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El viaje de Telémaco

Temas variados de la semana anterior

Temas variados de la semana anterior

La semana pasada fue intensa. Sobre todo el final de la semana. El jueves por la mañana asistí a una interesantísima e intensa reunión con el grupo de innovación de 4º de Filología. Era mi segunda reunión. Aún nos estamos conociendo. Era una sesión importante para tratar de concretar hacia dónde queremos ir de cara al segundo cuatrimestre. Estuvimos explorando en vivo el tema siempre espinoso de la evaluación docente: ¿qué es realmente evaluar? ¿qué significa evaluar de manera continua? ¿es lo mismo evaluar que calificar? ¿si no puntuamos, evaluamos? ¿es lo mismo evaluar que valorar? La rueda que hicimos para evaluar la sesión y disponer de un ejemplo en vivo de lo que estábamos hablando fue de lo más interesante. La evaluación es la punta del iceberg, como muy bien sabemos todos los del FIT, gracias a la investigación que hemos estado haciendo sobre este tema.

Por la tarde fui a presentar mis líneas de investigación en una clase obligatoria del Curso de Doctorado, en la Autónoma. Creo que hacía mucho tiempo que no hablaba de mis líneas de investigación, estuve preparándolo toda la semana, preguntándome, ¿qué cuento sobre esto? Al final hice un recorrido de cómo había evolucionado mi investigación sobre cambios de identidad a lo largo de transiciones del desarrollo, desde los estudios de los ritos de paso en mi tesis, pasando por la aplicación de los sistemas dinámicos (para enfatizar el estudio de procesos en vez de narrativas) finalizando por el énfasis de la intervención para optimizar transiciones, empleando una metodología de DBM. Finalmente lo conecté con la segunda línea de investigación más educativa, centrada en el aprendizaje colaborativo, experiencial, las nuevas tecnologías, la innovación docente en contextos de Educación Superior. En estos contextos de Educación Superior tienen lugar muchas transiciones... No obstante, lo que más me gustó de la tarde fue reencontrarme con Cintia Rodríguez y tener el placer de escucharle hablar con su maestría habitual. Qué dominio... Pensé en mis alumnos de Psicología de la Infancia, creo que les hubiera gustado escucharla. Mucho de lo que habló lo han leído en el capítulo que trabajamos en clase. También fue genial escuchar a Pilar y Linaza, cada uno con su estilo. Qué pocas veces nos escuchamos hablar acerca de nuestras investigaciones. Todos me dieron ideas sugerentes. Y entre las que me dieron ideas sugerentes se encuentran mis alumnas de doctorado. Me preguntaron que por qué no había hecho algo distinto a los demás, por qué no había dado una muestra de cómo son mis clases. La verdad es que me adapté al formato que suponía que tenía la sesión, pero tienen razón. Podía en vez de hablar de identidad, transiciones e innovación en la evaluación de diferentes tipos de aprendizaje haber hecho algo con todo eso, haberlo aplicado, no sólo hablar de ello. ¿Hubiera sido más coherente? Seguro que sí. En fin, gracias Val, Mary, Lara por proponerlo.

Al día siguiente nos fuimos Leonor, Lola, Mina y yo a Berlanga del Duero (Soria). Nos habían invitado a participar en una sesión en el CEINCE (Centro internacional de cultura educativa), dirigido por Agustín Escolano. Íbamos a hablar de actividad relacionada con el apoyo formativo al profesorado (incluyendo los grupos de innovación) en la UAH, con un grupo de profesores de la Universidad de Valladolid. Visto lo visto parece que hemos avanzado mucho más de lo que a veces estaríamos dispuestos a reconocer. Leonor presentó lo que hemos hecho y aprendido a lo largo de estos últimos años. Lola desarrolló qué se ha logrado con los grupos de innovación docente. Yo di como ejemplo un taller de gestión de compromisos. Hice una panorámica de cómo hemos trabajado este tema y por qué. Como ejemplo planteé un taller siguiendo una propuesta de Kegan, que vincula la necesidad de trabajar las asunciones que determinan nuestros múltiples compromisos, que al competir entre sí, muchas veces imposibilitan la innovación, generando situaciones de bloqueo o impasse. Creo que este año lo incluiré en la asignatura de HHSS. Así habrá cierta continuidad con Infancia y Adolescencia. En total fue una jornada intensa, en la que surgieron interesantes debates. Uno de ellos probablemente lo desarrolle más adelante, porque me dio que pensar.

Por lo demás me encuentro en una fase de espera activa. Imagino que mis alumnos de la asignatura estarán estudiando sus asignaturas, puede que trabajando en la tarea que propuse, puede que dejándola para trabajar en ella más adelante. Tengo curiosidad por leer sus escritos. Por dejarme sorprender. La asignatura sigue abierta, viva, aunque ya no nos veamos en clase, al menos para mi. Y al mismo tiempo reconozco que ya he empezado a despedirme (temporalmente) de ellos. Parte de mi atención ya está dirigida al segundo cuatrimestre. Será un reencuentro con gente que no trato desde hace un año. De nuevo tengo curiosidad. Ya estoy planteándome qué hacer, qué novedades introducir. Pero no me apresuro. Aún tengo que finalizar en 4º. Quiero aprovechar estas semanas.

Por cierto me pasé todo el fin de semana leyendo un libro que me está encantando, que me está confirmando tantas intuiciones, tantas ideas. Incluso que me está haciendo reconocer algunos huecos y algunos aciertos. Además me voy preparando para poder asistir a la cuarta semana del Systemic, con John.

Lo dicho, me esperan unas semanas muy interesantes.

Un saludo

 

Alejandro

Volverán los oscuros principios dormitivos en tu debate....?

Volverán los oscuros principios dormitivos en tu debate....?

Volverán los oscuros principios dormitivos en tu debate sus nidos a colgar? O quiero decir... ¿sus pseudocomprensiones a aportar?

No sé qué hago yo pensando en Gustavo Adolfo Becqer a estas alturas, será por el tiempo románticamente frío que tenemos.

¡Qué expectación! Al menos yo. Siempre tengo expectación ante el debate del caso de Tracy y compañía. No se puede comprender qué pasa con esta adolescente emergente o adolescente temprana o como la queramos llamar, si no tenemos en cuenta sus diferentes contextos afectivo-relacionales.

Desde que empecé a dar esta asignatura (que coincidió con el estreno de la película) la uso como ejemplo de este interesante momento de la vida que es la adolescencia. Había más candidatas. Algunas eran más ñoñas, otras eran más crudas. Ésta para mi estaba bien equilibrada, aunque haya ciertos asuntos exagerados. Al fin y al cabo no deja de ser cine. Pero lo que me interesaba es que el guión estaba escrito por una adolescente, a partir de su propia experiencia. Justamente dicho guión lo escribió la actriz que hace el papel de la seductoramente manipuladora Iby.

Bueno, a ver qué pasa. Siempre he aprendido mucho de estos debates. Siempre han sido una especie de retrato evaluativo del curso. De comprobar si he podido llegar más allá en comparación con otros años. El primer año propuse hacer un análisis desde diferentes niveles de análisis: psicológico; biológico-físico; familiar; sociocultural y psicopatológico. Era una buena manera de enfatizar un análisis interpretativo DESDE ciertos modelos teóricos. No obstante noté ciertas carencias a la hora de integrar. Se suponía que el debate tenía que facilitar la integración teórica, sobre todo teniendo en cuenta que cada grupo se había especializado en un nivel de análisis. No obstante faltaba algo, faltaba una perspectiva más amplia y compleja, más integradora. Creo que metafóricamente fuimos un grupo de trabajo organizado desde un ejem... tercer nivel de conciencia teórico... ja ja si se me permite la analogía. El año siguiente al introducir por primera vez el modelo de Kegan, traté de generar una perspectiva más compleja e integradora DESDE la que se pudiera atender A lo que estábamos analizando. Se suponía que podríamos movernos epistemológicamente hablando. Podéis leer la transcripción de este año para comprobar que no fue así, ja... y no me extraña, poco tiempo, y un proceso demasiado sutil para poder hacerlo. Eh... pero fue un gran intento. Y hubo mucha variedad de tipos de análisis, como luego pude comprobar leyendo lo que escribieron individualmente. Ah... y surgió una gran frase (gracias Pablo): ¡La culpa la tiene el padrre! ja ja... creo que tuvimos hacer camisetas con ese lema. Nos empezamos a mover del tercer orden al cuarto... estamos en transición como grupo.

El siguiente año recuerdo sobre todo la localización en la peor y mejor aula que nos pudieron dar, con esas columnas en medio de la clase. Un gran año (recuerdo ese gran debate acerca de si robar o no en los grandes almacenes... ja...). El debate fue más intenso. La metodología trató de ser más explícita, integrar mejor ese punto teórico DESDE el que poder ATENDER  mejor nuestro objeto de análisis. Más énfasis aún en los procesos que podían estar funcionando: el feedback, el feedforward, la asimilación, la acomodación, etc.. etc... Ese debate lo tengo grabado y no transcrito. Costó despegar pero logramos ir más allá del curso anterior. De nuevo hubo mucha variedad individual en los escritos anteriores.

El siguiente año, el pasado, tuvo un gran elemento a favor: éramos muchos, más que nunca. Y fue un curso muy bueno. Por primera vez introduje dos películas más: Fresas Salvajes y Secretos del Corazón. Ayudó creo a favorecer la reflexión y el análisis y la conexión entre diferentes teorías. Fue un curso con muchos debates interesantes. Era un grupo, como los anteriores que no lo había dicho, en el que además la actividad de los blogs fue muy dinámica e interesante. Ese año no tuvimos tiempo de hacer el debate entre todos, pero el proceso vivencial grupal fue muy bueno, más pulido que los años anteriores. Hubo excelentes análisis individuales que realmente consiguieron operar desde un cuarto orden, en el sentido de organizar los temas del caso desde una estructura más compleja, no eran cachos aislados o una teoría principal que tratara de iluminar un aspecto parcial, tratando luego de aplicarlo (sin éxito) al resto del caso. De nuevo hubo heterogeneidad en las respuestas, como es normal. Al fin y al cabo como siempre la variedad viene de partida: si no has visto la película, si no has leído los textos fundamentales, es bastante difícil de acometer la tarea, si no se reflexiona sobre el propio proceso de análisis y aprendizaje para autodirigirlo... la tara es aún más compleja.

¿Y este año? Suspense. Este curso es una mezcla de los dos anteriores. Menos gente y metodológicamente más parecido al del año pasado, pero creo que más pulido (en términos de la metodología seguida). Es el año de la introducción de otras novedades: el texto de Cintia Rodríguez y  la explicitación (y este artículo es un ejemplo de ello) de ciertas competencias en las que cómo creamos inferencias es un tema fundamental. Las inferencias forman parte (teniendo en cuenta el modelo fractal del lenguaje y pensamiento de John McWhirter) del nivel de CONEXIONES. Gracias a las inferencias (y los juicios resultantes claro) construimos un sentido, a nuestra vida y también a las acciones que desempeñamos. Los bebés son geniales porque lo hacen continuamente, como una manera fundamental de poder explorar el mundo y adaptarse a él. Los adultos, como ya pensamos conocer el mundo, dejamos de explorar tanto, nos limitamos generalmente a aplicar nuestros modelos del mundo. No solemos cuestionarlos tanto, excepto en tiempos de crisis claro, cuando parece que no funcionan. Los procesos de asimilación y acomodación tienen pleno sentido ahí. Asimilas si no modificas las estructuras previas mediante las cuales construyes ese sentido. Acomodas si empiezas a modificar algo. Otras competencias en relación a procesos de construcción de sentido a partir de la experiencia han tenido que ver con esas distinciones de añadir, extender, rellenar y restar, reducir y sacar. Es curioso hacer cosas sin saber que las estamos haciendo. Espero que las distinciones hayan servido para sensibilizarnos más con estos procesos y que hagan diferencia, o que empiecen a hacer diferencia. Este curso ha habido un mayor énfasis por profundizar experiencialmente en los diferentes temas, tratando de iluminar algunos procesos. Tarea muy compleja, por cierto. Sobre todo para hacerla en un cuatrimestre y tres horas a la semana solamente. Se han escrito menos blogs que nunca, pero los que se han escrito han estado a un gran nivel, algunos a un grandísimo nivel. Lo bueno de esto de los blogs es que trascienden lo individual, la elaboración de un sentido individual que puede ser compartido para el resto. ¿Es el blog en cierta manera un préstamo de conciencia? Esto introduce los elementos vygotskianos que nunca han sido más explicitados que este curso, gracias también al texto de Cintia y sus estructuras triádicas, mediadoras. Yo mediando entre los alumnos, los alumnos mediando entre sí. Los textos, las interpretaciones de los textos, las teorías, las competencias. Diferentes componentes para trascender sujetos y objetos. ¿Supondría esto una posibilidad de ir más allá de nuestra estructura de análisis central integradora? ¿nos podremos emancipar al cuestionarla? ¿seremos capaces de ir al quinto orden (siguiendo con nuestra recursiva analogía)?

Y si alguien ha soportado todo esto y sigue leyendo esto con un tolerable dolor de cabeza... (puede que más de uso siga tratando de descifrar los párrafos anteriores) me pregunto ¿qué diablos tienen que ver los PRINCIPIOS DORMITIVOS con todo esto?

Bueno, podría ser un ejemplo de McGuffin, el viejo truco de simplemente captar la atención, además de introducir un juego, un acertijo, un pequeño desafío. ¿Es eso un Mcguffin en términos metodológicos? ¿era un McGuffin el tratar de generar algo mínimamente parecido a crear un contexto expresivo o de flujo?

Bueno... en este caso trataré de explicar otra vez esto de los principios dormitivos, porque seguro que aparecerá alguno esta tarde. Le debo esto (como muchas otras cosas más) al trabajo de Bateson (Pasos hacia una ecología de la mente, ed. planeta, 1991, p. 19-20). En él cuenta la anécdota famosa descrita en una obra de Moliere en la que al preguntarle en un examen de medicina a estudiante cuál es la causa y razón de que el opio haga dormir a la gente, éste responde: "es así porque el opio posee un principio dormitivo". Se observa un cambio en el sistema (el hombre se duerme) y se atribuye a una parte de la causa. El opio ha causado que se duerma. Otras explicaciones dormitivas podría ser decir que la causa está en la necesidad del hombre para dormir. Lo mejor de estos principios es la aparenta y falsa sensación de explicación que generan. Bateson defendía que la Ciencia y la Psicología en particular estaba plagada de este tipo de principios. 

Ejemplos que se me ocurren: ¿por qué cambia Tracy, nuestra protagonista de Thirteen? Porque llega a la adolescencia. O porque tenía una familia con un modelo permisivo-negligente. O porque tenía un vínculo ansioso-ambivalente. O porque el padre nunca estaba en casa. O porque está experimentando una crisis de identidad. Ja... ¿escucharé principios dormitivos como estos esta tarde?

Uno de las aportaciones fundamentales de Bateson es la aplicación de una metodología científica basada en el pensamiento abductivo. Como vimos con Peirce en el texto de Cintia, también él lo emplea en términos de contrastar hipótesis para verificar conclusiones que no se derivaban necesariamente de la premisa inicial. Recordar eso de "mis alumnos de psicología de infancia son muy inteligentes, tú eres inteligente por lo tanto ¿eres alumno mío de psicología de infancia?". El pensamiento inferencial es diferente a "mis alumnos de psicología de infancia son muy inteligentes, tú eres alumno mío, por lo tanto tú eres muy inteligente. Este aspecto de ir más allá de la premisa y tratar de contrastarla en la realidad también es adoptado por Bateson. Pero le añade algo fundamental: para él la abducción es un método de comparación de patrones de relaciones. Casi nada. Para abducir es necesario comparar, primer proceso fundamental. Y comparar patrones (un grupo de elementos conectados para formar algo más amplio, un conjunto que además se suele repetir o presenta cierta consistencia a lo largo del tiempo). Y los patrones que le interesaba no era de objetos sino de las relaciones entre dichos objetos. Qué complejo y qué genial. No me extraña que naciera la sistémica con conceptos como éste.

No me extraña que Bateson sea un elemento fundamental en el trabajo de John McWhirter, quien para mi ha llevado esto aún más lejos, entre otras cosas gracias al desarrollo de su metodología de modelado transicional. Esto está más allá de este curso, pero lo quería señalar de todas maneras.

Bueno, espero que esto sirva para algo. Para muchos, para generar dolor de cabeza. ¿Por qué me duele la cabeza? Pues por leer esto... ja.... otro principio dormitivo para ir finalizando.

Creo que soy demasiado ambicioso, siempre lo soy... pero qué otra manera hay para allenderar, para ir más allá... para tratar de extender nuestra zona de desarrollo próximo.

Además como no he tenido ocasión de expresar esto en clase (hoy hablaréis vosotros principalmente), pues lo expreso aquí, así les sirve también a otras generaciones de alumnos, que leerán esto si tienen algún tipo de inquietud.

Un saludo y hasta esta tarde

 

Alejandro

 

Definiendo la Identidad

Definiendo la Identidad

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Mi padre se matriculó este año en la Nau Gran. Es una Universidad para mayores de 65 años. Se matriculó en Psicología. El caso es que el otro día le vi leyendo unos apuntes que le habían dado. Tenían que ver con el tema de la Identidad, aunque conceptualizado desde la Psicología Social como Autoconcepto. Me preguntó cuál era la diferencia entre autoconcepto y autoestima. Eso era fácil. También me preguntó cuál era la diferencia entre autoconcepto e identidad, eso no es tan fácil.

 

Le contesté que me gustaba que me hiciera esa pregunta, sobre todo teniendo en cuenta que el estudio de la Identidad es mi especialidad de investigación, generalmente asociado a los cambios que ocurren a lo largo de las transiciones vitales. Si yo te pregunto ‘cómo eres’ o ‘¿quién eres?’ me responderás toda una serie de atributos y rasgos personales acerca de ti, atributos que en general corresponderán a aspecto físico, rasgos de personalidad, juicios acerca de rendimiento en diferentes ámbitos tales como el académico, profesional, familiar, conyugal, etc… Todo eso es lo que generalmente entendemos por autoconcepto. El autoconcepto está formado por este tipo de autorrepresentaciones, características autoatribuidas que son reconocidas conscientemente por el sujeto y que valora afectivamente (de ahí surgiría ese componente evaluativo que es la autoestima).

 

Comparar las tres descripciones siguientes (Zacarés 2000, p. 1 y p.4):

 

“Yo soy un niña normal, ni muy guapa ni muy fea, tampoco soy muy alta. Soy rubia y con ojos marrones. No me enfado muy a menudo, soy bastante simpática, me lo paso muy bien con mis amigos y amigas. De inteligencia y estudios voy bien, saco buenas notas. Soy delgada, bastante delgada. También me gusta mucho hablar. Soy una buena chica, no soy ni lista ni burra.” (Niña de 10 años).

“Soy una persona muy inestable; a veces, bueno, la mayor parte del tiempo, me siento feliz. Y de vez en cuando me cambia el humor, sin ningún motivo en concreto. Me gusta ser diferente de todos los demás y me gusta pensar que soy bastante moderna. Hasta los 11 años iba bastante a la parroquia, pero desde entonces he estado pensando en la religión y a veces no creo en Dios. Cuando estoy nerviosa hablo mucho, y esto les causa mala impresión a las personas que acabo de conocer, cuando lo que yo quiero es quedar bien.” (Chica de 14 años).

 “¿Qué si me he preguntado quién soy yo? Sí, creo que muchas veces. No sé si cuando sea mayor seré capaz de expresarme a mí misma, si tendré más confianza en mí misma, pero sigo sin saber qué es lo que haré en el futuro, es como bailar en la cuerda floja, nunca se está seguro de lo que va a suceder. No sé: a veces me siento como si fuese la persona más importante del mundo y otras parece que soy otra persona. Es muy difícil conseguir un equilibrio “ (Elena, 16 años).

 

Podríamos analizar, como hacía Kegan en el primer capítulo que os dejé, estas narrativas a partir de su modelo teórico. Lo que me interesa es que notéis las diferencias entre los ejemplos, incluso si notáis alguna evolución. Puede que no notéis exactamente cuál es la diferencia o las diferencias, pero sí que son narrativas diferentes. La primera es un buen ejemplo de típica respuesta basada en realizar un recuento de atributos. Claramente refleja lo que Kegan denomina estadio de categorías durables. En la segunda y tercera llama la atención un aspecto que creo que es interesante. No son tan coherentes, reconocen diferentes en la manera de ser según el contexto o el momento, sobre todo en la tercera. La segunda está en transición entre las dos. La tercera incluye un aspecto de dirección o proyecto hacia el futuro.

 

La tercera narrativa tiene mucho más que ver con lo que se entiende por Identidad: ¿quién eres más allá de atributos, rasgos o juicios personales? No es tanto el aspecto descriptivo de cómo eres sino un aspecto más existencial de quién eres ahora, en el pasado, en el  futuro, aquí, allí, etc…

 

Una definición clásica es esta que planteó Erik Erikson:

“ He denominado sentimiento de identidad interior a la integridad / totalidad que ha de lograrse en este estadio (adolescencia). A fin de experimentar la integridad, el joven debe sentir una continuidad progresiva entre aquello que ha llegado a ser durante los largos años de la infancia y lo que promete ser en el futuro; entre lo que él piensa que es y lo que percibe que los demás ven en él y esperan de él. Individualmente hablando, la identidad incluye (pero es más que) la suma de todas las identificaciones sucesivas de aquellos años tempranos en los que el niño quería ser –y era con frecuencia obligado a ser- como la gente de la que dependía. La identidad es un producto único que en este momento enfrenta  una crisis que ha de resolverse sólo en nuevas identificaciones con compañeros de la misma edad y con figuras líderes fuera de la familia (Erikson, 1971, p.71).

Aunque el concepto de Identidad es un elemento clave en la obra de Erikson, los que más han contribuido a su estudio y desarrollo han sido discípulos suyos tales como James Marcia (que desarrolló la teoría de los Estatus de Identidad) y Dan McAdams (que lo relaciona con aspectos narrativos y sobre todo ligados a otra crisis estudiada también por Erikson, la Generatividad). Hay muchos más pero estos dos son especialmente interesantes.

He leído muchos trabajos sobre este tema. Voy a dejar un capítulo de Juanjo Zacarés, un profesor de Valencia, pionero en España en el estudio de la Identidad, que explica y desarrolla muy bien todo este tema. Igualmente dejaré un artículo centrado reflexionar acerca de cómo intervenir sobre el desarrollo de la Identidad. Leyendo eso podréis extender y ampliar este fascinante tema.

No obstante ahora quería traducir lo que escribe McAdams en un capítulo titulado “Narrative Identity and narrative Therapy” publicado en el 2004. Creo que es una de las definiciones más claras y concisas, por eso lo quería traducir. Es todo lo que sigue (McAdams, 2004, pp.160-162)

<<El punto de partida para el modelo narrativo de McAdams (1985) es el concepto evolutivo de ‘identidad del ego’ formulado por Erikson (1963). Erikson mantenía que en la adolescencia tardía y la juventud adulta (el quinto de sus ocho estadios) se confronta por primera vez el problema de la identidad frente la confusión de identidad. En este momento del curso vital, se exploran opciones laborales e ideológicas disponibles en la sociedad y al mismo tiempo se explora un amplio rango de roles sociales, con el propósito de ir consolidando  toda una serie de creencias y valores en una ideología personal, realizando compromisos personales provisionales con planes y proyectos vitales que prometan situarlos en nichos sociales significativos (Marcia, 1980). (…)

La Identidad es una configuración integrada del sí mismo-en-el-mundo-adulto. Esta configuración se integra de dos maneras. Primero, desde un sentido sincrónico, la Identidad integra el rango amplio de roles y relaciones diferentes y probablemente conflictivas que caracterizan una vida determinada. “Cuando estoy con mi padre, me siento huraño y deprimido; pero cuando hablo con mis amigos siento una oleada de optimismo y amor por la humanidad”. La Identidad necesita integrar estos dos aspectos de manera que aunque parezcan muy diferentes, puedan ser percibidos como partes integrales de una misma configuración del sí mismo. Segundo, la Identidad tiene que integrar diacrónicamente, es decir a lo largo del tiempo. “Me solía gustar jugar al béisbol, pero ahora quiero ser un psicólogo social”. O “solía ser católico pero ahora me considero más bien agnóstico”.  La Identidad necesita integrar este tipo de contrastes de manera que aunque estos elementos del sí mismo  estén separados en el tiempo (y sean cualitativamente diferentes en contenido) pueden unirse de manera significativa en un todo temporalmente organizado. Dicho crudamente, la Identidad se vuelve un problema cuando los adolescentes o los jóvenes adultos se dan cuenta por primera vez que son, han sido o podrían ser muchas (y conflictivas) cosas diferentes, y experimentan un deseo muy fuerte, alentado por la sociedad, de ser sólo de una manera (grande, integrada, dinámica). Naturalmente la unidad y el propósito en la vida perfectos son un ideal y puede que incluso no sean deseables de ninguna manera (Gergen, 1992; McAdams, 1997). Pero el concepto de Identidad de Erikson subraya una tendencia integradora del sí mismo que se vuelve especialmente importante por primera vez en este momento de la vida (de adolescencia tardía hasta mediados de los 20) que Arnett (2000) ha etiquetado recientemente como adultez emergente. Antes de este período evolutivo, no hay identidad.

Esto no quiere decir que no hay sí mismo (self). Ni quiere decir que la gente no sepa “quiénes son” antes de la adolescencia tardía. Pregunta a cualquier niño de 10 o 3 años. Pueden decirte quiénes son. Te dirán su nombre. Te pueden listar rasgos, roles, relaciones, cuál es su comida favorita, cosas que no les gustan, etc… Sería absurdo sugerir que los niños no tienen un sentido de sí mismos. Pero según Erikson, los niños no tienen una identidad porque la integración de su sí mismo no supone todavía un problema psicosocial para ellos. El término eriksoniano de Identidad es por lo tanto, más técnico y delimitado que el uso común que se le suele dar en Psicología, Sociología y en el habla cotidiana.  Desde esta perspectiva, la Identidad no es un sinónimo del “sí mismo” ni del “autoconcepto” ni siquiera de “quién soy”; más bien se refiere a una cualidad o condimento particular de la propia comprensión que tiene la gente de sí misma, una manera en la que el sí mismo puede ser configurado u organizado. Hasta el extremo que la autocomprensión de una persona está integrado sincrónica y diacrónicamente de manera que se sitúa en un nicho psicosocial que le proporciona cierto grado de unidad y propósito a su vida, esa persona “tiene” identidad. La Identidad por lo tanto no es algo que la gente empiece a plantearse los años de la adultez emergente. En este momento, la gente empieza a organizar sus vidas en historias autodefinitorias. Una historia internalizada de sí mismos que integra al sí mismo sincrónica y diacrónicamente, explicando por qué soy un huraño con mi padre y eufórico con mis amigos y cómo sucedió (paso a paso) que dejé de ser un católico  al que le gustaba el béisbol para convertirme en un psicólogo social agnóstico.

¿Por qué espera tanto la Identidad? ¿Por qué no se elaboran historias vitales que proporcionen unidad y sentido hasta los años de la adultez emergente? Mostrando su influencia freudiana, Erikson sugirió que el momento temporal estaba vinculado al sexo. Erikson mantenía que la erupción de la sexualidad genital en la adolescencia ayuda a emprender el proyecto de identidad, porque señala la adquisición de un estatus de adulto hecho y derecho, en el amor y el trabajo. Más allá, la pubertad y sus  cambios cualitativos en la apariencia y sensaciones corporales, pueden producir la toma de conciencia de que ya no soy más un niño, y con esa comprensión viene una nueva interpretación de la propia historia personal: “No sé cómo soy ahora, pero ya no soy más como era” (McAdams, 1985). La infancia se vuelve el pasado recordado y la adultez el futuro anticipado.

Erikson (1959) afirmó que igual de importantes eran las relaciones sociales cambiantes así como las expectativas sociales: “es de gran relevancia para la formación de la identidad del joven que se le responda y se le dé función y estatus como una persona cuyo crecimiento y transformación gradual tenga sentido para aquellos que empiecen a ser importantes para él” (p.111). Los padres, los profesores del instituto, los hermanos, los amigos, los orientadores, el mundo de los negocios, los medios de comunicación, y muchos otros aspectos del la sociedad moderna explícita e implícitamente espolean a los adolescentes y jóvenes adultos a “tener una vida” (Habermas & Bluck, 2000). Es momento de tomar decisiones acerca del futuro, acerca de la escuela, el trabajo y (para algunos) el matrimonio y la familia. En general las sociedades occidentales “esperan” que los adolescentes y los jóvenes adultos empiecen a examinar las ofertas laborales, interpersonales e ideológicas de la sociedad y, eventualmente que se comprometa, aunque sea temporalmente, a estos nichos personalizados en el mundo adulto.  Esto es lo mismo que decir que tanto la sociedad como el adulto emergente están preparados para las experimentaciones de identidad del individuo una vez se ha vuelto un adulto emergente. (…)

Avances en el desarrollo cognitivo pueden resultar instrumentales para la emergencia de la Identidad en este momento del curso vital. A partir de Breger (1974) y Elkind (1981), McAdams (1985) argumentó que el pensamiento de las operaciones formales ayuda a proveer los recursos cognitivos necesarios para la exploración de identidad. Con la consecución de las operaciones formales, los jóvenes pueden realizar un pensamiento hipotético-deductivo y contemplar de manera sistemática un infinito rango de ideales y escenarios hipotéticos que podrían aplicar a sus vidas. La Identidad se vuelve una abstracción especialmente atractiva para el pensador abstracto. >>

 

Era un trozo largo, pero creo que bastante aclarador. Resultaría más aclarador si lo conectarámos con el modelo de Kegan. Creo que os daréis cuenta que el concepto de identidad que se maneja exige al menos un cuarto orden de conciencia, una estructura capaz de integrar componentes menos complejos que la constituyen. Es justamente eso lo que lo diferencia del tercer orden, dónde no existe todavía esa estructura compleja capaz de organizar los diferentes componentes a los que uno está sujeto.

Espero que esto resulte útil a la hora de entender el caso que veremos.

Un saludo

Alejandro

Bienvenidos al inicio de 2009 y a la recta final del cuatrimestre

Bienvenidos al inicio de 2009 y a la recta final del cuatrimestre

Hola a todos

Después del largo paréntesis navideño me animo por fin a escribir, animado sobre todo por esta nevada excepcional que estamos viviendo.

¡ Cómo no aprovechar un suceso así!

La verdad es que ya tenía ganas de volver a mi cotidianeidad, las Navidades se me suelen hacer un poco largas. Vienen bien para descansar, para estar con gente que apreciamos, para desconectar, para hacer aquellas cosas que no solemos tener tiempo para hacer, etc... etc... pero tenía ganas de volver.

Pensando en el curso he estado peleándome con la plataforma virtual y de momento parece que va ganando ella. No he podido ni colgar una película que quería colgar, ni subir una autoevaluación (subida está, pero no la reconoce).

En fin, encararemos el fin de recta este lunes con un caso con el que espero que integremos muchas cosas.

De momento os quería dar la bienvenida con esta foto que me acaban de tomar, está hasta bonita la facultad (y ya es decir, aunque siempre me ha gustado el jardín) con ese manto blanco. Si no estáis atentos os encontraréis con esa bola de nieve en la cara  ;-)

Un saludo a todos y todas

 

Alejandro

Sólo existe el intento

Sólo existe el intento

Y así, toda aventura

Es un nuevo comienzo, una incursión en lo inarticulado

Y lo que hay que conquistar

Con fuerza y sumisión, ya ha sido descubierto

Una o dos veces, o varias veces, por hombres a los

               que no se puede tener la esperanza de

Emular -pero no hay rivalidad-

Sólo hay lucha por recuperar lo que se ha perdido

Y encontrado y perdido una y otra vez:

Para nosotros, sólo existe el intento. El resto no nos

               incumbe.

 

T. S. Eliot,<>, Four Quarters

Aprender, ¿es obligatorio?

Aprender, ¿es obligatorio?

Hola

 

Tengo muchas cosas que hacer, pero no puedo evitar escribir sobre un par de temas.

Estoy disfrutando mucho con el proceso de la asignatura de Psicología de la Infancia y la Adolescencia, sobre todo comprobando la heterogeneidad que muestran mis alumnosn a la hora de seguirla. Encuentro especialmente interesantes dos tipos de comentarios que suelo escuchar. Uno se refiere a los blogs, el otro a las tareas. Suelen ser diálogos que suelen tener esta forma:

Alumno: Alejandro, ¿te puedo hacer una pregunta?

Alejandro: Sí claro.

Alumno: ¿El blog es obligatorio?

Alejandro: No, es una herramienta disponible. Si para ti es útil o significativa úsala. Yo creo que es muy útil, para dos cosas, para elaborar la información, sintetizar y para compartir dicha elaboración. Compartirla es una forma de seguir elaborando, sobre todo cuando se reciben comentarios de otros.

Alumno: Ah...

Aquí puede terminar el diálogo, generalmente. Otras veces continúa de esta otra manera.

Alumno: Por cierto, con esto del blog, ¿qué tengo que escribir? ¿qué escribo?

Alejandro: Escribe sobre lo que quieras, es tu blog. Escribes para ti, puede que haya una audiencia, pero escribes para ti, desde luego no escribas para mi.

Alumno: Ah... es que no sé qué escribir. Estoy bloqueado con el blog.

Alejandro: Bueno, eso está bien. ¿Por qué no escribes sobre tu bloqueo?

Alumno: ....

 

Esta es una típica interacción, llevo ya unas cuantas. Para mí son muy interesantes. El segundo tema es el de los trabajos.

Alumno: Alejandro, de todas las tareas esas que dejaste o que planteas en la plataforma, ¿hay que hacerlas?

Alejandro: Esas tareas son opciones, entre otras cosas porque hay muchas. Tienes la opción de hacer la que veas que te interesa más. Elige una o varias si te interesan y hazla. Si las ves útiles o interesantes hazlas, si no, no las hagas. Son opciones.

Alumno: ....¿pero hasta cuándo tenemos tiempo?

Alejandro: Bueno, técnicamente hasta que termina la asignatura. Pero de nuevo el tema no es hacerla porque termina un plazo, o termina la asignatura. El tema es hacerla si crees que es interesante hacerla en términos de tu aprendizaje o para complementar lo que vamos haciendo en clase.

Alumno:.....

Bueno, son conversaciones más o menos así. Es fácil (creo) ver la conexión entre ambos ejemplos. Ahora sólo quería describirlo entre otras cosas porque podría ser material sobre el que reflexionar más adelante, así lo tenemos al menos aquí. Cada uno habrá vivido esto de una u otra forma y eso es completamente lícito en nuestro contexto, por supuesto. También es importante ser conscientes de ello.

Un día en clase dedicamos algo de tiempo a compartir en grupo sobre vuestros propios procesos de aprendizaje en la asignatura. No sé si hablasteis de esto, en todo caso, pertenece a esa dimensión de ¿cómo trabajamos la asignatura? ¿por qué trabajamos de cierta manera la asignatura? ¿qué hacemos de hecho y qué no? Son preguntas de exploración.

Lo interesante para  mi es ir siendo consciente de ello. Obviamente yo mismo me aplico preguntas similares...

Un saludo

 

Alejandro

Volviendo al tema de las competencias

Volviendo al tema de las competencias

Uno de los temas que más me están ilusionando este curso es poder profundizar en este tema de las competencias. Los nuevos planes giran alrededor del desarrollo o fomento de competencias, aunque parece haber un gran desconcierto sobre qué son, cómo diferenciarlas de los objetivos, cómo evaluarlas, cómo enseñarlas, cuestiones acerca de si los profesores sabemos hacer aquello que debemos enseñar y qué procesos difieren a la hora de adquirir algo y a la hora de enseñarlo y/o evaluarlo.

Todas estas cuestiones surgieron, por ejemplo, en uno de los grupos de innovación en los que participo como facilitador, en la facultad de Fisioterapia. Es un tema que les preocupa, y a mí también, a qué negarlo.

El año pasado lo trabajamos específicamente en varias ocasiones durante el curso de experto en docencia universitaria. Este año empezaremos a trabajarlo de nuevo el próximo jueves.

De nuevo viene Tim este jueves. A mi me encantó el taller del año pasado (en cierta manera un triple taller, tres sesiones diferentes trabajando el mismo tema de tres maneras diferentes). Para mi fue de lo más estimulante y desafiante.

De hecho llevo todo el año tratando de desarrollar lo que aprendí durante dicho taller, utilizando las distinciones de procedimiento, proceso y patrón por un lado, y protocolo, política y principio por otro.

Gran parte de mis innovaciones este año en la asignatura de psicología de la infancia y la adolescencia están relacionadas con esto, intentar trabajar al menos una competencia muy específica y seguirle la pista cómo lo hago, las dificultades que tengo de ir evaluándolo y en base a eso qué modificaciones voy introduciendo. Incluso en mi curso de doctorado sobre aprendizaje colaborativo estoy especificando más las competencias con las que trabajo. En el grupo de innovación, tendré más oportunidades de trabajarlo, desde otra perspectiva.

Hoy en clase he comprobado que la adquisición de nuevas maneras de proceder es mucho más complejo de lo que parece. La exigencia es mucho mayor para todos, pero igualmente creo que los resultados pueden ser también mucho más satisfactorios. Yo al menos estoy disfrutando, ja... espero no ser el único.

Espero poder escribir un poco más sobre este tema más adelante. Aún tengo el tema muy abierto como para concretarlo en palabras, pero me gustaría poner varios ejemplos de trabajo de competencias en áreas diferentes relacionadas con la psicología y por ejemplo con el karate, la cocina etc...

De momento poco más.... un saludo

 

Alejandro

Qué bien que queda lo mejor

Qué bien que queda lo mejor

Hola a todos

Aquí estoy trabajando "de incógnito" en una biblioteca. Me vengo aquí para no ser interrumpido, para poder estar concentrado mientras leo y sobre todo mientras escribo o reflexiono sobre lo que leo y escrito.Creo que el profesor universitario tiene que robar este tipo de momentos de sosiego. Generalmente estamos metidos en una dinámica repleta de actividades en parelelo que impide que hagamos lo más importante: leer, escribir, reflexionar.

Y tanto estoy pensando que quería expresarme un poco, en vez de seguir con dos tareas con las que estoy (terminar un artículo pendiente que tengo con mi compañero y amigo Víctor Pérez y escribir una síntesis sobre las virtudes de Erikson para una alumna del doctorado que lo necesita para su trabajo de investigación). Luego retomo estas tareas.

Ayer disfruté mucho viendo otra vez la película de "Secretos de corazón", centrándome en el personaje de Javi. El año pasado fue la primera vez que decidí incluirlo en la asignatura, y me alegro mucho de haberlo hecho. Recuerdo cuando discutía esta película con mi profesora Emilia Serra en Valencia, cuando robábamos tiempo para hablar sobre la Psicología Evolutiva. Poner esta película también me conecta con esa parte de mi historia, con esas conversaciones.

Y cuando pienso en la película siento mucho interés por saber qué reflexiones o discusiones estimulará o incitará. Llegados a este punto de la asignatura me siento muy animado, porque viene lo que más me gusta, además creo que voy a introducir más variaciones respecto a otros años.

Me llama mucho la atención la dinámica virtual de este año. Hace un par de años (creo) escribí un comentario titulado "El blog ha muerto, viva el blog". Esa vez era en el contexto de la asignatura de 5º de Dificultades de Aprendizaje. Anunciaba la muerte del blog y me equivoqué, porque resucitó al poco tiempo. Nadie sabe cuando resucita, ni siquiera si tiene sentido que resucite. Si muere, tal vez muere porque su uso no resultaba del todo signitivativo. También es cierto que estas herramientas, como tan bien nos ha enseñado Natalie, necesitan su tiempo, su elaboración, su proceso. Hay que respetar eso, no se puede empujar el río.

Por cierto que aprovecho para felicitar a Natalie, a la doctora Natalie Pareja. Gracias a ella empezamos a usar los blogs como metodología de enseñanza y aprendizaje. La defensa y lectura de su tesis resultó muy estimulante. Yo al menos disfruté mucho leyendo sus reflexiones y reviviendo todo un proceso. Imagino lo importante que sería también para Leonor, ser testigo una vez más (al igual que con Rossy), de la conclusión de un trabajo muy bien hecho. De nuevo fue una excelente ocasión ritual para ser conscientes de nosotros mismos.

Volviendo de nuevo a la asignatura, tengo curiosidad por saber qué dará de sí la película. Yo la veía y no dejaba de conectar temas. Tengo ventaja, lo sé, la he visto ya bastantes veces y eso me permite ir más allá del contenido. Además conozco bien los modelos teóricos que se podrían conectar. Por eso este año quería ir más allá, o me gustaría ir más allá. Partir de la descripción de lo que ocurre y no depender de los modelos teóricos. Para el que lea entre líneas sabe que me refiero a tratar de modelar. Así que voy a introducir una variación para ver cómo funciona. Al fin y al cabo esto es un simulacro, una preparación.

Por último me llama mucho la atención lo que está proporcionando este blog. Por un lado están mis alumnos de 4º de psicopedagogía de este año (al menos algunos... ja ja...), pero también hay alumnos de otros años, de esta u otra asignatura. Me encanta tener lectores invitados, lectores que reconozcan los procesos que aquí se comentan porque ya han pasado por ellos. Lectores que puedan incluso reconocer las novedades. Lectores también respetuosos con el proceso de los que están empezando o son más protagonistas en este momento. También hay lectores que proceden de otros contextos y puede que se asomen con curiosidad. Da gusto estar así de acompañado.Así que gracias a todos.

Y ahora a ver cómo nos las apañamos con lo que queda, que es lo mejor.

Un saludo

Alejandro