Érase una vez un hombre reunido...
Hola
El título podría ser el inicio de mi historia este cuatrimestre (y la de muchos otros profesores con los que ja... coincido en las reuniones). Hay veces que tengo que pararme para recordar la cantidad de proyectos y asuntos en los que estoy metido, y claro está, las consiguientes reuniones.
Reuniones de grupos de investigación (las más interesantes y las menos frecuentes), reuniones de practicum, reuniones de coordinación de grupos de innovación, reuniones de facilitadores de los grupos de innovación, reuniones de comisiones del departamento, reuniones de la directiva del departamento, reuniones de consejo de departamento, reuniones con tutores de prácticas, reuniones para discutir y elaborar (ja) planes de estudio, reuniones de nuestro propio grupo de innovación, reuniones de programas de formación, reuniones sobre los cursos de posgrado que coordino, etc... etc... etc...
¿Cuánto tiempo dedico a estas reuniones que preferiría estar leyendo... estudiando... investigando... contestando o revisando blogs, foros, actividades, etc.. etc....?
¿Es propio de todas las organizaciones pasar tanto tiempo reunido o de reunión en reunión?
Son preguntas retóricas en un día donde necesitaba expresar esto. Por supuesto hay reuniones de todo tipo útiles, inútiles, agradables, tensas, divertidas, provechosas, enriquecedoras, somnolientas, más somnolientas, etc...
En fin, imagino que no seré el único al que le pasa esto. Y tampoco será para tanto, porque si lo fuera, ¿cómo es que tengo tiempo para escribir sobre esto?
Pues nada, que ya me he expresado hoy.
Un saludo me voy que tengo una reunión dentro de cinco minutos (y no es broma)
Alejandro