El seminario se centró en cómo nos comprometemos e implicamos en proyectos.
En el feedback inicial salieron temas sobre los diferentes grados de responsabilidad de los integrantes de un grupo, qué pasa cuando tienes que ceder, qué pasa cuando son grupos naturales más afectivos frente a grupos más formales, etc...
Estuvimos explorando en qué grupos participábamos y algunos de los temas.
Después por parejas exploramos las expectativas que teníamos respecto al curso (relacionado con el modelo IRCO). Dependiendo de nuestras expectativas recibiremos un feedback de mayor o menor calidad, que luego relacionaremos con aquellos temas que nos interesa, que computaremos de alguna manera para volver a generar expectativas y propósitos. Fue muy interesante el comentario de Milagros sobre la curiosidad, y cómo ésta puede ser un peligro si se desliga de plantear desenlaces y expectativas concretas, porque entonces es más difícil medir si vas avanzando o consiguiendo lo que quieres o deseas, si te acercas a dónde quieres ir, si te alejas de aquello que no deseas.
De nuevo por parejas, examinamos nuestras expectativas aplicando el modelo de motivación (acercarse a / alejarse de) en términos de afecto, efecto e impacto. Además era interesante reflexionar acerca de cómo estábamos participando en el taller, y cómo estaba nuestro nivel de compromiso con el mismo, a medida que realizábamos los ejercicios, en colaboración con nuestro compañero.
De aquí surgieron en el feedback varios temas interesantes. Por ejemplo el tema de los conflictos, y cómo muchos conflictos están relacionados con dos direcciones fundamentalmente:
Miedo--------------------------Seguridad
Estancamiento----------------Desarrollo
Más que elegir entre una u otra, ¿cómo podemos ser capaces de integrarlas dinámicamente para avanzar en las dos?
Diferenciamos estos conflicos de los típicos dilemas, donde sólo hay una dirección.
Un tema que se perfiló pero que no se desarrolló fue el tema de cómo manteníamos, remediábamos asuntos o generábamos nuevas situaciones, en los proyectos en los que participábamos. Sobre todo se enfatizó el tema del mantenimiento, que mantenemos en marcha que ya está funcionando y que muchas veces pasamos por alto.
Un feedback muy interesante se planteó ante la insistencia planteada por algunas personas, en relación a esperar, aparte de la exploración, alguna técnica o resumen concreto que ayudara a decidir qué hacer en este tipo de situaciones. Ante esto, Tim planteó cómo en muchas situaciones, queremos desarrollar unas habilidades para producir una serie de resultados concretos, pero los resultados vienen cómo consecuencia de las habilidades. Mientras que otra opción, es generar habilidades y resultados al mismo tiempo, lo que por otra parte es más difícil de notar. Este tema, aparentemente se quedó aquí, pero se desarrolló indirectamente en la última parte del taller.
Hubo de nuevo, varios ejemplos sobre la importancia de medir y notar distinciones en la experiencia (feedback) a partir de nuestras expectativas o propósitos (ejemplo de la cata). Lo interesante era que a partir de una primera experiencia, cuando estás en la segunda puedes empezar a compararla con la primera. Y si tienes una tercera, puedes compararla con las 2 anteriores, y construir cierto patrón, dado que has generado un estándar. Este ejemplo, fue un adelanto a lo que íbamos a hacer después, en la parte final del taller.
Con el feedback de Elena sobre la película de “El método”, profundizamos en los tres elementos motivacionales que tienen que estar presente en cualquier actividad, para que esté equilibrada:
Afiliación Afecto X Û X
Logro Efecto X Þ
Posicionamiento Impacto X ?
El ejemplo planteado por la película fue una buena utilización del modelo.
En la parte final del taller, iniciamos por parejas una exploración de los elementos comunicaciones y de sintonía conectados con el tema del compromiso (sobre todo cuando estamos trabajando en grupos).
La primera parte de la secuencia consistía en que A. exploraba sus expectativas y cómo sabía si las iba consiguiendo (en relación a su experiencia pasada, a conocimientos que hubiera leído o visto en modelos o películas). B acompasaba no verbalmente.
La segunda parte de la secuencia consistía en que mientra A seguía explorando, B dejaba de acompasar.
La tercera parte, volvía a acompasar.
La cuarta parte volvía a desacompasar.
La quinta acompasaba de nuevo.
En el feedback se exploró el grado de facilidad de acompasar / desacompasar que había tenido B en cada fase, y cómo había afectado a A en relación a si había podido concentrarse mejor o pero en lo que contaba. También se exploró hasta qué punto A había podido seguir lo que B contaba, al mismo tiempo que tenía en cuenta su conducta no verbal que tenía que acompasar. Al principio esto era difícil para la mayoría, pero a medida que transcurría la secuencia, fue siendo más sencillo. Más allá de acompasar atendiendo a la conducta no verbal, había un elemento de atender al otro que era más sutil y general, subyacente. Y más allá de A y B también estaba el tema de cómo influía en su relación, si A hacía más preguntas, si estaban más cómodos, etc...
Un tema interesante era saber si continuabas haciendo lo mismo, independientemente de haber terminado el ejercicio. Es decir, si continuabas atendiendo al otro, aunque ya no fuera ése el ejercicio. La anécdota ligado a esto fue jugar a ver coches amarillos, en un espacio de tiempo. Aunque después dejes de jugar, es bastante probable que sigas atendiendo a “coches amarillos” porque es algo que sigue activado.
Tras esto seguimos con otra secuencia de sintonía más sutil, en relación a la gestión del espacio interpersonal en función de los límites personales (normalmente percibido como una especie de burbuja a nuestro alrededor, suficientemente flexible para moverse). Introdujo el tema por medio de una inducción hipnótica, en la que progresivamente fuimos conscientes del espacio que nos rodeaba y de nuestras sensaciones subjetivas, y cómo desde ahí, podíamos atender al exterior, extendiendo nuestros límites personales poco a poco (si llevamos unos guantes, dónde acabamos nosotros en la piel de las manos, o en la parte externa del guante, igualmente conduciendo, etc...). Tras la inducción en la que se activó esta sensación de los límites ampliando o disminuyendo su extensión (mediante la metáfora de la burbuja o una línea a nuestro alrededor) comenzamos la secuencia.
En grupos de 4 personas, cada uno estaba identificado con un número. Primero había que excluir al 1, e incluir a los demás. Segundo, excluir a 2 e incluir al resto. Así hasta completar cuatro rondas, donde todos habían sido incluidos y excluidos. Cuando una persona era excluida por los demás, él también se excluía, para desde ahí, seguir no obstante, conectado con el grupo, aunque fuera excluido.
Otro de los asuntos importante a los que atender durante el ejercicio (de manera sutil) era a si lo hacíamos en términos de similitud y diferencia. Qué elementos eran similares, qué elementos eran diferentes a partir de las diferentes agrupaciones que íbamos realizando. Aunque era un aspecto sutil, era fundamental a la hora de hacer el ejercicio, así como el hecho de nuevo, de seguir aplicando una manera de atender y realizar una habilidad determinada, en este caso incluirse y excluirse. Atender desde dentro ( a las similitudes) atender desde fuera (de manera más objetiva y percibiendo mejor las diferencias).
En el feedback, es curioso cómo mucha gente identificaba el hecho de excluir como rechazar. En este caso superponían un juicio al hecho de excluir, lo que dificultaba llevarlo a cabo (sobre todo en el caso dónde había relaciones de amistad previas). Un tema interesante fue el planteamiento de que paradójicamente para rechazar algo antes tienes que incluirte en ello, pero no así para excluir algo.
Al final , todo esto fue conectado con el tema del compromiso, en el sentido de que es muy útil, no sólo implicarnos y comprometernos en las tareas que realizamos, sino muchas veces ser capaces de echar marcha atrás, de salirnos de una situación o proyecto determinado, bien sea para evaluarlo desde fuera, de manera más objetiva, bien sea para descansar, bien sea para decidir dejarlo. Justamente habíamos hecho un ejemplo actuacional de esto con el ejercicio. Practicar la sensación de entrar y salir, entrar y salir en términos atencionales al menos, a la hora de gestionar nuestros límites personales.
Ser capaces de comprometernos en algo, pero no por ello dejar de cuestionarlo, supervisando nuestro grado de compromiso, si es apropiado o no, elegante o no, efectivo o no, agradable o no, relevante o no (en relación a nuestros propósitos), poder atender de manera más objetiva y subjetiva, y poder gestionar cómo es nuestra comunicación en este tipo de situaciones, fueron algunos de los temas con los que se cerró el taller.