de manera bastante didáctica (y simplificadora). Es interesante, un buen ejemplo de un enfoque cognitivo-conductual basado además en estudios neurofisiológicos. En sí sintetiza bastantes cosas que hemos trabajado en Dificultades de Aprendizaje, pero sobre todo en Habilidades Sociales. Curiosamente lo aplican en el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada típico en fobias sociales, por ejemplo se manifiesta en situaciones sociales percibidas como amenazantes tales como hablar en público. 

Lo que estamos haciendo y hemos hecho hasta ahora va por otros derroteros, pero eso sí, comparte tener en cuenta la gestión de la atención (entre otras cosas). La gestión de la atención es la base de la práctica de Mindfulness de la que se habla en el vídeo. Lo siento porque está en inglés, pero se entiende bastante bien, no sólo por el registro académico, sino porque se apoya de diapositivas muy claras. Si podéis echadle un vistazo. Lo iremos comentando si queréis. 

 

 

Metodología Cualitativa en el Master de Psicogerontología

Metodología Cualitativa en el Master de Psicogerontología

Hay dos temas sobre los que nunca hablo, expongo o trabajo en Alcalá o Madrid. Uno es el de los rituales (o los ritos de paso en particular). Otro es el de la metodología cualitativa. 

Hace dos semanas, salí a las 21,00 horas de la facultad  cargado de artículos y libros para prepararme un módulo que tenía que dar sobre Metodología Cualitativa en un Master de Psicogerontología que se imparte en Valencia. Al preguntarme un grupo de alumnas que había fuera, de qué iba el curso que tenía que dar y responderles que iba de metodología cualitativa, la respuesta vino inmediata: "¡Menudo rollo!". Sonreí, al pensar lo equivocadas que estaban, o sonreí al pensar que menuda imagen tenían de la metodología cualtitativa. Puede que el problema estuviera en la palabra metodología. Uno escucha "metodología" y puede que dé igual lo que venga después....

Así que allí me fui el pasado martes tras mi asignatura de Counselling en el contexto educativo, en Guadalajara. Cogí el coche y me planté en Valencia, dispuesto a pasar tres tardes trabajando acerca de la metodología cualitativa, con el firme empeño de no sólo hablar de ello, sino de llevarlo a la práctica, con el firme empeño de que desde luego no fuera un rollo para nadie. 

Volver a Valencia, y más entre semana, cuando la cotidianeidad se siente con más intensidad, siempre me resulta especial. Sobre todo porque el miércoles por la mañana fue muchas cosas, pero desde luego, no fue cotidiano. Me levanté temprano para preparar las transparencias básicas que quería utilizar. LLevaba meses robando momentos sueltos para pensar en este módulo, y pensando posibilidades, ideas sueltas. Todo por fin confluyó desde las 7,30 hasta las 11,00. Momento en el que me duché y me vestí rápidamente para acompañar a mi padres a un momento especial y mundano. Íbamos a los juzgados. Mis tías también se venían en el coche. Una vez allí nos encontramos con mi cuñada, mi hermano y al poco tiempo mi hermana y mi cuñado. Ya estamos todos. Nos hacemos fotos, reímos, bromeamos. El contraste entre la gente que nos rodea y nosotros es patente, en emotividad y en edad, imagino. El número 18, somos nosotros. Como en un cola donde hay que guardar número, o claro está, una oficina de la administración donde al fin y al cabo nos encontramos. Pasamos y nos sentamos. Mi tío Paco y mi tía Elvira se sientan en los extremos, mis padres en medio. El resto detrás, como testigos. Mi tía me pregunta si llevan anillos. Yo le respondo que no creo, que al fin y al cabo, eso representa un símbolo generalmente vinculado a un contexto religioso. No es el caso. Aquí con una firma será suficiente, para sellar un compromiso verbal. La juez lee rápida, segura, aburrida, trata de ser solemne, pero no lo logra. A nosotros nos da igual. Miro a mis padres, mi padre responde primero: "Sí quiero". Me gusta escucharlo, suena seguro. ¿Sonaría así la primera vez? Hace 40 años ya... o por ahí... A esa boda no pude asistir. Turno de la novia: "Sí quiero". El acto perlocutivo ha finalizado. Su identidad social ha vuelto a cambiar, me pregunto qué otros cambios habrán. Todos sonreímos. Aunque aparentemos normalidad, aunque aparentemos cotidianeidad, no la hay. Ha teminado. Salimos y bromeamos porque no llevamos arroz, no llevamos pétalos de flores, sólo pensamos en ir a casa todos y estar juntos, celebrar el acto, sea lo que sea que signifique. 

Ya en casa empezamos a comer y a beber. Yo no quiero beber demasiado, al fin y al cabo tengo mi curso de metodología cualitativa en menos de dos horas. Eso sí, no puedo evitar probar el vino, que me encanta. En mi familia nos encanta el buen vino. Hablamos, bromeamos, hacemos fotos. Suenan las 15,10 y yo les digo que tengo que salir. Brindamos y me despido de todos. Por la tarde vendrán todos los niños, pero yo no estaré. Les veré más adelante. Salgo. 

Cojo el metro con la mochila cargada de todos los artículos y los libros que he traído, más el ordenador. Llego tarde. Salgo en la parada de Blasco Ibáñez y recorro los 50 metros que llevan a la Facultad de Psicología. No puedo evitar notar las similitudes y cambios de ese tramo. No puedo evitar todas la veces que lo recorrí como estudiante, como becario, y ahora como visitante. Saludo a Juanjo Zacarés y le abrazo con ganas. Hacía tiempo que no lo veía. Me lleva al aulario donde daré la clase. No hay tiempo para café, no hay tiempo para mucho. Mañana quedamos para comer y nos ponemos al día. 

Me encuentro con Víctor y Nuria, que quieren venir al curso, al menos esta sesión. No hay problema. Entramos en el aulario y ahí estamos. Preparo el ordenador mientras Juanjo comenta algunos temas administrativos del master, mientras observo a la clase. 10 personas más o menos, aparte de Víctor y Nuria, que sí conozco bien. Juanjo me presenta y yo saludo y nos despedimos. Me giro y ahí están todos mirándome. Necesito un café. Los primeros segundos de una clase son mis preferidos. Ahí estamos midiéndonos, observándonos, reconociéndonos, contactando. Pienso rápido todo lo que podríamos trabajar, pienso rápido tratando de imaginar qué esperarán, qué necesitarán, qué sería interesantes para ellos. Saludo y les pido que se pongan en dos grupos para que compartan qué saben sobre Metodología Cualitativa, qué esperan, qué sería útil para ellos. Así empezamos, mientras sigo observando y empiezo a relacionarme con ellos, desde mi sitio. 

Gracias a esto empiezo a tener información concreta más allá de mi imaginación o intuición, de mi feedforward. 

De lo mejor del curso tres anécdotas. Las dos primeras me las cuentan en el primer intercambio de impresiones del módulo, tras mi primera propuesta de grupo. No saben nada acerca de metodología cualitativa. ¿Por qué? Siempre estaba al final del temario, nunca daba tiempo para darlo. Miro a Víctor y sonrío, sonreímos los dos. La segunda anécdota es aún mejor. Una profesora del Master (no diré el nombre ;) les comentó que si no entendían el SPSS, siempre podían hacer metodología cualitativa. Víctor y yo volvemos a mirarnos y sonreímos sarcásticamente. Les menciono que esas anécdotas son buenísimas. Small stories como diría Cassey Phoenix a quien leeremos y citaré más adelante. En ese momento me presento y empiezo a contar mis propias historias. Entre ellas, cuento una historia acerca de la investigación actual en Psicología, y el porqué considero que es importante recuperar al sujeto, recuperar el estudio de la experiencia subjetiva y la complejidad, y el dinamismo fluido de la experiencia, y las experiencias emergentes y bla bla bla... 

Tras esta larga introducción sólo falta encontrar el tema sobre el que trabajaremos y les pido que me envíen por escrito qué piensan sobre el proceso de envejecer, no el producto del envejecimiento, sino el proceso de " hacerse mayor", de ser "personas mayores", término que domina el discurso dominante en el master. Con eso trabajaremos los días que quedan, de manera práctica, aplicando diferentes tipos de análisis y de exposición. 

Y así fue. Con 6 narrativas pudimos trabajar y aplicar algunas ideas esenciales de la metodología cualitativa que se concretaron un poco más allá de un enunciado abstracto. 

 

No quiero reproducir aquí el curso, no hace falta ni tiene sentido ni puedo hacerlo. 

Pero hay una parte que no tuve tiempo de desarrollar. ¿Cómo había influido en mí la metodología cualitativa como docente? Al final no hablé de esto tanto como me hubiera gustado, aunque ya escribí sobre ello en un capítulo publicado en el libro "Capturing Identity". Por eso rescato dos citas que resultaron muy ilustrativas para mi en su día, y que cuestionan los relatos "científicos" que se "dictan" en el contexto de la psicología científica actual.

Primero cito a Andrew Sparkes(2003), la persona de la que más he aprendido sobre metodología cualitativa, junto a Brett Smith y Víctor Pérez: "escribir de manera autoetnográfica me ha suscitado muchos asuntos. Primero, me ha ayudado a reconocer cómo, en mi escritura académica "normal" mantengo límites firmemente seguros dentro de mi y fuera de mi, manteniendo varias identidades separadas, apuntados y protegidos de las confusiones arremolinadas que siento tan a menudo en mi vida cotidiana. En esta manera de escribir tiendo a priorizar el rigor sobre la imaginación, el intelecto por encima del sentimiento, las teorías por encima de las historias y las ideas abstractas por encima de los eventos concretos" (p.61). Esto no sólo ocurre en el estilo de escribir la psicología y tantas otras ciencias sociales. También ocurre, por desgracia, en la manera de enseñar la psicología y tantas otras ciencias sociales. Como tan bien sintetiza Bochner (1997) "la triste verdad es que el self académico frecuentamente está desligado de la experiencia ordinaria del self. Una vida teórica puede sacar a uno de la experiencia, haciéndole sentir a uno mismo desconectado" (p.421). 

 

No sé si conseguí que sintieran conectarse vívidamente con una experiencia tan compleja como es envejecer o hacerse mayor. Al menos lo intentamos. Pero es un tema que siempre me ha preocupado como profesor. Las metodologías positivistas disocian al profesor de aquello que trata de enseñar y al estudiante de aquello que trata de aprender. Al final terminan disociando también al profesor y al alumno, convertidos en dos extraños absurdamente enfrentados. 

 

Gracias a todos los que participasteis en este módulo, y desde luego a Emilia por invitarme a ser parte del master. Me encantó volver a trabajar los matices de una perspectiva de investigación cualitativa. Y además poder integrarlo dentro de una semana tan especial para mi. Y cada regreso a Valencia, lo es. 

Ah... la tercera anécdota. Hacia el final del curso, tras cuestionar las evaluaciones cuantitativas, tras explorar qué aporta adentrarse en la experiencia subjetiva, tuve que pasar un cuestionario de evaluación con 15 items con una escala likert de 1 a 5, lo que tuvo su (paradójica) gracia. Por cierto no sé qué número salió de ahí, sólo sé que no puede resumir, sintetizar, reemplazar lo que vivimos y compartimos durante esos tres días. 

Un saludo

 

Alejandro

 

Referencias

 

Bochner, A. (1997). It’s about time. Qualitative Inquiry, 3(4), 418-438

Iborra, A (2007). A content analysis of narratives from a categorical and holistic point of view to study changes after a rite of passage. En M. Watzlawick and A. Born (Eds.). Capturing Identity: Quantitative and qualitative methods. University Press of America, pp. 39-52

Sparkes, A. C. (2003) Bodies, identities, selves: Autoethnographic fragments and reflections. In J. Denison & P. Markula (Eds) Moving writing : Crafting Movement and Sport Research (pp. 51-76). New York: Peter Lang.

¿Cuándo comienza una clase?

¿Cuándo comienza una clase?

18:53 del miércoles 17 de Marzo. Acaba de finalizar la clase de Dificultades de Aprendizaje. No ha sido una clase normal, primero porque llevábamos cuatro horas juntos, segundo habíamos estado hablando la última hora del cerebro y su manera de procesar la información. Miro el reloj del móvil, y pienso que tengo unos 15  minutos hasta empezar la siguiente clase, la de Habilidades Sociales. Casi toda la gente sale de clase, excepto un grupo que permanece en el centro, hablando de sus cosas. Imagino que el resto ha salido a estirarse, fumar, relajarse, hablar, tomar café, etc... lo que sea. Yo también salgo, necesito estirarme. No estoy muy cansado, algo que me extraña. Pensaba que iba a estar más cansado después de cuatro horas, bueno, 3 horas y media teniendo en cuenta los descansos. Voy al baño, me mojo la cara, me miro. Veo mis ojeras y pienso que estoy más cansado de lo que parece, sonrío al pensar que menuda pinta. Salgo y por el pasillo me dirijo al despacho. Por el camino voy pensando, ¿y ahora qué hago? Voy barajando alternativas, posibilidades. Recuerdo la clase de habilidades del día anterior, recuerdo las predicciones de mis alumnos sobre la clase de hoy. Algunas de ellas muy plausibles. Me gusta comprobar cómo van siguiendo lo que hacemos, cómo dan forma a lo que estamos tratando de hacer. Antes de llegar al pasillo que conduce a mi despacho echo un vistazo al grupito que está fumando y charlando en la escalera de incendios. Entro en el despacho, me siento, me estiro, reviso un par de textos, escribo un par de modelos, pienso alternativas. No quiero hacer una revisión porque ya la hice el martes, pero me preocupa cómo estarán integrando todo lo que estamos haciendo los que sólo vienen los miércoles. No quiero tener dos cursos en uno, sino uno solo. ¿Y trabajar los estatus aplicándolo a la habilidad de hablar en público? ¿y si lo extiendo con un modelo más amplio de comunicación? ¿y si profundizo más en la escurridiza y compleja noción de contexto y su relación con las habilidades sociales? ¿y cómo empiezo? Miro el reloj, son las 19:03. Sé que falta aún por empezar, pero prefiero ir ya hacia la clase. Empezaremos sobre y cuarto, como siempre. Al salir veo a Verónica y Almudena, hacen un amago de apagar sus cigarrillos pero les hago un gesto de calma, aún tienen tiempo de descanso. Voy hacia la clase, sigo pensando. 

 

La clase está medio vacía, la gente entra y sale, yo sigo pensando las posibilidades. Voy reconociendo a la gente que viene los miércoles, la gente que viene los martes y los miércoles. Reconozco a las personas con las que acabo de pasar cuatro horas entre esas mismas paredes. Pero sobre todo sigo pensando en las posibilidades. Reviso el portátil, reviso mis notas por arriba, de otras clases. Miro el reloj, son las 19:14, salgo fuera al pasillo y miro hacia la escalera de incendios. No sé si he dado una palmada, no me acuerdo, pero si recuerdo que me han visto y se acercan hacia clase. Entro y me siento en la mesa, mirando a la gente. Mi "marcador de contexto" del pasillo parece que sólo ha tenido efecto en el pasillo ;), la gente sigue hablando, pasándose apuntes, algunos de pie, algunos sentados encima de las mesas, algunos sentados mirándome, algunos sentados pensando. Aún hay gente que no ha venido, pienso que deberíamos empezar porque quiero trabajar muchas cosas hoy y siempre me da la sensación que el tiempo se esfuma muy rápido con sólo dos horas. Pero no hay indicios de que la clase vaya a empezar, la gente sigue charlando, algunos acaban de llegar, muchos de pie, algunos mirándome. En ese momento pienso que han tenido unos 25 minutos de descanso y parece que no es suficiente, pienso en todo lo que quiero hacer esa tarde, pienso en el tiempo que ya se está yendo. En ese momento siento rabia. Miro a Dani y Patricia, justo en medio de clase, pasándose unos textos, hablando con total naturalidad, miro a todos los que siguen hablando con un tono alto, normal. Miro a la gente que me mira, unos pocos, y de vez en cuando miran hacia atrás. Recuerdo en ese momento el comienzo de la película "La clase", "perdemos todos los días minutos hasta comenzar la clase...." ja... me sonrío, estoy actuando como el profesor protagonista de la clase. Pienso en cómo sería empezar así la clase, soltando un sermón similar. Noto aún tensión en mis hombros, en la espalda, siento que no tengo la espalda recta, sino ligeramente inclinada hacia delante. Sigo así, estoy ahora más cómodo. Ya sé qué voy a hacer, lo tengo claro, ha sido un momento, pero todo está ya claro. Ahora sólo me tengo que dejar llevar y medir bien los momentos, y observar bien. Todo esto ha durado una fracción de segundo. Fuera el tiempo continúa. La gente sigue hablando, como si nada, pero poco a poco hay más personas calladas mirándome y mirando hacia atrás. En ese momento yo estoy observando callado, emitiendo y preguntándome qué estaré emitiendo. Tengo curiosidad por saber cuánto tiempo durará esto, cuánto tiempo permaneceré ahí sentado sintiéndome ignorado por algunos, observado por otros. Siento mucha curiosidad en ese momento. Predigo que no durará mucho más, imagino que faltará un minuto como mucho. Ya me ha pasado otras veces. Recuerdo un curso de verano que di con Víctor, sobre la formación de la identidad en tiempos postmodernos, y cómo se produjo una situación similar. El recuerdo dura poco. Sigo observando, notando mi cuerpo. Trato de enderezarme un poco. La situación se alarga un poco más de lo que pensaba y en ese momento tengo aún más curiosidad, trato de pensar quiénes serán los últimos en callarse. Hay gente callada mirándome, cada vez, por detrás, por delante, y más gente en medio hablando, pero también callados. Es curioso como se va reorientando la atención de la gente, de repente, de manera muy notable se hace el silencio. Es un silencio completo. En ese momento noto todas las miradas en mi, en ese  momento sigo mirando a los demás, pero son miradas que devuelven mi mirada, que me preguntan, que me miran curiosas, divertidas, nerviosas, incómodas, expectantes. Voy pasando de unas miradas a otras. Podría mirar y desenfocar mi mirada pero prefiero mirar directamente, sintiendo al grupo como un todo. Recuerdo que he mirado a Esther, delante a la izquierda y no he podido detenerme mucho tiempo. Sólo un contacto fugaz, no quiero contactar demasiado, quiero estar serio, neutro. Soy consciente de todo lo que hay disponible en la situación que podemos utilizar después. Ahora el tema es cuánto tiempo alargar esta situación, cuánto es suficiente. No demasiado rápido que nadie note lo que ocurre. No demasiado largo para no olvidar lo que quiero trabajar. El silencio en sí no es el tema que quiero trabajar. Aunque sería una opción. Lo curioso es que en el momento en el que se hace el silencio completo y soy consciente de todas las miradas, soy consciente también se sentirme muy observado, puedo pasar a observar pero ante todo me siento observado. Y no falla, empiezo a respirar más superficialmente, el corazón empieza a latir más fuerte. Estoy un poco nervioso, calibrando cuánto tiempo es necesario para notar lo que ocurre y ha ocurrido, estoy nervioso, ahí delante de todo el mundo, sin hacer lo que se supone que debería hacer, lo que noto que algunos me piden que haga. Mantengo mi no hacer, trato de respirar más profundamente, pero tampoco demasiado como para que se note que estoy respirando profundamente. Sonrío por dentro, estoy empezando a ser demasiado consciente de mi mismo. Corto y dirijo mi atención fuera, el ritmo de la clase es homogéneo, el silencio continuo. Es suficiente. Entonces hablo y les digo que formen grupos de 4-5 personas para analizar lo que ha pasado en los últimos 10 minutos, y que en cada grupo haya al menos una persona que viene los martes, para emplear algunas de las distinciones que hemos estado usando las últimas sesiones. Noto que cuando hablo estoy serio, pero me sigo notando nervioso por la situación de sentirme expuesto, me centro en mi voz, para que pueda expresarme suficientemente alto. Queda mucho por explorar en esta sesión que empezó de manera tan diversa para cada una de las personas presentes. 

Darwin y un Orco se encuentran con el ITPA

Darwin y un Orco se encuentran con el ITPA

Sé que no me vais a creer, pero todo sucedió así. Estaba tranquilamente en el despacho cuando llamaron a la puerta. Pase, grité. Pero la puerta tardó unos segundos en abrirse, sigilosamente. Me di la vuelta y ahí estaba mirándome. Casi no me lo podía creer, Darth McGuffin en persona, otra vez, después de desaparecer durante tantos meses. 

 

Yo: ¿Pero dónde has estado? ¿qué tal? ¿cómo va esa espada láser?

Darth: Calla y escúchame bien. Veo que has vuelto a las andadas. Pero ¿qué es eso de mezclar a Freud, Darwin y Einstein con un Orco, Drácula y el hombre lobo? ¿te ha vuelto a dar un ataque o qué?

Yo: No, no, así no tiene sentido, pero es que estábamos analizando el ITPA y...?

Darth: ¿El ITPA? ¿ Pero qué tiene que ver el ITPA con todo esto? ¿no era la clase de Dificultades de Aprendizaje? Mira que te voy a enviar a mis tropas de asalto y...

Yo: Que no, que no. No me digas que no es original, ja... bueno, la verdad es que tuve que improvisar un poco al final, buscando imágenes por internet, pero eso lo hizo para mi más divertido y estimulante. Además me recuerda la importancia de los buenos títulos de algunos blogs o comentarios, que atrapan un poco la atención y una vez cogida, tratan de llevarla más allá, ¿no? Por ejemplo este título de Mary era muy bueno: "El japonés que no era japonés, el americano que no era el demonio y otras muchas cosas que son al no ser", o este otro, de Carmen "El Capitán, el Profe, Kegan, Kohlberg y la cebolla de Pennac". ¿A que son sugerentes? Argggg¡¡¡¡¡

Darth (usando su fuerza atrapando mi cuello): Cállate y no digas tonterías, que te pierdes. No vayas por el lado oscuro de la concepción amplia de...

Yo: Que no, que no... que no sólo era eso. Si es que estábamos explorando qué era un patrón, poniendo algunos ejemplos en vivo. Es que era uno de los procesos que subyacían a muchas pruebas que habíamos estado analizando. Ya sabes, ver la pauta que conecta y esas cosas atendiendo a similitudes y diferencias. Tienes una serie de elementos, tres al menos y el tema consiste en ver cuál es el patrón subyacente. ¿Qué tienen de similar y de diferente? Es como el proceso de inferir abductivamente, porque tienes que ir más allá de los tres elementos en sí, es como arggg¡¡¡

Darth: Calla, no sigas por ahí. Vuelve al camino de la concepción restringida, no te vayas.

Yo: Vale, vale, mira, mira... (resoplando) tengo aquí las fotocopias de dos casos del ITPA, para analizar. Pero te advierto que tendrán que usar patrones de todas formas, reunir datos y tratar de concluir. No sólo tienen que seguir un protocolo lineal de interpretación, no es tan simple... argg¡¡¡

Darth: Da igual, eso ya lo descubrirán y si no, no pasa nada, no es asunto tuyo. Que sepas que te estoy vigilando, como siempre.

 

Y dicho eso, desapareció de golpe. 

 

Y ahí me quedé yo, tocándome la garganta. En fin, mi compañero de despacho no me creyó, pero sucedió así, tal y como lo cuento. 

Y si no, preguntarle al orco, o a Freud, que según Leticia, transmitía algo con su mirada. Me pregunto qué le diría. 

 

Un saludo

 

Alejandro